Azerbaiyán denunció este jueves el ataque de varios drones iraníes contra el
aeropuerto del enclave de Najicheván, en una aparente escalada de la guerra de
Irán hacia el Cáucaso. Irán niega la autoría del ataque, de igual forma que rechaza
la acusación de que disparó un día antes un misil sobre territorio turco. No lejos de
allí, Teherán afirma que grupos separatistas kurdos amenazan con avanzar en Irán
desde el Kurdistán iraquí con el apoyo de Estados Unidos e Israel. Y en el sur de
Asia, el hundimiento de un buque de guerra iraní por un submarino
estadounidense frente a las costas de Sri Lanka amplía hacia el este el tablero de
un conflicto que desborda ya Oriente Medio. Una crisis mundial que, según
apuntan todos los indicios, estaba planificada desde tiempo atrás y que se aceleró
la semana pasada por la presión de Israel.
El desencadenante fue la llamada telefónica que hizo el 23 de febrero el primer
ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al presidente estadounidense, Donald
Trump, sobre la inminente reunión del líder supremo iraní, Alí Jameneí, con su
círculo de poder, a una hora y en un lugar de Teherán determinados. Netanyahu
aconsejó a Trump golpear rápido y sin piedad, para así descabezar al régimen
iraní. Todo ello en medio de las negociaciones entre estadounidenses e iraníes, que
esa misma semana se reunían en Ginebra.
Esas informaciones provenían de los servicios de inteligencia israelíes y fueron
corroboradas por la CIA. Señalaban al sábado 28 de febrero. Un día antes,
finalmente Trump dio las órdenes del ataque coordinado con Israel y del asesinato
de Jameneí y de buena parte de sus lugartenientes. Comenzaba así la contienda,
cuyo objetivo declarado es la destrucción del régimen islámico a cualquier coste.
Necesidad de adelantar la guerra
La fecha del ataque, en todo caso, supuso un cambio en los planes israelíes, que
preveían la ofensiva para mediados de año. Las circunstancias citadas, con la
exposición de Jameneí como un objetivo asequible, adelantaron las órdenes. Todo
ello sin consultar al Congreso de Estados Unidos, donde en el Pentágono y en el
Congreso había muchas voces que dudaban sobre la capacidad para arrancar una
guerra muy incierta y que podría incendiar Oriente Medio, como ya está
ocurriendo.
Las operaciones en marcha en el Kurdistán iraní por parte de la CIA para azuzar
ese levantamiento kurdo-iraní y el comienzo de otra guerra fronteriza al este de
Irán, entre Afganistán y Pakistán, también la semana pasada, aconsejaban
igualmente acelerar la maquinaria bélica. La zona del Beluchistán iraní linda con
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los territorios afgano y pakistaní, y en caso preciso puede convertirse en otra
dirección de ataque terrestre sobre Irán.
Este miércoles, a fin de tranquilizar a quienes en el Congreso temen que EEUU se
puede haber metido en una guerra sin suficientes medios para ello, el Gobierno de
Trump salió al paso de tales aprensiones y dejó claro que esta operación a gran
escala ya se estaba fraguando desde hace tiempo, con una duración de no más allá
de dos meses. "Puedes decir cuatro semanas, pero podrían ser seis, ocho o tres",
aseguró a la prensa el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth.
EEUU: nadie dijo que esta guerra tiene que ser justa
Hegseth aseveró que EEUU está venciendo en esta guerra "de manera contundente,
devastadora y sin piedad". Agregó que sus fuerzas aéreas van a pasar pronto a una
estrategia de destrucción con el empleo de "bombas de gravedad de precisión
guiadas por GPS y láser de 500, 1000 y 2000 libras, de las cuales tenemos unas
reservas prácticamente ilimitadas".
Sobre los efectos que pueda tener semejante ola aniquiladora, Hegseth fue
contundente: "Esto nunca se concibió como una guerra justa". La matanza de
Minab, el mismo 28 de febrero, donde las bombas israelíes asesinaron a entre 165
y 180 niñas, fue una palpable muestra de esa falta de piedad.
Según el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, Washington tiene "suficientes
municiones de precisión para la tarea". Una semana antes, sin embargo, era el
propio Caine quien alertaba sobre las mermas de armamento estadounidense al
haber abastecido al ejército israelí, en sus campañas de Gaza y el Líbano, y al
ucraniano, en su guerra contra Rusia. ¿Desinformación deliberada o huida hacia
delante? Los próximos meses se sabrá.
Relacionado con este tema
La suficiencia armamentística también la confirmó la portavoz de la Casa Blanca,
Karoline Leavitt. "Estados Unidos tiene capacidad más que suficiente (en munición
y armamento) no solo para ejecutar con éxito la operación Furia Épica (como se
denomina a esta campaña bélica), sino también para ir mucho más allá", explicó
Leavitt.
La portavoz de Trump enumeró los objetivos de esta guerra, incluida la presunta
intención que tenía Irán de fabricar armas nucleares, algo que nadie ha logrado
demostrar. Según Leavitt, se trata, además, de destruir los arsenales iraníes y en
concreto su capacidad de fabricación de misiles balísticos, una cuestión que
preocupa especialmente a Israel, al alcance de estos proyectiles. Por otra parte,
según desarrolló Leavitt, se quiere impedir que las milicias proiraníes que pululan
por Oriente Medio sigan teniendo un peso militar en la región.
El Kurdistán como foco de rebelión
No citó entre tales objetivos la propagación de levantamientos, como el que se está
preparando en la frontera oeste de Irán con Irak y que sí está incluido en el plan
pergeñado por EEUU e Israel para demoler la república islámica hasta sus tres cimientos. Un plan en el que está implicado el propio Trump. Aunque la Casa
Blanca no reconoce que se vaya a armar a las fuerzas kurdo-iraníes, el presidente
estadounidense dio abiertamente este jueves su apoyo a una eventual ofensiva de
esas milicas en Irán. "Creo que es maravilloso lo que quieren hacer, estaría
completamente a favor", afirmó.
Horas antes, Teherán había anunciado el bombardeo con misiles de los cuarteles
que dos grupos opositores kurdos iraníes tienen en el Kurdistán iraquí: las milicias
Komala y el Partido Democrático Kurdo. Las palabras de Trump eran la bendición
de esa operación de ayuda a los kurdos que ya el ataque iraní había confirmado.
Filtraciones de la Casa Blanca citadas por medios como Axios, Reuters y la CNN
señalan que la CIA llevaba tiempo preparando esa insurrección desde territorio
kurdo con vistas a una crisis como la actual. Los más de diez millones de kurdos
iraníes están marginados y sufren un alto grado de represión cultural y lingüística
por parte del régimen chií. Son, pues, un polvorín que puede ser incendiado contra
Teherán.
Relacionado con este tema
Según la CNN, que citó fuentes "familiarizadas con el plan", la CIA "está trabajando
para armar a las fuerzas kurdas con el objetivo de fomentar un levantamiento
popular en Irán". Tal y como concretaron esas fuentes, "el Gobierno de Trump ha
estado en discusiones activas con grupos de oposición iraníes y líderes kurdos en
Irak sobre la posibilidad de brindarles apoyo militar".
Un alto mando kurdo iraní adelantó que en los próximos días podría tener lugar
una amplia operación terrestre en el oeste de Irán y las milicias que la acometerían
esperaban recibir apoyo de EEUU e Israel. Esto explicaría por qué los aviones y
drones israelíes están acosando desde hace días a las fuerzas iraníes desplegadas
junto a la frontera de Irak.
Según el canal estadounidense Axios, que citó fuentes de la Casa Blanca, Trump
habló el domingo con dos líderes kurdos iraquíes, Masud Barzani, líder del Partido
Democrático del Kurdistán, y Bafel Talabani, cabeza de la Unión Patriótica de
Kurdistán, a fin de recabar su apoyo en caso de que se abriera ese frente bélico en
el oeste iraní. Ningún paso que quieran dar los kurdos iraníes hacia Irán puede
hacerse sin el concurso de los kurdos iraquíes, menos aún si pretenden utilizar el
Kurdistán iraquí como cabeza de puente de una ofensiva.
Las bases estadounidenses en el Kurdistán, claves para la operación
EEUU tiene un consulado en Erbil, capital del Kurdistán iraquí, En esta ciudad y
alrededores hay dos bases militares estadounidenses que participan en la
contención del Estado Islámico en Irak y Siria. Erbil es, pues, el punto clave desde
donde se puede extender la revuelta en Irán y donde los kurdos iraníes pueden
recibir armas.
El plan pergeñado por la CIA y en el que ha intervenido también el Mossad israelí
apunta a una distracción guerrillera de suficiente entidad desde el Kurdistán para cuatro que más levantamientos pudieran tener lugar en otras partes de Irán con un cierto
éxito.
Según explicó a la CNN Alex Plitsas, analista de seguridad nacional y ex alto
funcionario del Pentágono, EEUU "claramente está intentando iniciar" una
subversión para derrocar al régimen iraní y es el apoyo a los kurdos el movimiento
clave, dadas las afinidades y alianzas de este pueblo con Washington desde los
tiempos en que las fuerzas estadounidenses derrocaron al dictador iraquí Sadam
Husseín. La idea, según Plitsas, es animar, con el ejemplo kurdo, a que otros
levantamientos tengan lugar en todo Irán.
Relacionado con este tema
Este paso no está exento de riesgos, pues los kurdos podrían aprovechar para
buscar su propia independencia en Irak y también en Turquía, Siria y Armenia,
donde está presente asimismo esta etnia de más de 25 millones de personas
viviendo en toda la región. Tal y como siempre han ido las cosas en esa zona de
Oriente Medio, ni los propios estadounidenses que han cooperado en diversas
ocasiones con los guerrilleros kurdos, muy divididos en facciones, tienen claro que
estos vayan a seguir exclusivamente las órdenes de Washington.
Tampoco se fían los kurdos de los estadounidenses, a quienes recriminan por su
mala costumbre de abandonar a aquellos a quienes comienzan a ayudar, como
ocurrió en Afganistán, Siria o Libia. La desconfianza es muy aguda entre los kurdos
sirios, pues el nuevo Gobierno del presidente y exyihadista Ahmed al Sharaa,
aliado de Washington, tras la caída en diciembre de 2024 del dictador Bachar al
Assad los expulsó del norte de Siria al llegar al poder.
Una insurrección kurda iraní podría animar a EEUU a impulsar un levantamiento
similar en la otra punta del país, en Baluchistán, donde los baluchis tienen lazos
muy estrechos con sus parientes de esta misma etnia en el vecino Pakistán. El
Gobierno de Islamabad no vería con buenos ojos una insurrección baluchi en Irán
por el altísimo riesgo de que se propagara a Pakistán. La actual guerra con
Afganistán podría, además, animar a los talibanes a utilizar esta coyuntura a su
favor.
En cualquier caso, aunque la orquestación de la sublevación kurda contra Teherán
parece tener raíces muy profundas y los propios israelíes llevan meses
estableciendo redes de inteligencia entre los kurdos de Irán, Irak y Siria, ello no
significa que las probabilidades de éxito de esta rebelión sean elevadas. Al
contrario. Salvo que el resultado real buscado sea que Irán, destrozado por las
bombas y desolado por una eventual guerra civil, derive en un estado fallido, como
ocurrió con Libia y Somalia, y como estuvo a punto de suceder en Afganistán y
Siria, al ser dejados a su albur por EEUU. El único beneficiado si eso ocurriera,
como siempre, sería Israel.
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