Opinión | APUNTES AL MARGEN
¿IMV en tiempos de bonanza?
¿Se acuerdan de la crisis? 2008-2015 más o menos. Seguro que conocen a alguien que en esa época se fue a Inglaterra o a Alemania porque currar aquí estaba muy chungo. Incluso se produjo un regreso masivo de inmigrantes, en particular ecuatorianos y rumanos. España tuvo un saldo migratorio negativo. Sin embargo, desde la pandemia han entrado en España una media de 500.000 inmigrantes al año. ¿Por qué? Fácil, en España hay muchísimo empleo. De hecho, en España nunca ha habido tantos ocupados, concretamente 22,5 millones. Piensen si conocen ahora a alguien en paro y comparen con 2012. Estamos en un momento de auge económico y los problemas en relación al empleo tienen más que ver con la falta de trabajadores que con la falta de puestos de trabajo.
En esta columna he defendido en múltiples ocasiones los ertes de la pandemia, las prestaciones por desempleo e incluso el reparto generalizado de dinero en momentos de crisis. Precisamente porque en los momentos de crisis mucha gente, aunque quiera trabajar, no lo consigue. Sin embargo, ahora es fácil encontrar trabajo. En este contexto, ¿tiene sentido, no solo mantener el Ingreso Mínimo Vital, sino incrementarlo? Existen diversos estudios que explican cómo el diseño y las cuantías del IMV generan desincentivos al empleo. Es decir, hay gente que echa sus cuentas y prefiere no currar y cobrar el IMV.
No parece lógico que en los últimos 5 años hayan entrado a España más de 2 millones de personas a cubrir alguno de los tres millones de nuevos empleos y mientras tanto haya personas que pudiendo trabajar no lo hagan y prefieran seguir cobrando el IMV. Estamos hablando de un millón de adultos beneficiados y desincentivados. Esto genera varios problemas. Nuestro boom económico y la falta de trabajadores explican que, aunque siendo baja, tengamos la inflación más alta de las grandes economías de la UE. Además, las ayudas, unidas a lo que no se produce por tener puestos de trabajo vacantes, contribuyen a empeorar las cuentas públicas.
Esas, que estaría bien tener saneadas para cuando llegue la próxima crisis y haya que ayudar a toda esa gente que se quede sin empleo y no pueda encontrar uno. Pero lo más importante de todo: generar incentivos a vivir de la asistencia social potencia que esas personas se perpetúen en el círculo de la pobreza. En tiempos de bonanza apostemos por que la gente trabaje, produzca y cobre, no por la asistencia que necesitaremos cuando no haya trabajo.