Cuatro días después de comenzar el fuego, por un rayo latente, el incendio cercano al ibón de Plan continúa activo. Aunque el perímetro no se ha ampliado (se estima provisionalmente que han ardido unas 100 hectáreas), está resultando difícil atajarlo por la orografía, a más de 2.000 metros.
Según el Gobierno de Aragón, presenta una evolución compleja debido a las condiciones del terreno y al riesgo que entrañan las labores de extinción. "Durante la jornada de hoy se ha producido la caída de material rodante, que ha favorecido una carrera ascendente y una pequeña apertura del flanco derecho", señala.
Se han registrado pequeñas reproducciones que ha tenido que combatir el operativo de extinción. Durante la jornada han trabajado cinco medios aéreos y tres brigadas que limitan su actuación a aquellas áreas donde es posible acceder por tierra. El flanco izquierdo permanece inaccesible para los medios terrestres. Además, continúa cortada la pista de acceso desde Saravillo al ibón, por encima del cual se sitúan las llamas.
Las labores continuarán este martes centradas principalmente en el trabajo de los medios aéreos con descargas de agua, ya que la compleja orografía de la zona dificulta el acceso y no permite incorporar más medios terrestres.
Los bosques situados en el entorno del ibón de Plan llevan ardiendo desde el pasado viernes. La primera noticia de Infoar sobre este fuego se remonta al día 17 a las 11.00. Amenaza un paraje de alto valor ambiental formado por bosques de alta montaña.
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"Hay muchos focos que se van a apagando pero luego por la noche vuelven a rebrotar", comenta el alcalde de Plan, José Serveto, quien se lamenta de que no se les permite extraer madera. Los ganaderos pudieron salvar a 160 vacas que pastan en esta zona y llevarlas a otra montaña más alejada.
"Tenían el fuego a 400 metros en línea recta", asegura el alcalde, propietario de parte de los animales, que en algunos momentos temió perder. "Entre cinco personas conseguimos acorralarlas en el lago y llevarlas a otro lugar más seguro", explica.
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Serveto no oculta que ha habido "nerviosismo y confusión". La preocupación se centra en la llegada de las llamas a las masas forestales situadas montaña abajo, al pinar de la Selva. "Los focos del fuego están por encima, pero si bajara al pinar llegaría hasta la carretera", dice.
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