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Elisa Llurba, ginecóloga: “El estrés empeora la menopausia, aumenta el cortisol y agrava sintomas”

Salud femenina

 La jefa del servicio de Obstetricia y Ginecología del hospital Sant Pau publica el libro 'La teva menopausa en positiu' para orientar a las mujeres en esta aún desconocida etapa

La ginecóloga Elisa Llurba aborda en un libro cómo vivir con plenitud la etapa de la menopausia

La ginecóloga Elisa Llurba aborda en un libro cómo vivir con plenitud la etapa de la menopausia

Miquel Gonzalez/Shooting

La menopausia es un momento de la vida de las mujeres en al que muchas aún entran con desconocimiento y miedo. La directora del servicio de Ginecologia y Obstetricia del hospital Sant Pau de Barcelona, Elisa Llurba descubrió que había llegado a esta etapa a los 47 un poco por sorpresa a pesar de sus amplios conocimientos médicos. Tras la lógica adaptación, define la etapa como positiva de su vida y se congratula de que las mujeres se estén revelando contra “esa imposición cultural y biológica” que aún tiene la menopausia. Por todo ello y con la finalidad de orientar a otras mujeres de edades desde los 30 hasta pasados los 100, acaba de publicar La teva menopausa en positiu. Aunque avisa que el libro no sustituye a la consulta médica. Llurba, gran defensora de la terapia hormonal para mitigar síntomas y mejorar y alargar la vida, reivindica abordar esta importante etapa de manera multidimensional, sin olvidar la alimentación, el ejercicio y el control del estrés, para afrontar la vida con plenitud y entusiasmo.

La menopausia es una de las etapas más largas en la vida de una mujer.

Sí. Me apenan las mujeres más mayores que a veces dicen: “a mí ya no me toca esto”. La menopausia dura toda la vida. Hay soluciones para mujeres que ya están en la etapa más tardía o posmenopáusica Nunca hay que tirar la toalla.

El sofoco en la menopausia es un signo de que el cerebro de la mujer sufre

¿Cómo se ve hoy la menopausia?

Se sigue viviendo como algo negativo, que cambia la vida. El final de la etapa como mujer en su estado social, sexual y de capacidades y el principio de la decadencia. Le llegan en un momento en el que vitalmente no está en una fase de renunciar a sus capacidades.

¿El desconocimiento y poca investigación que históricamente ha habido contribuye a que se viva con cierta vergüenza?

Hay tabú. La gente no acostumbra a decir que tiene la regla, que toma anticonceptivos… Dentro de la familia a veces tampoco sabes cuándo tuvo la menopausia tu madre. Son temas socialmente invisibilizados asociados a la vergüenza y a la culpa. Y las mujeres no tenemos referentes. Si tienes la regla, estás sucia. Si no puedes tener hijos, es tu culpa. Si tienes la menopausia, te haces mayor. Muchas mujeres esconden que tienen la menopausia por miedo a que se les atribuya esta decadencia.

Algunas han pasado por esta época sin saber qué les pasaba.

Cuantos más años sobrevivimos a la menopausia, que es algo muy positivo, más años tenemos para sufrir sus consecuencias. Vivimos más años, pero con menos calidad de vida. Esto no es solo por la menopausia, pero también influye. Porque perder las hormonas tan pronto dificulta mantener la salud. Hay que actuar ahora para que los próximos años de vida los puedas vivir con mejor calidad. Y esto nadie lo explica. Solo se habla de cómo sobrellevar los síntomas, que es importante, pero hay que intentar poner remedio a lo que le pasa a nuestro cuerpo. Muchas mujeres y profesionales no son conscientes de ello.

Cuanto antes empiece la menopausia…

Peor pronóstico de vida. Se considera que la menopausia fisiológica es entre los 45 y los 55 años. La precoz entre los 40 y los 45. La falta de estrógenos condiciona una serie de cambios en el cuerpo que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades crónicas. No es la causa directa, pero es lo que propicia que las cosas no funcionen. Las mujeres que tienen menopausia precoz tienen una esperanza de vida inferior. Hay mujeres a las que se les ofrece tratamiento en épocas más precoces de la menopausia y lo rechazan por miedo. Pero las salvará de muchos problemas.

El insmonio es uno de los primeros síntomas en perimenopausiaGetty Images

¿Habla del tratamiento hormonal? Es un terreno polémico.

Es un miedo irracional porque la evidencia científica es contundente en la utilidad de este tratamiento por su eficacia para reducir síntomas, alargar la esperanza de vida y reducir las enfermedades crónicas. Hay pocas cosas en medicina que funcionen tan bien. Y no se dice abiertamente. Con la evidencia científica actual, el riesgo de cáncer está totalmente descartado. Con la regla teníamos unos niveles hormonales en sangre mucho más altos. Después de la menopausia, lo que se intenta es mantener un cierto nivel de hormonas mucho más bajo, pero suficiente para mantener todos esos procesos fisiológicos de forma adecuada. Es cierto que no todos los tratamientos son iguales. El estradiol (hormona femenina) se puede sustituir por hormonas bioidénticas que son equivalentes a nuestros estrógenos. Son antiinflamatorios, vasodilatadores, protectores óseos y neuronales, emocionales, de la microbiota, del metabolismo, de los lípidos, del azúcar… No hay nada más natural que puedas tomar.

Se ha demostrado que cuanto antes empiezas el tratamiento hormonal, mejor calidad de vida tendrás y más esperanza de vida tendrás

¿A partir de cuando se puede empezar con el tratamiento?

Con los primeros síntomas. Se ha demostrado que cuanto antes empiezas el tratamiento hormonal, mejor calidad y más esperanza de vida tendrás. No hay que esperar a estar 12 meses sin regla. Es absurdo. Por suerte o por desgracia, el agotamiento del ovario empieza años antes de que acabe la regla. Los sangrados menstruales abundantes, las reglas irregulares… todo esto ya son síntomas de perimenopausia porque lo primero que se agota es la síntesis de progesterona.

¿Es necesaria una analítica para ver en qué hay descompensación?

Realmente no hace falta porque lo que importa es la clínica. Hace falta escuchar al cuerpo. Cómo tienes la regla, qué sintomas tienes… El estrés en esta época es el gran olvidado y es el debate del siglo XXI. Agrava la situación de la menopausia, aumenta mucho el cortisol y hace que muchos síntomas empeoren.

¿Qué diferencia hay entre perimenopausia y menopausia?

La perimenopausia es peor que la menopausia. Porque es un periodo de inestabilidad. Es como la adolescencia pero al revés. Es una montaña rusa: hay picos de estrógenos y bajadas muy importantes. Unas fluctuaciones que provocan aumento de peso, hambre emocional y riesgo de depresión. Quizás no tienes sofocos o los tienes en determinadas etapas, pero sí que puedes tener mucha inestabilidad emocional. Y empiezan los problemas de sueño.

¿Hay síntomas que coincidan en ambas etapas?

El tema del sueño y el emocional, básicamente. Lo ves todo más complicado. También la niebla mental…

La menopausia es mucho más que sofocos, pero es un aviso serio.

Las mujeres con más sofocos tienen peores resultados de salud porque la menopausia está dando unos síntomas más exacerbados porque la falta estrogénica es más alta. El sofoco es un signo de que el cerebro de la mujer sufre. No es un síntoma baladí. Que aumente la temperatura es una cosa única que denota un estrés a nivel neurológico muy importante. No hay que despreciarlo, aunque tampoco centrarnos solo en eso. Es como la fiebre en una infección. Lo importante no está en la fiebre, sino en averiguar qué la causa.

Cuantos más años sobrevivimos a la menopausia, que es algo muy positivo, más años tenemos para sufrir sus consecuencias

¿Se aborda correctamente la menopausia en consulta o se reduce a doce meses sin regla y soportar los síntomas?

La sanidad está preparada para reaccionar y no tanto para prevenir, que es lo más difícil. La menopausia no es una enfermedad y no estamos preparados para solucionar cosas que no son enfermedades. Se deja en manos de atención primaria o comdaronas, que está muy bien, pero cuando la mujer se informa por el tratamiento hormonal es cuando va al ginecólogo. También debe quedar claro que no se puede reducir el tema al tratamiento hormonal. Puede ser una parte de la solución, pero no solo es eso. Ahora estamos trabajando en grupos de apoyo a la menopausia similar a lo que se hace en la preparación al parto para transitar mejor por esta etapa, las próximas décadas de su vida y encontrar mujeres en su misma situación para compartir.

¿El tratamiento hormonal está pautado para unos años determinados?

Se diseñaron para tratar síntomas y por eso los estudios dicen que son para entre cinco y diez años, que es el tiempo que a la mayoría de mujeres les duran los síntomas y es cuando han demostrado una mayor eficacia. Pero muchas siguen teniendo sofocos y otros síntomas toda la vida. Yo ahora hace cinco años que inicié el tratamiento y voy a seguir todo lo que pueda. Lo que se ha visto es que pasados 10 años este tratamiento preventivo hormonal ya no es útil especialmente a nivel cardiovascular porque ya se ha producido la aterosclerosis, la diglipenia, la hipertensión…

¿Se pauta en la Seguridad Social?

Sí. El bioidéntico hace muchos años que está en el mercado y es muy barato, seguro y eficaz. Parece que conviene más que te gastes dinero en los suplementos de 30-50 o 60 euros. Los estudios muestran que los estrógenos tanto sintéticos como no sintéticos reducen un 20 % el riesgo de cáncer de mama. Los combinados con progesterona sintética aumentaba sin ser significativo el riesgo de cáncer de mama pero nunca la mortalidad. Las mujeres que toman tratamiento sintético vía oral viven 3,3 veces que las que no. Y ganan en calidad de vida. Si las mujeres tomaran tratamiento hormonal no necesitarían todos los antis: antihipertensivio, antidepresivo… Son más caros, son medicamentos con efectos secundarios y se están tomando como si fueran agua.

La menopausia no es una enfermedad y no estamos preparados para solucionar cosas que no son enfermedades

Defiende abordar la etapa de manera multidisciplinar. ¿Cómo debe ser la alimentación

Antiinflamatoria. La dieta mediterránea de toda la vida, que hoy nadie sigue. Pero hay que modificarla un poco porque hay que priorizar los alimentos que sean nutricionalmente más densos, que tengan más proteínas que nos ayudan a disminuir el riesgo de sarcopenia, la pérdida de masa muscular. Y nos ayudará a controlar más el hambre. En la menopausia la falta de estrógenos nos dificulta el metabolismo. Tener picos de azúcar nos dificulta el control de la ansiedad por la comida que provoca aumentar la ingesta y una acumulación de grasa. Se propone el plato de Harvard, que es medio plato de vegetales, un cuarto de proteína y otro de hidratos de carbono, aceite de oliva virgen, frutos secos... Y moderar la ingesta es también importante porque nuestro cuerpo ya no necesita tanta cantidad de alimento. Hay que reducir los hidratos de carbono, especialmente los que son refinados: pan y pasta. El azúcar está prohibido porque incrementa la inflamación y nos fastidia la microbiota. Cuidar la microbiota es el pilar de nuestra salud.

¿Qué opina del ayuno intermitente en esta etapa?

Lo desaconsejo. En la menopausia no es un buen momento para hacer eso porque el cortisol lo tienes más alto. Somos más sensibles a estas reducciones calóricas que puede producir más cortisol. Y más cortisol quiere decir que el metabolismo es más lento y se incrementa la grasa visceral. El equilibrio es la clave. Es mejor tres comidas bien hechas que a media mañana acabar tomando dos croissants. Mejor comer en casa un yogur, unos frutos secos y espera a la hora de comer. Si haces este ayuno de las 7-8 de la mañana a las 14 de la tarde, ya puedes estar contenta. Ese descanso digestivo es importante y quiere decir que estás haciendo bien el desayuno, que te estás nutriendo adecuadamente.

Si las mujeres tomaran tratamiento hormonal no necesitarían todos los antis: antihipertensivio, antidepresivo

No hay que olvidar el ejercicio.

Es una parte de la medicación. El metabolismo cambia y nos tenemos que adaptar. Y, si no puedes ir al gimnasio, puedes subir y bajar escaleras, ir caminando al trabajo… Ayuda a regular los picos de glucosa. Y mejorarás tu capacidad aeróbica.

Se recomiendan ejercicios de fuerza y usted anima además a saltar.

Porque ese impacto es el que da pie a que haya más flexibilidad ósea. Propongo hacer cada día una cosa diferente y no hace falta mucho tiempo. Pero hay que incorporar el ejercicio igual que nos lavamos los dientes. No es opcional.

En cuanto a complementos ¿Hay alguno recomendado?

La vitamina D es imprescindible. Para los huesos, el metabolismo, para el tema neurológico. El magnesio nos puede ayudar para el tema del sueño. La creatina para mejorar todo el tema neurológico y muscular en mujeres, especialmente las que hacen deporte. El omega-3 para las personas que tengan una alimentación menos antiinflamatoria y que tengan más riesgo cardiovascular. Y para de contar. Pero muchos de estos suplementos para la menopausia llevan varias cosas a la vez y pocas cosas de cada uno de ellos. Y eso hace que sean menos eficientes. Es mejor tomarlos por separado. También hay cosas que pueden ir bien para los sofocos, para la regulación emocional… Pero nada soluciona el problema de base, que es la carencia estrogénica.

La vitamina D es imprescindible. Pero ningún suplemento soluciona el problema de base: la carencia estrogénica

En toda esta etapa puede quedar afectada la salud mental. ¿Se puede hacer algo para mejorarla?

La terapia hormonal ayuda. Y es muy importante el control del estrés. Saber cuando debes parar. Hay que intentar tener el sistema andrenégico más tranquilo y el parasimpático un poco más estimulado para intentar ayudar a que esta concentración mejore. El cortisol actua sobre el cerebro provocando la niebla mental. Son dos factores que se juntan y se retroalimentan. Hay que vaciar el cerebro de cosas tóxicas o que no son útiles, ser consciente de que necesitas parar, no pretender hacer lo que hacías hace 10 años. Debes ser consciente de que tu cerebro necesita que lo cuides. Hacer meditación, yoga, ir por la calle respirando…  No lo tenemos culturalmente integrado, pero somos los responsables de nuestra salud y nuestro bienestar. Hay que trabajar la salud desde que somos jóvenes. 

Nacida en Barcelona (1978), trabaja en La Vanguardia desde julio de 2009. Ha pasado por la Hemeroteca Digital y los departamentos de Producción Propia y Última Hora, en la edición digital. Ahora en la sección de Sociedad

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