La estrategia nacional de Vox allana el control de las Cortes a Mañueco
Al PP le basta el acuerdo con un partido del grupo mixto para retener la Presidencia del parlamento autonómico, del que dependen siete puestos de trabajo
El portavoz nacional de Vox, José Antonio Fúster, lo vistió como una muestra de honor. Muestra que nadie había pedido. «Han visto lo que ... ha ocurrido en Extremadura y Aragón. Decía el PP, o sus terminales, que Vox solo quiere los carguitos. No, de eso nada. Lo vamos a demostrar. Sobre la Mesa de las Cortes de Castilla y León, como ha ocurrido en Aragón o Extremadura, no hay negociación posible. Nosotros negociamos medidas. Y luego pensamos cómo podemos concretarlas, con presupuestos, seguimiento, pacto fiscalizado… Y a partir de ahí, ¿necesitamos consejerías o algo? Esa será la última fase de la negociación. Pero en las Mesas… No pedimos. No estamos en eso».
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Asumir que no se va a negociar la Mesa, a una semana de que se celebre la sesión de constitución de las Cortes, allana el camino a Alfonso Fernández Mañueco para conquistar la Presidencia del parlamento autonómico y evitarse, a futuro, problemas como los vividos en la última legislatura. «Se puede negociar después», insisten en Vox. Pero alguien no ha debido hacer bien los cálculos. Con Vox fuera de la ecuación, tanto PP como PSOE tienen la opción de conquistar la Mesa si consiguen los votos de los tres partidos del grupo mixto, UPL (3), Soria ¡Ya! (1) y Por Ávila (1). El PP parte de 33; el PSOE, de 30.
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El formato de votación es simple. Primero se vota la Presidencia. Cada grupo es libre de proponer un candidato. Vox, al estilo de lo que hizo en Aragón, no propondría ningún nombre. (En Extremadura sí lo hizo y obtuvo una Secretaría gracias a contar con parte de los votos del PP). El PP vota al suyo -presumiblemente, Francisco Vázquez- y el PSOE, al suyo. Si el PP consigue un voto, aunque los socialistas convenzan al resto, el empate a 34 les da el puesto a los populares. A continuación, se votan los vicepresidentes. PP y PSOE ocuparán esos puestos. Y quedan tres puestos más, los de secretarios de la Mesa. En Aragón, Vox tampoco presentó candidato a ese puesto. Si aquí se repite la misma situación, PP y PSOE conseguirán un puesto cada uno. Pero la clave está en el otro secretario. Cualquiera de los dos partidos mayoritarios podría alcanzar un acuerdo con los partidos del grupo mixto y ceder el tercer puesto de la Mesa a Por Ávila, Soria ¡Ya! o UPL.
Ahí es donde se viene abajo el «se puede negociar después» que vino a decir Santiago Abascal en Aragón. Si el PP tiene Presidencia, Vicepresidencia y un secretario; el PSOE, Vicepresidencia y secretario; y un 'mixto', el otro puesto de secretario, ¿dejaría después el PP la Presidencia de las Cortes para cedérsela a Vox y quedarse solo con una Vicepresidencia y una Secretaría en la Mesa, dado que la secretaría tercera sería del 'mixto' y no tiene por qué abandonarla?
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Si Vox mantiene su intención de no presentar candidatos a los puestos de la Mesa, podría quedarse sin puesto. Y tener presencia en el órgano que dirime el funcionamiento del parlamento es clave. Porque ahí se pueden dilatar los asuntos, las comparecencias, las comisiones, ordenar las iniciativas legislativas o pedir una y otra vez informes… Fúster presumió de que su partido no quiere «sillones, sino políticas», repitiendo el mantra de campaña. Pero el de las Cortes no es un «sillón» sin más. Cuando Vox y PP rompieron su acuerdo de Gobierno, Vox consiguió ejercer su labor de oposición con mucha vehemencia porque, entre otras cosas, pudo acelerar la ley de publicidad institucional, que finalmente se aprobó con los votos a favor de PSOE, Vox, Unidas Podemos y Francisco Igea, o imponer la comparecencia de Juan Carlos Suárez-Quiñones, consejero de Medio Ambiente, por la campaña de incendios del verano anterior. Eso lo hizo a partir de la Presidencia de Carlos Pollán. Vox tenía dos puestos en la Mesa, por dos del PSOE y dos del PP. Y con esa composición se pueden tejer y destejer alianzas.
Quince puestos de trabajo de Vox en el parlamento autonómico dependen de lo que decida Vox en Madrid
Y hay una cuestión que tampoco es menor. Más allá de los sillones están los puestos. Adheridos al presidente de las Cortes hay siete puestos de trabajo. Asesores, prensa, protocolo… Personas que han desempeñado su labor durante cuatro años y que ahora observan cómo desde Madrid se decide que no se va a pelear por mantener el organigrama. Al lado de Carlos Pollán había un director de gabinete (Gonzalo Altozano), un asesor (Javier García), una coordinadora de la Oficina del presidente (Natalia García), un conductor (Juan Carlos Medina), una jefa de estudios y documentación (Laura Dorreis), un responsable de relaciones con los medios (Carlos de la Orden) y una jefa de protocolo (Ana Rastrilla), según la web de Transparencia de las Cortes.
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Además, la secretaria tercera de la Mesa, Fátima Pinacho, contaba con un asesor, Guillermo Vicente. Y el Grupo Parlamentario tiene otro asesor, Matías Recio. A ellos se añaden los seis trabajadores contratados por el propio grupo con categoría de asistentes, según los datos recogidos por Vox en su declaración de gastos del año 2024, la última publicada. En ella matizaban que ese número de trabajadores había oscilado entre 5 y 8 personas desde 2022. Es decir, 15 personas están pendientes de cómo se configuren los cargos de las Cortes de Castilla y León. Parece lógico pensar que, si hay un Gobierno conjunto, algunos de ellos recaerán en las consejerías, pero esa negociación ni siquiera ha empezado aún.
En el PSOE, de momento, mantienen sigilo. La estrategia nacional de Vox les concede una oportunidad de intentar el asalto a la Presidencia del legislativo si son capaces de convencer a UPL, Soria ¡Ya! y Por Ávila. «Vox está jugando a otra clave. La partida la están jugando a nivel nacional. Eso del reparto de los sillones y de las políticas que los gobiernos autonómicos van a realizar se va a decidir en Madrid», señalaba el secretario de Organización socialista, Daniel de la Rosa. Conseguir el apoyo de los cinco votos del resto de la oposición no es sencillo. De hecho, es el PP el que, desde la primera ronda de contactos, demostró que quiere atraer a esos cinco 'opositores' para conseguir un acuerdo más amplio que deje aislado al PSOE en el hemiciclo.
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