El mercado en el que el Betis se reforzó sin arreglar lo que tenía pendiente
Acabó la ventana de enero con el fichaje de Fidalgo, las 25 fichas cubiertas y el límite salarial exprimido al máximo pero con el bloqueo en la salida de Bakambu y los puestos de delantero y lateral izquierdo sin rectificar
El mercado de enero de 2026 del Betis deja sinsabores entre los seguidores verdiblancos por la expectativa de refuerzos que no se han cumplido. Estaban detectados desde verano los puestos que necesitaban reformulación (lateral izquierdo y delantera) pero no se han tocado y sí se apostó por cubrir la ficha pendiente (dorsal 15) con un mediocentro debido a la seria incidencia de la lesión de Lo Celso y la baja de Isco. El único fichaje ha sido el de Álvaro Fidalgo, una operación que causó sorpresa pero que por su bajo coste (1,5 millones) y por las referencias que se tienen de él en México, puede tener recorrido. Se marcó esta posición como prioridad por Manuel Pellegrini, que pidió un jarrón y no quería una lámpara (como diría Benítez), y así ejecutó el club pero se buscó la salida de Cedric Bakambu hasta el final para renovar la delantera y no fue posible. No podían forzar al congoleño pero era una situación que merecía una previsión que no se ha tenido. Ni cuando el técnico le daba esperanzas al futbolista ni con las gestiones llevadas a cabo por parte de la dirección deportiva. Al final sigue el atacante, que se defendió con sus problemas familiares, y no llegó el nueve que todos esperaban, para decepción general. Echarle la culpa a Bakambu es hacerse trampas al solitario. Tiene un contrato firmado y se arriesga a jugar menos pero ha antepuesto su situación personal y hay que tener empatía y no machacar al individuo. No son cromos, son de carne y hueso.
Todas las posiciones son comprensibles. Y el club actúa siempre con la responsabilidad debida pero los aficionados generan una expectativa diferente porque el fútbol vive de esto. También los hay que todo lo arreglan con fichajes, algo que no es real en el mundo profesional. Hay plantilla para cumplir con los objetivos. Y las notas se darán cuando corresponda. Las de ahora no sirven de nada. Eso sí, lo que deben tener en cuenta todos es que no iba a llegar un delantero mucho mejor que Cucho, sino un complemento para que sus ausencias no fueran dramáticas. Así que hay que poner en su justo contexto la trascendencia del asunto pero eso no quita que no se haya cumplido con lo esperado. Había acostumbrado el Betis en estos años a saber manejar los tiempos en los tramos finales con contrataciones bien rematadas como las de Ayoze, Fornals, Chimy, Bakambu, Cucho, Antony o Amrabat, pero esta vez no ha sido así. El atasco del último día con intentos por Altimira y el no de Bakambu dejaron a la entidad lejos de las operaciones que pretendía. También hay que recordar que Chimy y Bakambu, considerados prescindibles y muy mejorables en los últimos tiempos, llegaron hace justo dos años con esta misma dirección deportiva. Y su rendimiento no ha sido nada bueno. No pasa nada por decirlo.
Pero llegaba al cierre el Betis sin fichas y con el límite de gasto exprimido (después de hacer una inteligente gestión con LaLiga para inscribir a Fidalgo), maniatado ante la negativa de Bakambu y sin conseguir ventas como las de Assane o Luiz Henrique en años anteriores. El club había entrado en enero pensando en desprenderse del congoleño y de Chimy pero la lesión de Cucho cambió los planes con el argentino, gracias a sus dos goles contra el Elche. Pellegrini ha validado a los que considera sus cuatro delanteros: el colombiano, Chimy, Bakambu y Aitor, además de Pablo García. Obviamente en la dirección deportiva se quería mejorar pero Fajardo no lo ha conseguido. En verano ya se había detectado y se apostó por no aplicar la cláusula de salida de Bakambu, luego se negoció su adiós y más tarde se quedó. Igual con Ricardo en el lateral izquierdo, donde lo más grave ha sido apostar por Junior cuando se conocía a la perfección el rendimiento que podía dar el hispano-dominicano. Un error caro en esa posición.
El Betis se exige igual que se hace con Pellegrini, al que se le pedía mejores resultados a principios de enero para estar al menos en la situación que demandaba el paso adelante de la entidad en la apuesta económica (agotados los casi 126 millones de euros de límite). Entonces se dudaba de si estaba el técnico a la altura de este desafío. Ahora todo se da la vuelta. Tiene el chileno una plantilla válida pero la situación deportiva es mucho mejor y lo que queda en el tintero es si la entidad ha conseguido dar en enero el giro que todos esperaban para afrontar las tres competiciones regateando a las bajas, como está haciendo hasta ahora. Mucho va a depender de la recuperación de futbolistas y de la aportación de Fidalgo, confiando en que tenga un impacto como el de Antony o Cucho hace justo un año.
No ha podido aprovechar el club ofertas importantes como las de Lo Celso o Natan en este mercado pensando en el rendimiento o en las plusvalías que deben venir en un futuro. El Betis no cumplido lo que pronosticaban sus dirigentes, apuntando a un delantero y a reforzar al equipo. Tampoco ha sido un mercado muy movido en España, liga decadente en cuanto a inversión (el año pasado el que más lo hizo fue precisamente el Betis). Pero lo que importa en este análisis es el caso bético. Quedan tareas pendientes para el verano y es obvio que todas las plantillas pueden mejorarse, logren lo que logren. Hay cuestiones que no se pueden prever pero hoy en día el Betis está en las mejores manos posibles y a un paso de hacer explotar la ilusión en cualquiera de los tres frentes posibles. Hay 25 jugadores, dos canteranos más, el mejor entrenador de la historia, un club fuerte, un director deportivo competente y una afición invencible. Con ello está el primer reto a las puertas, el jueves ante el Atlético. El mercado ya está cerrado, que ruede el balón.
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