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Economía

La prestación universal por crianza de 200 euros al mes por hijo que impulsa el Gobierno: cuándo entra en vigor y cuáles serán los requisitos

Derechos Sociales

El Consejo de Ministros aprueba hoy la actualización de la estrategia 2030 donde aparece por primera vez este derecho

Será un derecho universal para todas las familias

Será un derecho universal para todas las familias

Getty Images/iStockphoto

El Consejo de Ministros aprueba hoy, como avanzó La Vanguardia, la actualización de objetivos de la Estrategia de Desarrollo Sostenible 2030 que incluye, por primera vez, la prestación universal por crianza para todas las familias con menores de 18 años, como una de las medidas necesarias para reducir la pobreza infantil, un primer paso imprescindible para su de­sarrollo. ¿Qué implicaría su aprobación?

¿Qué monto de ayuda supone?

La futura prestación universal por crianza establece una ayuda de 200 euros al mes (2.400 euros al año) por cada hijo menor de 18 años. Está pensada para aliviar la carga económica de las familias, fomentar la natalidad y reducir la pobreza infantil. 

Es una reivindicación de Sumar que el ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha empujado a través de esta Estrategia como un paso para su avance. 

¿Quién puede beneficiarse?

Es un derecho universal, como la sanidad y la educación públicas, con lo que podrán beneficiarse todas las familias sin límite en función de la renta que tengan menores de 18 años a su cargo. 

¿Qué requisitos se piden para solicitarla?

  • Familias con hijos menores de 18 años a cargo.
  • Requisitos mínimos: residencia legal en España y empadronamiento.
  • La documentación requerida incluirá: libro de familia, certificado de empadronamiento y DNI/NIE de los progenitores o tutores.
  • Se espera que sea compatible con otras ayudas, como el IMV o subvenciones de la Seguridad Social.

¿Cuándo entra en vigor?

Este es el principal escollo. El ministerio confiaba en incluirlo en los Presupuestos Generales del Estado, tanto en el 2025 como en el 2026 pero el año pasado, no se aprobaron las cuentas públicas y este año, no parece que el acuerdo entre los grupos políticos esté cerca de darse. Es por eso que Derechos Sociales apuesta por el empujón que supone vincularlo a la Estrategia de Desarrollo Sostenible 2030, un compromiso internacional de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, la ha defendido como la herramienta más eficaz para reducir la pobreza infantil junto a un modelo fiscal redistributivo, progresivo y justo.

Para pagar esta prestación, Consumo apuesta por crear un impuesto para los ultrarricos que consistiría en gravar con un 2% anual los patrimonios superiores a los 100 millones de euros, algo que en España permitiría recaudar en torno a 5.200 millones de euros, según estimaciones realizadas por el Observatorio Fiscal de la Unión Europea.

Para Bustinduy, un impuesto como este no solo serviría para erradicar la pobreza infantil, sino también para tener un sistema tributario más justo.

¿Qué impacto tendrá en la reducción de la pobreza?

Este apoyo económico serviría para reducir la pobreza infantil en un 50% y en el 50% restante, reducir su intensidad en un 40%, según los cálculos de Consumo. La última encuesta de Condiciones de Vida del INE estima que más de un tercio de la población de menos de 16 años está en riesgo de pobreza en España, la tasa más alta de la última década.

Esta encuesta también apuntaba que la tasa de riesgo de pobreza y exclusión social (Arope) en España está estancada en un 25% de las familias, aunque los ingresos por hogar subieron en un 5,4% en el 2025.

La prestación, según datos de UNICEF, sacaría a más de 270.000 niños, niñas y adolescentes de esta situación de vulnerabilidad si la prestación es de 100 euros al mes.

Si esta se duplica, como reclama Sumar, supondría sacar de la pobreza a más de medio millón de niños y niñas en el país (unos 530.000).

¿Qué ayudas hay en la actualidad?

  • Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI) - 2026: Vinculado al Ingreso Mínimo Vital (IMV) para familias de bajos ingresos, con cuantías mensuales por menor a cargo: Menores de 3 años: 115 euros/mes. Entre 3 y 6 años: 80,50 euros/mes. Entre 6 y 18 años: 57,50 euros/mes.
  • Deducción por Maternidad (100€/mes): Ayuda de hasta 100€ mensuales (1.200€ al año) para madres trabajadoras con hijos menores de 3 años.
  • Prestaciones por Nacimiento y Cuidado del Menor: Sustituyen a la antigua baja por maternidad/paternidad, permitiendo disfrutar de permisos remunerados por nacimiento o adopción. La Estrategia también incluye llevar a 20 semanas la prestación por nacimiento y cuidado
  • Otras Ayudas:Ayuda para familias numerosas, monoparentales o con discapacidad.Deducciones fiscales por familia numerosa o hijo con discapacidad.

Noemi Navas Alonso

Noemi Navas Alonso

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Licenciada en Derecho y Periodismo. Master de Periodismo y de Periodismo Jurídico UAM/El País. Ha trabajado como redactora de Empresas en Cinco Días y como directora de comunicación de ANFAC.

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Sandra Pérez, española en Suecia: “No volveré a España para trabajar ni para jubilarme. Aquí vivo más tranquila”

La vida fuera de España

Vivir en otro país te abre los ojos, dicen, ¿pero tanto como para no querer volver a vivir en España jamás? Esta es la historia de Sandra

Sandra Pérez se mudó a Suecia para estudiar, pero ahora asegura que no volverá a España. 

Sandra Pérez se mudó a Suecia para estudiar, pero ahora asegura que no volverá a España. 

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Sandra tenía 21 cuando cogió un vuelo a Suecia para estudiar un máster sobre negocio digital. Buscó un trabajo para, dice, “poder sobrevivir” y hoy, cinco años después, sigue trabajando en ese primer puesto, comparte piso con su pareja (sueco) y, a diferencia de muchos españoles que emigran a otros países para estudiar o vivir 'la experiencia de ensueño' durante unos años, la joven asegura que no volverá a España. 

En una charla con La Vanguardia, Pérez comparte su experiencia y los motivos por los que su hogar y su futuro más próximo se encuentran en Jönköping, una ciudad a miles de kilómetros del barrio de Barcelona que le vio crecer. 

Jönköping es una ciudad al sur de Suecia. Aquí vive Sandra Pérez, la barcelonesa.
Jönköping es una ciudad al sur de Suecia. Aquí vive Sandra Pérez, la barcelonesa.Andrei Nekrassov

Cuando tuvo que empezar a trabajar, ¿se planteó empleos más habituales entre los emigrantes, como la restauración?

Me lo planteé, pero también pensé que era mucho mejor empezar ya en algo relacionado con lo que había estudiado, un trabajo más “de adulta”. Antes ya había trabajado en restaurantes como camarera y dando clases de repaso, pero eso fue en España, y sentí que esa etapa ya había pasado.

¿Cuánto tardó en encontrar trabajo?

No pasaron más de tres o cuatro meses. Era otoño de 2021 y acabé entrando en el trabajo que sigo teniendo ahora. Tenía un buen currículum para la edad que tenía, 21 años, con experiencia como instructora académica, camarera, prácticas como auditora y consultora, y también había estado involucrada en asociaciones universitarias como project manager. Creo que eso se notó en las entrevistas. 

Después pregunté a mi manager cuánta gente se había presentado y me dijo que unas 120 personas. Yo no era una persona muy segura en ese momento y quise saber por qué me habían escogido. Me dijeron que les gustó que hiciera muchas preguntas, que me interesara de verdad la empresa y que la conversación fue muy natural, más como una charla que como una entrevista. Encajé bien a nivel de cultura de empresa.

Puede que Suecia no sea mi país definitivo, pero España no lo es.

Sandra Pérez

Española viviendo en Suecia

Cuando se fue a Suecia, ¿tenía claro si era algo temporal o para largo plazo?

Creo que a esa edad no sabes muy bien qué quieres a largo plazo. La diferencia es que yo sí sabía que no quería volver a España. Puede que Suecia no sea mi país definitivo, pero España no lo es. 

¿No siente nostalgia por España?

No especialmente. Tengo familia allí, aunque no mucha (no tengo abuelos), y me da pena por ellos, porque sufren el no verme tanto, pero no tengo ese arraigo tan fuerte. Me siento cómoda volviendo una o dos veces al año, saludando y regresando a mi vida. 

El motivo es que mi vida en España estaba muy ligada a mi familia y yo necesitaba ser independiente. Siempre lo he sido. Esa libertad la tengo en Suecia y la tendría en cualquier parte del mundo. Siento que mi vida no se habría desarrollado igual si me hubiera quedado en España.

¿Qué le ofrece Suecia que ahora mismo no le daría España?

No he vivido en España como adulta independizada, sin ayuda de mis padres, así que la comparación es difícil. Pero lo que sí veo es el problema de la vivienda, especialmente en Barcelona. No creo que a esta edad hubiera podido alquilar o comprar un piso sola allí, cosa que sí hago ahora en Suecia.

¿Puede permitirse vivir sola e ir desahogada a final de mes?

Sí, definitivamente. No es el piso más grande ni con más habitaciones, pero puedo alquilar un piso de una habitación, pagar mis gastos y tener margen para ocio. Aquí vivo más tranquila.

Jönköping es una tranquila ciudad con poco más de 100.000 habitantes.
Jönköping es una tranquila ciudad con poco más de 100.000 habitantes.MAREK SLUSARCZYK

¿Cómo es la búsqueda de vivienda allí?

Cuando llegué, la universidad me asignó un piso. Era una habitación, como estudiante, y era caro para mi presupuesto. Después encontré otro piso gracias a una amiga que se mudaba. Más adelante, cuando me mudé con mi pareja, pasó algo parecido. He tenido bastante suerte.

¿Es habitual que adultos alquilen habitaciones?

Sí, especialmente entre internacionales. Es común vivir en corredores, con diez o quince personas en un mismo pasillo, o en pisos compartidos de cuatro o cinco personas. Los suecos suelen compartir menos. Porque los estudiantes suecos tienen acceso al CSN, un préstamo del gobierno. Una parte es subvención y otra se devuelve, pero les permite pagar alquiler y vivir sin depender de sus padres ni trabajar mientras estudian.

Cambiando de tema, ¿cómo es su rutina diaria?

Me levanto antes de las seis de la mañana, salgo de casa a las 6:45 y tardo una hora en llegar al trabajo. Trabajo por bloques de dos horas con pausas y salgo a las cuatro y media. Vuelvo a casa, hago compras y dedico el tiempo a mis hobbies: gimnasio, pintar, leer. Intento estar en la cama a las diez, aunque me duermo más tarde.

En invierno vas y vuelves del trabajo de noche, entras en una especie de piloto automático

Sandra Pérez

Española viviendo en  Suecia

¿La falta de luz condiciona mucho la vida?

En invierno, sí. Vas y vuelves del trabajo de noche, entras en una especie de piloto automático. En verano es lo contrario: los días parecen interminables, puedes hacer muchos planes y el clima acompaña. En invierno hacemos vida social los fines de semana y algunos miércoles, pero no es lo habitual.

En invierno, cae la noche en esta ciudad sueca alrededor de las tres de la tarde.
En invierno, cae la noche en esta ciudad sueca alrededor de las tres de la tarde.Getty Images

¿Le costó integrarse socialmente?

Depende del grupo. Tengo compañeros de trabajo a los que considero amigos y con los que incluso he viajado. No creo que sea difícil integrarse si encajas en intereses y no hay choque cultural. Es parecido a España: cuesta entrar en grupos muy cerrados de toda la vida.

Su pareja es sueca. ¿Ha influido en su experiencia?

Muchísimo. Ha hecho la experiencia mucho mejor y me ha ayudado a integrarme más. Antes me relacionaba más con internacionales y mi experiencia sueca era más limitada. Si no tuviera pareja de aquí, probablemente seguiría moviéndome más en círculos internacionales y mi idioma no sería tan fluido. Cuando hablas otro idioma, se desbloquea una parte de tu mente y te integras de otra manera.

¿En qué siente que ha crecido más desde que se fue?

En tres cosas: autonomía total en el día a día, apertura mental por convivir con muchas culturas y espabilarte, porque tienes que buscarte todo tú. Creo que he crecido mucho más como persona aquí que si me hubiera quedado en España, donde sentía que me ayudaban en todo.

¿Te sientes más segura en Suecia?

Sí, definitivamente. Vivo en una ciudad pequeña, de unos 110.000 habitantes, y me siento mucho más segura que en Barcelona. Cuando tenía 22 o 23 años podía volver sola caminando de madrugada sin problemas. Eso en Barcelona no lo podía hacer. Allí mis padres siempre venían a buscarme, y lo agradezco, porque no me sentía segura.

¿Cómo imaginas tu futuro?

Ahora mismo lo veo en Suecia. Antes no lo tenía claro, pero con pareja y estabilidad laboral, creo que nos quedaremos aquí. España quedaría más como un lugar para visitar algunos meses al año, no para volver a trabajar ni para jubilarnos allí.

Toma nota

Lo que nadie te cuenta de vivir en Suecia

1

“Los estudiantes suecos tienen acceso al CSN, un préstamo del gobierno para pagar el alquiler y vivir”.

2

“Es parecido a España: cuesta entrar en grupos muy cerrados de toda la vida”.

3

“Cuando hablas otro idioma, se desbloquea una parte de tu mente y te integras de otra manera”.

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