Amaneció agitada la primavera alicantina de 1936. El 10 de junio, en plena escalada de violencia nacional, una muchedumbre se alzó en armas contra las monjas de Bañares. Fue una pesadilla. Diferentes grupos de la izquierda más extrema las obligaron a salir del convento de las Hermanas de la Caridad, su hogar, prendieron fuego al edificio y las escoltaron hacia la estación de tren para expulsarlas del municipio. El infierno no se detuvo ahí: en el camino las desnudaron y las maltrataron en todos los sentidos. A ellas, y a los que se atrevieron a defenderlas. Lo peor es que lo hicieron amparados por la pasividad de un gobernador civil que no estaba dispuesto a asumir el coste político que suponía ordenar a la policía que arremetiera contra los que habían sido sus votantes.
La tensión que se vivió en Bañares no fue una excepción. Durante los cinco meses previos al golpe de Estado de julio de 1936, ese que derivó en la guerra fratricida, los gobernadores civiles nombrados en cada provincia por la Segunda República se enfrentaron a una prueba de fuego. «Se toparon con una izquierda obrera muy radicalizada que, además, entendía el triunfo electoral del Frente Popular como una oportunidad para subvertir el orden económico y para apropiarse de las instituciones. La mayor parte no se atrevieron a adoptar las políticas neutrales y contundentes necesarias para pacificar la situación», explica a ABC Manuel Álvarez Tardío, catedrático de Historia del Pensamiento Político y los Movimientos Sociales y Políticos en la Universidad Rey Juan Carlos. Los extremistas, en definitiva, les exigieron medidas más exaltadas.
Esta es una de las muchas conclusiones a las que ha llegado Álvarez Tardío en 'El poder en la Segunda República' (Editorial Universidad de Sevilla), el ensayo coral que ha coordinado y que se zambulle en un tema hasta ahora desconocido: el verdadero papel de los gobernadores civiles en los albores de la Guerra Civil. Tras meses de investigación junto a una decena de colegas, el experto está convencido de que estos cargos políticos son determinantes para terminar de entender un período que ya estudió con el también catedrático Fernando del Rey en 'Fuego cruzado' (Galaxia Gutenberg): el de la primavera de 1936. «En este tiempo, el Gobierno no les trasladó órdenes claras para que la violación de las normas y de los derechos fuera perseguida por igual», afirma.
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Manuel P. Villatoro
Con todo, la figura del gobernador civil no nació en la primavera de 1936; fue uno de los vértices sobre los que la República articuló su maquinaria estatal tras la caída de la Monarquía. «Eran las personas de confianza del ministro de Gobernación y, por lo tanto, del Gobierno en cada una de las provincias», señala Álvarez Tardío. Sus funciones eran muchas: desde informar sobre el estado del orden público, hasta controlar la administración local y ejecutar las políticas centrales. «Siempre se les ha tratado como simples correas de transmisión de Madrid, pero su papel era clave a nivel regional: cómo se relacionaban con los distintos agentes sociales, si eran más o menos imparciales, su capacidad de mediación…», añade. El mismo Miguel Maura dijo de ellos que eran «la única representación del nuevo régimen en las provincias».
Cambio de paradigma
Además, también tenían bajo su mando directo a las autoridades. «A sus órdenes estaban la policía, la Guardia Civil y la Guardia de Asalto», sentencia el catedrático. Esa atribución resultó clave para mantener el orden tras las elecciones generales del 16 de febrero de 1936. Hasta entonces, las provincias habían estado lideradas por gobernadores civiles nombrados por Manuel Portela Valladares, de tendencia liberal. Sin embargo, la victoria anémica del Frente Popular trajo consigo el relevo masivo en estos cargos y la llegada de políticos de los dos partidos que formaron el nuevo gobierno: la Izquierda Republicana (IR) y la Unión Republicana (UR). «Se toparon con que el PSOE y los comunistas, que no estaban en la ejecutiva, se convirtieron en un nuevo factor de presión que se unió al de la izquierda obrera y al del mundo de la derecha», sentencia.
«El mundo liberal y conservador empezó a tener la sensación de que el triunfo del Frente Popular se había traducido en que la ley no era igual para todos»
M. Álvarez Tardío
Huelgas, manifestaciones, actos de violencia perpetrados por extremistas de ambos espectros ideológicos… Los gobernadores civiles nadaron en un clima de tensión que amenazaba con ahogarles. Y en esas, se toparon con un Ejecutivo central partidista. «Aunque es difícil establecer conclusiones únicas, mi opinión es que se enfrentaron a una falta de directrices claras. El Gobierno les dio a entender que los desmanes de la izquierda obrera eran el resultado de la supuesta represión orquestada por la derecha después de la revolución de 1934, y que había que disculparla», explica Álvarez Tardío. El catedrático mantiene que esta máxima llevó a los políticos a pasar por alto, por ejemplo, «la presión ilegal que se ejercía sobre los patronos y los empresarios» para «imponer condiciones de trabajo fuera de toda lógica racional o económica».
Esa laxitud debilitó a los gobernadores, dejó vía libre al extremismo por la izquierda y, en palabras de Álvarez Tardío, facilitó «que el mundo liberal y conservador empezase a tener la sensación de que el triunfo del Frente Popular se había traducido en que la ley no era igual para todos».
Por toda España
El abanico de expertos que ha reunido Tardío ha llegado a estas conclusiones a través del estudio de diferentes provincias. A Toledo, donde las derechas habían obtenido una clara victoria en los comicios de febrero, llegó el 14 de junio de 1936 Manuel María González López, de IR. «Su misión era restaurar la autoridad del Estado, pero los socialistas le declararon la guerra. Aplicó una política en la que intentó imponer la legalidad desde una posición de fuerza, lo que le enfrentó con el sindicato socialista campesino, para entonces en deriva revolucionaria», señala el catedrático. Quiso acabar con las persecuciones a las derechas, pero esa política hizo que fuese declarado «un gobernador al servicio de los caciques y de la reacción». Nada más lejos de la realidad.
Toledo
Resultados elecciones generales
16 de febrero de 1936
Frente Popular
80.864
Votos
Diputados
2 IR
Nº de representantes por partido
Derechas
129.222
6 CEDA; 1 Partido Agrario
Español; 1 Comunión Tradicionalista
Vicente Costales Martínez
(Izquierda Republicana)
22/02 - 14/07
Contrario a la radicalización
Cesado
Manuel María González López
(Izquierda Republicana)
14/07 - julio
Permisivo y desacreditado
por los conservadores
Sustituido tras el golpe
Resultados elecciones generales
16 de febrero de 1936
Toledo
Derechas
Frente Popular
129.222
Votos
80.864
Diputados
6 CEDA; 1 Partido Agrario
Español; 1 Comunión Tradicionalista
2 IR
Nº de representantes
por partido
Vicente Costales Martínez
(Izquierda Republicana)
22/02 - 14/07
Contrario a la radicalización
Cesado
Manuel María González López
(Izquierda Republicana)
14/07 - julio
Permisivo y desacreditado
por los conservadores
Sustituido tras el golpe
Tiempo en
el cargo
El caso de Oviedo, en Asturias, fue más sangrante si cabe. El Frente Popular había obtenido en la región unos escasos 20.000 votos más que la coalición de liberales y CEDA. Para colmo, la situación era de tensión absoluta tras la Revolución de Octubre de 1934 organizada por las izquierdas extremistas. En mitad de ese torbellino llegó Rafael Bosque Albiac, de IR. «Fue un gobernador muy polémico, que actuó con clara parcialidad y cuyas decisiones fueron tan del agrado de los socialistas como provocaron un fuerte rechazo de la derecha y las fuerzas del orden. Nombró numerosos delegados gubernativos de izquierdas que se extralimitaron en sus funciones», explica Tardío. Durante su mandato hubo cientos de detenciones de conservadores y religiosos. «La provincia fue una de las que más violencia registró en la época», subraya.
Oviedo
Frente Popular
171.241
6 PSOE; 3 IR; 2 PCE; 2 Independientes
Liberales y CEDA
151.480
3 CEDA; 1 Partido Republicano Liberal-Demócrata
José María Friera Jacobi
(Portelista, interino)
01/01 - marzo
Un portelista resistente
Cambiado
Rafael Bosque Albiac
(Izquierda Republicana)
11/03 - julio
Polémico, parcial y adorado por la izquierda
Capturado y ejecutado
Oviedo
Liberales y CEDA
Frente Popular
151.480
171.241
3 CEDA; 1 Partido Republicano Liberal-Demócrata
6 PSOE; 3 IR; 2 PCE; 2 Independientes
José María Friera Jacobi
(Portelista, interino)
01/01 - marzo
Un portelista resistente
Cambiado
Rafael Bosque Albiac
(Izquierda Republicana)
11/03 - julio
Polémico, parcial y
adorado por la izquierda
Capturado y ejecutado
Las elecciones de Navarra dejaron un claro vencedor: los católicos y tradicionalistas. Las diferencias estaban aseguradas con el nuevo gobernador, el interino Rufo García Larrache, de IR. Su mandato solo duró ocho días de tensión en los que las izquierdas no aceptaron el resultado electoral y denunciaron la compra de votos.
A él le sustituyó Mariano Menor Poblador, también de IR. Tuvo en contra a todos los sectores conservadores. «Socialistas y comunistas intentaron hacerse desde el principio con el control de la Diputación Foral, incluso asaltando la sede, cuando el gobernador tuvo una reacción tibia. La política educativa y la reforma agraria enfrentaron a la derecha navarra con las izquierdas y fueron un foco de conflictos graves para el político», completa.
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El poder en la Segunda República
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Editorial Universidad de Sevilla
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Páginas 400
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Precio 21 euros
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En la provincia de Zaragoza, las elecciones cayeron del lado de las derechas por 6.000 votos. En ese contexto llegó el 22 de febrero Ángel Vera Coronel, de IR. El gobernador, de talante conciliador, permitió el control izquierdista de la Diputación y la imposición de gestoras municipales del Frente Popular. Y lo hizo incluso allí donde los conservadores eran mayoría. Pero, a pesar de su actitud moderada y de la aplicación férrea de la censura, no pudo impedir que la conflictividad política en la provincia alcanzara cotas importantes y se vivieran choques de severa gravedad. «Uno de ellos enfrentó a tiros a socialistas y derechistas en la localidad de Zuera, en marzo», finaliza Tardío.
Zaragoza
Capital
Derechas
Frente Popular
39.244
44.859
1 CEDA
1 IR; 1 PSOE;
1 Independiente
de izquierdas
Provincia
Frente Popular
Derechas
66.357
72.450
2 de IR
4 de la CEDA;
1 de Comunión Tradicionalista
Ángel Pérez Morales
(Portelista)
01/02 - 16/02
Portelista en mitad de la violencias
Dimite
Ángel Vera Coronel
(Izquierda Republicana)
22/02 - julio
Conciliador sobrepasado por la violencias
Detenido y fusilado
Zaragoza
Derechas
Capital
Frente Popular
39.244
44.859
1 CEDA
1 Izquierda Republicana (IR); 1 PSOE; 1 Independiente de izquierdas
Derechas
Frente Popular
Provincia
72.450
66.357
4 de la CEDA; 1 de Comunión Tradicionalista
2 de IR
Ángel Pérez Morales
(Portelista)
01/02 - 16/02
Portelista en mitad
de la violencias
Dimite
Ángel Vera Coronel
(Izquierda Republicana)
22/02 - julio
Conciliador sobrepasado
por la violencias
Detenido y fusilado
En Córdoba, el Frente Popular obtuvo una victoria contundente que parecía propicia para el nuevo gobernador, Antonio Rodríguez de León. El político, de UR, llegó el 22 de febrero como representante del sector menos extremista. «En la provincia estallaron numerosos y graves episodios de violencia política y anticlerical después de las elecciones, donde las izquierdas protagonizaron asaltos a los ayuntamientos. El político fue uno de los pocos que trató de proteger los derechos de todos», explica Tardío.
Córdoba
Frente Popular
158.011
5 PSOE; 2 PCE; 2 IR; 1 UR
Candidatura antirrevolucionaria
110.165
3 Partido Republicano Progresista
Antonio Rodríguez de León
(Unión Republicana)
22/02 - julio
Conciliador, ecuánime y
sobrepasado por la izquierda
Detenido tras el golpe
Córdoba
Candidatura antirrevolucionaria
Frente Popular
110.165
158.011
3 Partido Republicano Progresista
5 PSOE; 2 PCE; 2 IR; 1 UR
Antonio Rodríguez de León
(Unión Republicana)
22/02 - 28/02
Conciliador, ecuánime y
sobrepasado por la izquierda
Detenido tras el golpe
Muy cerquita, en Granada, las elecciones tuvieron que repetirse después de que las derechas arrasaran al Frente Popular. En la nueva votación, realizada el 3 de mayo, la candidatura antirrevolucionaria se retiró por el clima de violencia y tensión social.
Granada
16 de febrero
Frente Popular
100.013
1 UR; 1 PSOE; 1 IR
Derechas
148,649
1 Partido Agrario; 5 CEDA; 2 Centro, 1 Partido Republicano Progresista;
1 Comunión Tradicionalista
3 de mayo (repetición)
Frente Popular
260.498
9 PSOE; 2 IR; 1 UR; 1 PCE
Candidatura antirrevolucionaria
Se retiró
Ernesto Vega de la Iglesia
(Izquierda Republicana)
19/03 - 24/06
Permisivo ante la violencia de izquierdas
Cesado
César Torres
(Izquierda Republicana)
24/06 - julio
Gobernador entre dos fuegos
Cesado y condenado
Granada
Derechas
16 de febrero
Frente Popular
148,649
100.013
1 Partido Agrario; 5 CEDA; 2 Centro, 1 Partido Republicano Progresista;
1 Comunión Tradicionalista
1 UR; 1 PSOE; 1 IR
Candidatura antirrevolucionaria
3 de mayo
(repetición)
Frente Popular
Se retiró
260.498
9 PSOE; 2 IR; 1 UR; 1 PCE
Ernesto Vega de la Iglesia
(Izquierda Republicana)
19/03 - 24/06
Permisivo ante la
violencia de izquierdas
Cesado
César Torres
(Izquierda Republicana)
24/06 - julio
Gobernador entre
dos fuegos
Cesado y condenado
En esta provincia hubo un desfile de gobernadores: tres en cuatro meses. Ernesto Vega de la Iglesia y Manteca, de UR, fue el penúltimo. «Los comicios desembocaron en varias jornadas de una intensa violencia a primeros de marzo, con asaltos a locales y propiedades de derechistas y a los talleres de la prensa conservadora, provocando además un enfrentamiento entre las autoridades gubernativas y el mando militar», explica Tardío. Fue sustituido el 24 de junio por César Torres Martínez, de IR. En la práctica, su mandato fue breve antes del golpe de Estado.
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17 comentarios
Normas de usoY todavía algunos o algunas (por ejemplo, la ínclita Armengol) pretenden igualar la segunda república a democracia. ¡Já!
antes de empezar la guerra iban a buscar a políticos a sus casas para llevárselos presos, fueron a por mi abuelo diputado de la CEDA como no estaba se llevaron a mi tío de 23 años, lo fusilaron y lo tiraron por un barranco
Algunas cuestiones: ¿Dónde está Bañares en Alicante? ¿Se refieren por error a Bañeres/Banyeres? ¿El error es del artículo o del libro publicitado? Aparte de lo anterior, en 1936 ¿qué capacidad de intervención en tiempo real tenía el gobernador civil en uno de los municipios más alejados de la capital de la provincia? ¿Cuándo hablan de extrema izquierda se refieren a socialistas y comunistas?
…
La República nació con violencia y odio y acabó con violencia y odio. La monarquía española ha tenido malos reyes pero jamás ha propiciado una violencia semejante entre españoles. Eso no significa que no pueda haber algún día una tercera república. Pero ahora mismo se percibe una latente división y una polarización muy parecida a la que se respiraba entonces y si volviera la república ahora no tengo la menor duda de que esa división y polarización estallaría de nuevo en violencia y odio porque los partidarios de su vuelta no quieren una confraternidad entre españoles, quieren utilizar esa vuelta para someter y reprimir a una parte de los mismos.
La Segunda República fue un desastre. Pero ahora tenemos una Monarquía y también es un desastre
Los partidos que propiciaron el desastre de entonces son los mismos que ahora gobiernan, Entonces ya no había monarquía y ahora todavía y, a pesar de aquellos partidos, todavía la hay. Y que dure.
No exageremos. Hoy no se queman conventos ni Iglesias. No se persigue a los religiosos ni tampoco hay militantes de partidos matándose por las esquinas. Pero si que existe un regreso amortiguado de ese odio gracias a Zapatero y Sánchez que lo utilizan como instrumento de movilización de una parte de la izquierda que empieza a hartarse de los engaños de los socialistas.
Las dos Repúblicas que ha habido han sido los dos peores momentos de la historia de España en muchos siglos porque se identificaron por la izquierda como que "su" régimen. En España no hay republicanos demócratas, sólo antidemócratas totalitarios para los que la República es su vehículo idóneo porque elimina la institución neutral del Rey. Por eso la Segunda República no fue una democracia y cuando partidos de centro y derecha ganaron las elecciones de 1933 el PSOE se consideró legitimado para un golpe de estado armado con más de 1000 muertos, porque la República era para las izquierdas. Igual que ahora el feminismo sólo puede ser socialista y la que diga que pretende la igualdad de la mujer pero con opciones de derecha se gana una agresión física
Por cierto muy bien la nueva imagen. Pero ¿no podrían hacer un poco mas grande este recuadro que no se ve bien lo que escribes?
Lo triste es que todas esa cosas no se expliquen y sean del conocimiento general al igual que las pseudo barbaries que han cometido las derechas. Es evidente que si la España de esa época hubiese sido lo idílica que pregonan los de la izquierda, nadie hubiera provocado una guerra civil. Cada vez es mas cierto que la historia la escriben los que mandan en cada momento.
Para comprender la Guerra Civil hay que entender que estos niveles de barbarie fueron lo normal durante toda la República, no sólo desde febrero de 1936. La cosa empezó el 11 de mayo de 1931, es decir menos de un mes después de la proclamación de la República, cuando ante la primera oleada de quema de iglesias y martirio de religiosos Azaña como Presidente del Gobierno prohibió expresamente a su ministro de interior, Sr. Maura, que enviara a la Policía a detener a los cafres con el argumento de que "Todas las iglesias de España no valen la vida de un republicano". Esto lo recogió Maura, republicano sincero que había trabajado mucho para que llegara la República, y como otros políticos e intelectuales en parecida situación se dio cuenta de que con esto dejaba de tener cualquier pretensión de llegar a ser una democracia de veras
También antes hubo ataques a las iglesias y religiosos y particulares en general. La Semana Santa del 36 fue sangrienta en Galicia. Habría que ver las fechas precisas de las "actuaciones", y ver si se desplazaban por la geografía nacional los "ejércitos" de criminales.
Las organizaciones de extrema izquierda más numerosas como la CNT la FAI, el PSOE , UGT y el partido comunista (marginal hasta que empieza la guerra) tenían todas en representación en el ámbito nacional si bien en unas zonas más que en otras, y en especial en las zonas más industrializadas. Por tanto los ataques las quemas de iglesias quemas de colegios y persecuciones religiosas se desarrollaron en todo el territorio español prácticamente sin excepción (y en el caso de la persecución religiosa de forma muy intensa también en el ámbito rural debido a la indefensión mayor si cabe de l clero).
Pero los malos no eran sólo los de derechas????