Es probable que, luego del secuestro (privatización) de las IA por parte de la micro elite plutocrática y psicópata (con un concepto faraónico de sí misma y sin que todo el poder acumulado del mundo les provea de tanto placer como el sufrimiento ajeno), ocurra el secuestro de la biotecnología: los ricos vivirán aún más que el resto, revertirán su envejecimiento y sufrirán de menos enfermedades genéticas. Todo en base a la creatividad y al esfuerzo parasitado de la Humanidad.
Todo, mientras puedan hacerlo, claro. La creciente concentración de poder y sus derivados ―diferencias sociales, guerras, impunidad, marginación― sólo terminará en y con una chispa que encienda el reseco bosque. Un efecto Luigi Mangione masivo. Se lo llamará violencia, y lo será, aunque nada en comparación con la violencia del esclavista. Será cuando los insaciables descubran que el oro no se puede comer; que el valor de los capitales y la resistencia de una pompa de jabón tienen algo en común; que cualquier número multiplicado por cero da cero.