El acceso a este sitio está sujeto al consentimiento para el uso de cookies o a la suscripción a La Vanguardia, como alternativas que nos permiten brindar diariamente información de calidad a través del trabajo de nuestros profesionales del periodismo.
La información recogida a través de determinadas categorías de cookies y tecnologías similares constituye, directa o indirectamente, una remuneración justa por la prestación sin suscripción del contenido de este sitio. Por ello, al aceptar el uso de dichas cookies y tecnologías similares, podrás acceder al contenido que ofrece este sitio. Puedes consultar más información en nuestra Política de Cookies y puedes modificar tus opciones, en cualquier momento, a través del botón “configuración de cookies” en la parte inferior de nuestra página.
Alternativamente, si decides rechazar el uso de dichas cookies y tecnologías, podrás acceder a dicho contenido suscribiéndote a La Vanguardia. Así, al hacer clic en el botón “Rechazar y suscribirse”, puedes rechazar las cookies (salvo aquellas que estén exentas de la obligación de obtener el consentimiento informado).
También puedes configurar tus opciones y obtener más información a través del botón “Obtener más información y configuración”
Con tu consentimiento, nosotros y nuestros 1048 socios usamos cookies o tecnologías similares para almacenar, acceder y procesar datos personales, como tus visitas a esta página web, las direcciones IP y los identificadores de cookies. Algunos socios no te piden consentimiento para procesar tus datos y se amparan en su legítimo interés comercial. Puedes retirar tu consentimiento u oponerte al procesamiento de datos según el interés legítimo en cualquier momento haciendo clic en ''Obtener más información'' o en la política de privacidad de esta página web.
Nosotros y nuestros socios hacemos el siguiente tratamiento de datos:Almacenar la información en un dispositivo y/o acceder a ella, Datos de localización geográfica precisa e identificación mediante análisis de dispositivos, Publicidad y contenido personalizados, medición de publicidad y contenido, investigación de audiencia y desarrollo de servicios, Uso de cookies técnicas o de preferencias
El presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, considera “filocomunista” el acuerdo de presupuestos sellado entre el Govern y el grupo parlamentario Comuns, un acuerdo asentado sobre la regulación para limitar la denominada compra especulativa de vivienda en Catalunya.
En declaraciones a Catalunya Ràdio, Sánchez Llibre, ha mostrado su preocupación por el impacto del acuerdo de presupuestos con la formación ecosocialista “a nivel internacional”, por “una serie de políticas que yo las considero filocomunistas” y que suponen “el intercambio de una serie de votos a cambio de vulnerar derechos fundamentales de los ciudadanos como es el de la propiedad privada”.
El dirigente también ha manifestado “la incompetencia de los últimos gobiernos de la Generalitat en materia de vivienda”, porque “han sido incapaces de producir vivienda asequible”. Así, “esta incompetencia ahora la hacen pagar a los ciudadanos vulnerando el derecho a la propiedad privada”, ha insistido.
El dirigente denuncia “el intercambio de una serie de votos a cambio de vulnerar derechos fundamentales como el de la propiedad privada”
Sánchez Llibre ha lamentado que esta regulación es el tercer paso, a su juicio equivocado, que da el actual Govern en materia de vivienda tras la modificación de la ley de arrendamientos temporales y el incremento del impuesto de transmisiones patrimoniales. Son medidas que “van en la dirección de socializar la propiedad privada”, algo que “no le hace ningún bien a la imagen del Govern de Illa y de la Generalitat”.
A su entender, estas medidas producirán el efecto contrario del que se persigue, tras lo cual ha expresado su deseo de que “no salga adelante esta medida, o que sea el Tribunal Constitucional quien lo tumbe”. El presidente de Foment ha alegado que “no podemos estar interviniendo constantemente los precios de la vivienda porque se producirá el efecto contrario y no existirá la seguridad jurídica que necesitan los privados para implementar vivienda de protección oficial”.
En todo caso, Sánchez Llibre ha remarcado la necesidad de que el Govern logre aprobar los presupuestos “aunque incluyan medidas como esta que no nos gustan”, pero se ha mostrado convencido de que la regulación pactada con Comuns no llegarán a buen puerto porque “las tumbarán los tribunales de justicia”
“Estoy muy agradecido a Junts y al president Carles Puigdemont”
El dirigente de la patronal ha querido expulsarse el estigma de que Foment representa únicamente los intereses de Junts per Catalunya asegurando que mantiene contacto “con todas las formaciones políticas”. Para Sánchez Llibre, estas relaciones se basan en la “obligación” de Foment de “actuar como lobby en todas aquellas cuestiones que interesan a la economía productiva catalana”.
Foment ha coincidido con Junts en una serie de planteamientos económicos. “Nos los han comprado”, ha explicado, poniendo como ejemplo la oposición a la reducción de la jornada laboral de 37,5 horas. “Junts, PP y Vox impidieron que prosperase una reforma laboral que llevaba a la insolvencia a la economía española y catalana, como pasó en Francia. Por tonto, “estoy muy agradecido a Junts y al president Carles Puigdemont”, ha remarcado, pero “ojalá pueda decir que gracias a los diputados del PSC y de ERC hemos recuperado iniciativas en favor de la economía productiva”, ha planteado.
Las críticas de Sánchez
“Son lamentables” y “responden a un desconocimiento de la economía productiva española”
El dirigente ha replicado también las declaraciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien en el acto de firma de la última subida del salario mínimo, el pasado lunes, se mostró crítico con la patronal por su ausencia en dicho acto: “¿Dónde está la patronal cuando los beneficios empresariales baten récords año tras año?”, cuestionó Sánchez.
Para Sánchez Llibre, estas declaraciones fueron “lamentables” porque “no se corresponde a la realidad y responden a un desconocimiento por parte de Pedro Sánchez, al que tengo gran respecto, de la economía productiva española”. El presidente de Foment ha recriminado al jefe del Gobierno que se refiriera únicamente al Ibex 35, a ”35 empresas” y acto seguido le ha pedido “respeto” porque “lo que debería hacer cada día es dar gracias a los tres millones de pequeños y medianos empresarios que se levantan cada día y son capaces de generar riqueza, trabajo...”.
Sobre la financiación, el dirigente ha rechazado la polémica insistiendo en que es un acuerdo “insuficiente” y que se debería incluir el déficit de infraestructuras.
En cuanto al absentismo laboral, Sánchez Llibre ha asegurado que es “un tema delicado” que requiere “una reflexión profunda entre sindicatos, empresarios y administraciones”, ya que existen compañías con índices del ”14% o 15%” que hacen “imposible incrementar la productividad”. Sin embargo, ha evitado “culpar a los trabajadores” y ha apostado por abordar la cuestión desde el diálogo social.
Por último, Sánchez Llibre ha calificado de “inaceptable e impresentable” la situación vivida en Rodalies y ha recordado la creación de una comisión con colegios profesionales y entidades para elaborar un diagnóstico sobre infraestructuras y movilidad.
Luigi Ferrucci, geriatra: “La inflamación es el biomarcador más claro de que algo no está funcionando bien”
Longevity
Director Científico del National Institute on Aging (NIA) de Estados Unidos, está dedicado a comprender las bases biológicas del envejecimiento y las intervenciones para una longevidad saludable, que estos días ha explicado en el Longevity World Forum, en Madrid
Luigi Ferrucci, Director Científico, National Institute on Aging (NIA), NIH de Estados Unidos.
“La inflamación es la señal de que algo no está funcionando bien bajo la superficie”. Luigi Ferrucci habla del envejecimiento como un proceso biológico medible, lleno de matices y profundamente desigual entre individuos. Tras décadas analizando datos del estudio más longevo del mundo sobre envejecimiento humano, el Baltimore Longitudinal Study of Aging (BLSA) que lidera, sostiene que no todos envejecemos al mismo ritmo ni por las mismas vías, y que entender esa heterogeneidad es la clave para preservar la autonomía hasta el final de la vida.
Director Científico del National Institute on Aging (NIA) de Estados Unidos, Ferrucci es una de las figuras centrales de la gerociencia contemporánea. Sus trabajos sobre fragilidad, resiliencia biológica e inflamación crónica asociada a la edad han ayudado a redefinir el envejecimiento como un proceso sistémico que afecta a todo el organismo. Desde esa posición, combina investigación básica, epidemiología y salud pública con un objetivo: no añadir años a la vida, sino salud a los años. Estos días ha participado, desde el otro lado del Atlántico, en el Longevity World Forum que se ha celebrado en Madrid, y ha hablado en exclusiva con La Vanguardia.
Usted lleva décadas estudiando el envejecimiento humano a través del Baltimore Longitudinal Study of Aging. Si tuviera que resumir qué hemos aprendido hasta ahora, ¿cuál es el hallazgo más importante sobre cómo envejecemos?
Hemos entendido que el envejecimiento no es un fenómeno homogéneo, existe una enorme heterogeneidad entre individuos, temporal y cualitativa. Temporal, porque algunas personas desarrollan las características del envejecimiento más rápido que otras. Y cualitativa, porque algunas tienen mayor propensión a envejecer en una determinada dirección: por ejemplo, hacia la enfermedad cardiovascular, hacia más riesgo de cáncer o enfermedad pulmonar. En la juventud y la mediana edad —hasta los 65 años— existe cierta convergencia. Después, el envejecimiento se convierte en un fenómeno más complejo. En algunos individuos culmina en fragilidad, la capacidad para afrontar incluso los desafíos de la vida diaria se vuelve muy limitada.
Su investigación ha sido clave en el desarrollo del concepto de inflammaging. ¿Cómo explicaría el papel de la inflamación en el proceso de envejecimiento?
Hace muchos años publiqué un estudio que mostraba que la concentración de interleucina-6, un biomarcador inflamatorio, predecía el desarrollo de discapacidad. Fue la primera vez que se sugería que la inflamación tenía valor predictivo para resultados relevantes asociados a la edad. Posteriormente, vimos que también se asociaba con enfermedades crónicas, multimorbilidad, demencia, infarto de miocardio y otros procesos. En un primer momento pensamos que era un “mal comportamiento” del sistema inmunitario, como si en algún momento se descontrolara, se volviera loco y empezara a emitir señales de alarma que, en lugar de ser protectoras, resultaban dañinas. Hoy entendemos que la inflamación es probablemente una señal secundaria. Debido a la entropía —un principio físico inevitable— se acumulan daños en macromoléculas como proteínas, ADN y lípidos. Aunque el organismo los repara, nunca lo hace por completo. Ese daño molecular, celular, es detectado por el cuerpo como una agresión. En algunos casos, incluso se exponen antígenos que recuerdan a los de bacterias o virus. El sistema inmunitario responde con inflamación.
La inflamación es el biomarcador global más claro de que algo no funciona
Luigi Ferrucci
Director Científico del National Institute on Aging (NIA) de Estados Unidos
La inflamación evolucionó para defendernos de infecciones…
Con el envejecimiento, sin embargo, no se resuelve completamente y persiste. Cuando el organismo percibe una agresión, prioriza la respuesta inflamatoria y suspende otras funciones de mantenimiento, como la síntesis de proteínas o la reparación tisular. Si esta situación se prolonga, el cuerpo no recupera su capacidad de mantenimiento. Se pierde resiliencia y esa pérdida sostenida contribuye al desarrollo de enfermedades degenerativas. La inflamación comienza como una respuesta positiva, pero con el tiempo participa en la degradación de los órganos que observamos en el envejecimiento. Es probablemente el biomarcador global más claro de que algo no está funcionando bien.
Hoy proliferan los test que prometen medir la edad biológica —relojes epigenéticos, biomarcadores, análisis avanzados—. ¿Son realmente fiables y clínicamente útiles?
Es una pregunta casi filosófica (ríe). En 2013, Steve Horvath hizo un descubrimiento extraordinario al identificar modificaciones del ADN que permitían estimar la edad cronológica con gran precisión mediante aprendizaje automático. Fue un hallazgo increíble: a partir de una gota de sangre se puede estimar la edad de una persona con buena aproximación. Eso demuestra que existe algo estereotipado en nuestra biología que cambia con la edad. Ahora bien, afirmar que eso mide el envejecimiento biológico es un salto conceptual. Sabemos que estas marcas cambian con la edad y podrían reflejar acumulación de daño, pero no sabemos qué mecanismos las impulsan. Incluso hoy, con relojes epigenéticos cada vez más sofisticados y predictivos de mortalidad o multimorbilidad, desconocemos qué procesos biológicos subyacentes los determinan.
¿Estamos preparados para aplicar esos relojes en la práctica médica?
Lo haremos, pero no todavía. Para aplicarlos clínicamente, necesitamos demostrar algo fundamental: que son sensibles al cambio en individuos. Cuando vas al médico y te dicen que tienes el colesterol alto, te dan un tratamiento. Lo que quieres saber es si ese tratamiento hace que tu colesterol baje, o tu presión arterial, lo que sea. Nosotros nunca hemos hecho ese tipo de estudio. La mayoría de los estudios son transversales, es decir, miden el biomarcador en un único momento. En medicina tratamos personas, no poblaciones. Si existiera una intervención que ralentizara el envejecimiento, deberíamos poder demostrar que el biomarcador cambia en el tiempo en cada individuo. Estamos empezando a hacer estudios longitudinales, pero aún no estamos preparados para el uso rutinario en la consulta de estos relojes.
¿Cree que el envejecimiento debería ser tratado como una enfermedad, como apuntan algunos investigadores, o es un proceso natural?
No creo que el envejecimiento sea una enfermedad. Si compra un coche y no lo usa nunca, los neumáticos igualmente se deteriorarán con el tiempo. Nuestro cuerpo dispone de mecanismos de resiliencia que retrasan el deterioro, pero si estos fallan, el deterioro se acelera, como ocurre en enfermedades genéticas que afectan a la reparación del ADN. Personas que tienen daños o enfermedades genéticas que afectan a la reparación del ADN viven muy poco tiempo y desarrollan un fenotipo de envejecimiento increíblemente acelerado.
La restricción calórica, especialmente la alimentación restringida en el tiempo, me parece prometedora. Tengo amigos que la practican
Luigi Ferrucci
Director Científico del National Institute on Aging (NIA) de Estados Unidos
¿Estamos sobremedicalizando el envejecimiento?
Yo no lo creo, porque nuestra esperanza es que todo el mundo llegue al final de su vida con buena salud. Lo que intentamos no es ampliar la longevidad. Nuestro objetivo no debería ser simplemente alargar la vida, sino lograr que las personas lleguen sanas al final de su vida. No se trata de expandir la longevidad, sino de expandir la salud. Desde esa perspectiva, intervenir no es una medicalización excesiva, sino un esfuerzo legítimo para reducir sufrimiento y costes sociales.
Metformina, rapamicina, senolíticos, restricción calórica… ¿Qué fármaco o intervención considera más prometedora actualmente?
La restricción calórica, especialmente la alimentación restringida en el tiempo, me parece prometedora. Tengo amigos que la practican. Yo soy una de esas personas afortunadas que ha mantenido el mismo peso desde los 15 años, he tenido suerte. Algunos de mis amigos estaban desesperados porque empezaron a hacer dietas. Y, debido a cómo reacciona su cuerpo —reduciendo la tasa metabólica—, la dieta funcionaba durante tres meses y luego recuperaban el peso, incluso más que antes. En cambio, las personas que empezaron a practicar la alimentación con restricción horaria me decían que parecía estar funcionando. Es un sacrificio, sí, pero no tanto como hacer una dieta muy estricta. Y los efectos parecen mantenerse durante mucho tiempo.
“La restricción calórica, sobre todo la alimentación restringida en el tiempo, es prometedora para frenar el envejecimiento”. S.FRENCH
¿Está demostrado?
En modelos animales hay evidencia sólida de su efecto. En humanos, algunas personas la encuentran sostenible y eficaz para mantener el peso sin reducir en exceso el metabolismo, como ocurre con dietas estrictas. Probablemente deba combinarse con ejercicio moderado. En cuanto a la metformina, fue muy prometedora, pero no estoy convencido de que sea la solución definitiva. El envejecimiento es tan complejo y afecta a tantas vías biológicas que es improbable que una sola molécula lo resuelva. Envejecer bien se parece a una buena sopa minestrone: requiere la combinación adecuada de múltiples ingredientes en equilibrio.
Los hábitos son la clave, pero si tuviera que identificar los pilares con mayor evidencia científica para promover una longevidad saludable, ¿cuáles serían?
En primer lugar, no fumar. Es la evidencia más sólida que tenemos. En segundo lugar, mantener un peso saludable y evitar el aumento de peso a lo largo de la vida. Tercero, el ejercicio. Caminar regularmente ya tiene un impacto enorme comparado con el sedentarismo. El ejercicio no significa correr durante horas en el bosque; dar tres vueltas a la manzana es suficiente para empezar. Además, cuando uno empieza a moverse, suele sentirse mejor y eso motiva a continuar, a hacer más. El bloqueo inicial es lo que nos juega en contra.
El buen sueño está infravalorado, pero se asocia con mejores resultados de salud, incluido menor acúmulo de beta-amiloide cerebral. Siete horas parecen un punto óptimo
Luigi Ferrucci
Director Científico del National Institute on Aging (NIA) de Estados Unidos
¿Qué otros hábitos tienen evidencia científica?
El buen sueño está infravalorado. Una buena higiene del sueño se asocia con mejores resultados de salud, incluido menor acúmulo de beta-amiloide cerebral. Siete horas parecen un punto óptimo. Rutinas regulares, evitar pantallas antes de dormir y mantener una temperatura adecuada en la habitación ayudan sin necesidad de medicación. Finalmente, las relaciones sociales y la creatividad.
Relaciones, amistades, propósito… Parecen términos soft pero se está demostrando que son esenciales en la salud y la longevidad.
La soledad se asocia de forma consistente con peores resultados de salud. Los vínculos sociales se construyen a lo largo de la vida; es difícil crearlos desde cero a los 80 años. A veces le digo a la gente que es más importante tener amigos que tener dinero. El dinero ayuda, pero no tanto como tener amigos a tu alrededor. Creo que es una inversión que haces para mejorar la calidad de vida que tendrás más adelante.
Yo hago pilates tres veces por semana. No es solo ejercicio, es un espacio social con personas a las que conozco desde hace décadas
Luigi Ferrucci
Director Científico del National Institute on Aging (NIA) de Estados Unidos
¿Y su referencia anterior a la creatividad?
Es, sin duda, relevante. Pienso que las personas que pueden encontrar muchas formas de expresarse o de mantenerse activas… No se trata solo de pintar, o de escuchar música, o de ir a un club. Puedes tener un club de lectura donde interactúas con otras personas. Yo, por ejemplo, hago pilates tres veces por semana. No es solo ejercicio; es también un espacio social con personas a las que conozco desde hace décadas. No sabemos aún los mecanismos biológicos exactos por los que estas conductas funcionan, y eso es precisamente lo que necesitamos seguir investigando.
Responsable de Canales Verticales de Godó Nexus - La Vanguardia. Coordinadora de Longevity. Licenciada en periodismo por la UAB. Especializada en salud, envejecimiento, psicología, educación, sexualidad, nutrición y estilo de vida.
✖ cerrar
Sigue leyendo La Vanguardia sin límites con un 90% de dto.
El acceso a este sitio está sujeto al consentimiento para el uso de cookies o a la suscripción a La Vanguardia, como alternativas que nos permiten brindar diariamente información de calidad a través del trabajo de nuestros profesionales del periodismo.
La información recogida a través de determinadas categorías de cookies y tecnologías similares constituye, directa o indirectamente, una remuneración justa por la prestación sin suscripción del contenido de este sitio. Por ello, al aceptar el uso de dichas cookies y tecnologías similares, podrás acceder al contenido que ofrece este sitio. Puedes consultar más información en nuestra Política de cookies, y puedes modificar tus opciones, en cualquier momento, a través del botón “configuración de cookies” en la parte inferior de nuestra página.
Alternativamente, si decides rechazar el uso de dichas cookies y tecnologías, podrás acceder a dicho contenido suscribiéndote a La Vanguardia. Así, al hacer clic en el botón “Rechazar y suscribirse”, puedes rechazar las cookies (salvo aquellas que estén exentas de la obligación de obtener el consentimiento informado).
También puedes configurar tus opciones y obtener más información a través del botón "Obtener más información y configuración"
Con tu consentimiento, nosotros y nuestros 902 socios usamos cookies o tecnologías similares para almacenar, acceder y procesar datos personales, como tus visitas a esta página web, las direcciones IP y los identificadores de cookies. Algunos socios no te piden consentimiento para procesar tus datos y se amparan en su legítimo interés comercial. Puedes retirar tu consentimiento u oponerte al procesamiento de datos según el interés legítimo en cualquier momento haciendo clic en "Obtener más información" o en la política de privacidad de esta página web.
Nosotros y nuestros socios hacemos el siguiente tratamiento de datos:
Almacenar la información en un dispositivo y/o acceder a ella , Datos de localización geográfica precisa e identificación mediante análisis de dispositivos , Publicidad y contenido personalizados, medición de publicidad y contenido, investigación de audiencia y desarrollo de servicios , Uso de cookies técnicas o de preferencias