Cinco meses del despliegue de EEUU en el Caribe: corona con extracción de Maduro y tendencia a permanecer
Expertos apuntan a que se mantenga presencia de EEUU en el Caribe. Foto: EFE

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Cuando a mediados de diciembre, analistas políticos, internacionalistas y expertos militares hicieron un balance de cuatro meses del despliegue militar en el Caribe por parte de Estados Unidos, destacaron una escalada crítica por parte de Washington sin que hasta esa fecha el presidente Donald Trump se atreviera a tomar una decisión definitiva sobre Venezuela. 

Tampoco había certeza de los escenarios. Por un lado se habló de la inminencia de los ataques en territorio venezolano; por el otro, que EEUU seguiría presionando a Miraflores pero ya no tanto militar sino económicamente, al iniciar la incautación de buques petroleros bajo sanciones.  Aunque la opción estaba sobre la mesa, pocos imaginaron que a Nicolás Maduro le quedaban apenas 15 días en la Presidencia, en la que fue ratificado el 29 de julio de 2024, pese a las pruebas de fraude electoral mostradas por la oposición. 

Los ataques precisos a objetivos del narcotráfico en el terreno no sólo se concretaron en plena Navidad, sino que apenas a una semana después de iniciados se precipitó la operación militar para extraer a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y presentarlos ante la justicia estadounidense por cargos como narcoterrorismo

Amenaza latente 

Desde la mirada del internacionalista Víctor Mijares, consultado por Efecto Cocuyo, el despliegue aeronaval que inició el 19 de agosto de 2025 está llamado a permanecer porque su único objetivo no era la captura de Maduro, sino que forma parte de una nueva estrategia de seguridad nacional concebida por EEUU a partir del regreso de Trump a la Casa Blanca. 

Sin embargo, advierte que entre los escenarios de las tensiones entre EEUU y Miraflores persiste la probabilidad de nuevas escaladas y un segundo ataque en suelo venezolano si Caracas no coopera con Washington, especialmente en materia petrolera y otras condiciones como la liberación de presos políticos y el cese de la represión contra la disidencia política. 

Las probabilidades de un segundo ataque se mantienen como una amenaza latente, bastante creíble. Es una de las funciones que puede cumplir esta flotilla en el Caribe, es un elemento persuasivo y disuasivo para que los jerarcas del régimen mantengan esta cooperación que hasta el momento no abarca todos los ámbitos, porque en materia de liberación de presos politicos se están quedando muy cortos”, sostuvo el investigador especializado en política exterior, seguridad, defensa, geopolítica y juegos de guerra. 

Al juramentarse Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela, Trump ya le había extendido su reconocimiento, pero sin dejar de advertirle que si no coopera su suerte sería “mucho peor” que la de Maduro. 

El magnate republicano reveló el 9 de enero que había cancelado un segundo ataque en territorio venezolano, debido a la promesa del chavismo en Miraflores de liberar a los presos políticos y cerrar un “centro de torturas” que de inmediato fue vinculado con El Helicoide, una de las sedes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin). 

El teniente coronel de la Aviación Venezolana en situación de retiro, Guillermo Beltrán Vielma, recordó que la misión que se planteó con el despliegue en El Caribe fue el combate al narcoterrorismo, lo cual incluye la captura de líderes o miembros de cárteles de la droga. Subrayó que dicha misión no ha terminado porque EEUU también ha hablado de cárteles en México y Colombia, aparte de Venezuela y de allí el tamaño del despliegue con más de 15.000 soldados norteamericanos.

Cooperación parcial

Aun así Mijares cree que la “cooperación” entre el interinato y la administración Trump será “parcial”, es decir, “la mínima necesaria” para que EEUU no lance un segundo ataque, pero lo suficiente, explicó, para intentar que el nuevo “status” sea funcional.

No descarta que los Rodríguez en el poder pongan obstáculos a la demandada transición política.

La cooperación EEUU-Venezuela no puede ser plena, entre otras cosas porque hay muchos aspectos, como que el régimen chavista para sostenerse depende de un mínimo de represión, control de medios de comunicación, cooperación con grupos criminales; por lo que veo una cooperación parcial, mucha simulación de cooperación plena, un discurso que trate de encubrir esa simulación ante sus bases, porque aunque el chavismo tiene una base muy reducida sigue siendo heredada de Chávez y Maduro”, sostuvo. 

No descarta que los hermanos Rodríguez – pese a considerarlos más “pragmáticos que ideológicos” –  en un esfuerzo por “guardar las apariencias”, terminen inclinándose por un discurso que pueda afectar la cooperación con Trump.

No hay que perder de vista que desde el 3 de enero está vigente el Decreto de Estado de Conmoción Exterior en Venezuela, que autoriza a los órganos de policía nacionales, estadales y municipales a emprender “de manera inmediata” la búsqueda y captura, en todo el territorio nacional, de toda persona involucrada en la promoción o apoyo del ataque armado de EEUU, “con miras a su juzgamiento”. 

Delcy Rodríguez juró como presidenta encargada el 5 de Enero, con el aval de EEUU

La antesala al 3 de enero

En los últimos días de 2025, militares en situación de retiro consultados por Efecto Cocuyo estimaron que de ser cierto el primer ataque en tierra, cuyo anuncio coincidió con dos explosiones en el estado Zulia entre el 25 y el 30 de diciembre, las probabilidades de una escalada mayor hacia objetivos estratégicos, como instalaciones militares en distintas zonas de Venezuela, eran muy altas.

El pasado 30 de diciembre, Trump reveló que había tenido otra llamada “infructuosa” con Maduro, a lo cual los analistas  atribuyeron la escalada hacia ataques en el terreno. En entrevista con el periodista español Ignacio Ramonet, Maduro aseguró que solo había tenido una conversación con Trump (entre el 23 y 24 de noviembre). 

Miraflores evadió el tema concreto de las explosiones en el municipio zuliano de San Francisco, primero a un almacén de productos químicos y luego a una camaronera, lo cual fue atribuido por analistas  a una estrategia “para no mostrarse débiles”.  

Maduro no sólo declinó responder por los primeros ataques que se atribuyó Trump sino que hasta el último momento, antes de su detención, bailó en actos públicos al ritmo de una changa que rechazaba el llamado a guerra, pero al mismo tiempo trataba de restar importancia a las amenazas. El mismo Trump admitió que la actitud del líder chavista lo animó a actuar: “No es una persona seria”, afirmó. 

A pocos días antes de su captura, Maduro bailaba y restaba importancia a las amenazas de EEUU

«Resolución absoluta» 

La operación “resolución absoluta” para la captura de Maduro empezó a las 10:46 p.m., facilitada por el clima venezolano,  del 2 de enero de 2026 y contó con 150 aeronaves entre bombarderos y aeronaves de vigilancia y supervisión. 

Zonas de Caracas como Fuerte Tiuna, donde se refugiaba Maduro, fueron blanco de bombardeos. También fueron atacadas instalaciones militares en La Guaira, así como su puerto. La Base Aérea Francisco de Miranda (La Carlota), ubicada entre los municipios Sucre y Chacao, del estado Miranda, también sufrió daños ocasionados por misiles

Posterior a la operación, John Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto en EEUU, reveló detalles, entre ellos, que las fuerzas élites desmantelaron las fuerzas aéreas de Venezuela apenas entraron a Caracas, con protección desde el mar, y que llegaron al complejo de Maduro a la 1:01 a.m. del 3 de enero. Indicó además que los helicópteros fueron blanco de un ataque al que sus fuerzas respondieron en autodefensa y eliminaron. 

A las 3:29 a.m. las fuerzas de EEUU ya se encontraban en altamar: Maduro y su esposa fueron entregados a uno de sus buques de guerra. El mismo día, Trump  aplaudió lo “rápido” y “fácil” de la operación sin ninguna baja norteamericana. El chavismo por su parte habla de 100 muertos – incluidos 32 militares cubanos de los que no dice nada- y 400 viviendas civiles afectadas por los bombardeos. 

Para el piloto retirado de la Fanb, Miraflores con Maduro a la cabeza, incluso asesorado por cubanos y rusos, siempre subestimó las intenciones de atacar por parte de Trump, por lo que nunca respondió a cada avance militar en ese sentido.

«Ahora dicen que van a responder al ataque con diplomacia, en claro reconocimiento de que nunca tuvieron la capacidad militar para responder a EEUU. Es una estrategia de Delcy Rodríguez para mostrar moderación sobre todo a lo externo para ganar tiempo y reconocimiento y lograr apoyos», sostuvo.

¿Buques por lanchas rápidas? 

El despliegue militar lejos de culminar está llamado, de acuerdo con los expertos y analistas, a continuar de manera indefinida y quizás de forma permanente, como parte de la decisión de EEUU de mantener su influencia en el hemisferio y desplazar a potencias como Rusia y China.

“Esta presencia en el Caribe no respondía única y exclusivamente a Venezuela o a la operación del 3 de enero, sino que está ligada al documento publicado el 4 de diciembre del año pasado, que es la nueva estrategia de seguridad nacional de EEUU 2025, que plantea que esa seguridad pasa por la seguridad hemisférica; por lo tanto, esta presencia responde más a nuevos objetivos geoestratégicos de EEUU, por lo que la tendencia es a mantener el operativo”, analiza Mijares.  

El 9 de Enero, el medio The New York Times publicó que EEUU redujo volumen de la flota que mantiene desplegada en el Caribe, luego de detener a Maduro y a su esposa y trasladó dos buques de transporte de tropas anfibio (USS Iwo Jima y el USS San Antonio) a aguas al norte de Cuba como parte de una reorganización.

En declaraciones a Efecto Cocuyo, Beltrán Vielma apuntó que la flota puede requerir mantenimiento o reabastecimiento, pero que EEUU tiene la capacidad para cubrir el tema logístico sin contratiempos.

«EEUU va a mantener el control de toda la zona frontal de la fachada caribeña, de todo el continente, de Sudamérica, es por ello que el despliegue permanece con operaciones, tanto para interceptar buques petroleros o cualquier avión o barco que trate de pasar con drogas. También indirectamente está controlando a Cuba, a Centroamérica para efecto de Honduras, de Nicaragua. Pueden variar algo, pero eso no significa que van a salir del Caribe y pudiera aumentar, dependiendo de la estrategia», expresó.

A la fecha, las fuerzas militares norteamericanas han incautado siete buques petroleros, vinculados a la exportación ilegal de crudo venezolano en aguas internacionales. 

El procedimiento más reciente tiene fecha 20 de enero, cuando el Comando Sur anunció el abordaje y retención de un tanquero que salía de Venezuela sin autorización y con un destino diferente a EEUU. Tras la captura de Maduro, el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que continuaría el bloqueo contra las embarcaciones sancionadas -la mayoría intentaba llevar crudo para China- que operaban con banderas falsas para evadir los controles. 

EEUU incautó el séptimo buque con crudo venezolano este 20 de enero

En la escalada de la presión hacia Miraflores, estas medidas parecen haber reemplazado al hundimiento de embarcaciones en el Caribe, señaladas de traficar con droga desde Venezuela con EEUU como destino final. Entre el 2 de septiembre y el 29 de diciembre, Washington se atribuye la destrucción de 30 lanchas rápidas, con al menos un centenar de muertes, con lo que parece haber controlado el flujo de narcóticos por mar. 

Respuesta “fragmentada” de países 

Sobre la reacción de la comunidad internacional a la captura de Maduro y la hegemonía de EEUU, Mijares observa respuestas “fragmentadas”, sin que haya realmente ningún país o gobierno que abiertamente y de forma beligerante contradiga a la administración de Trump. 

Previo a la captura de Maduro y después, analistas advirtieron que el fracaso del multilateralismo ha llevado a que la crisis venezolana se intente resolver a partir de una medida de fuerza de EEUU. 

“Muchos gobiernos latinoamericanos tienden a ver esto con mucho cuidado pero normalmente son gobiernos más inclinados a la izquierda ideológicamente, mientras que los gobiernos cercanos a EEUU, más de derecha, como Argentina y El Salvador tratan de apoyar la política de Washington. Algunos gobiernos, no necesariamente de derecha, han cooperado con EEUU como Trinidad y Tobago y Guyana, pero su posición sobre la captura de Maduro ha sido bastante neutral”, resaltó el internacionalista.

El presidente de Argentina, Javier Milei, fue uno de los primeros mandatarios en “celebrar” la captura de Maduro a quien tildó de “dictador narcoterrorista”. También aseguró que su país “está listo” para ayudar en la transición democrática de Venezuela. 

«Los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente sobrepasan una línea inaceptable y amenazan la preservación de la región como zona de paz», dijo el presidente de Brasil Lula Da Silva, el 4 de enero.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha tratado de “limar asperezas” con la Casa Blanca, luego de que Trump lo instara a tener cuidado. Desde La Habana, Cuba, el mandatario Miguel Díaz-Canel aseguró que no temen a EEUU, a sabiendas de los riesgos de convertirse en un objetivo para  Trump. 

El 5 de enero, la Comisión Europea se pronunció por una transición democrática en Venezuela que incluya a los líderes de la oposición María Corina Machado y Edmundo González. 

Las reacciones de las potencias consideradas aliadas del chavismo China y Rusia, tampoco ha sido “contundente”. Rechazaron la operación militar en Venezuela y pidieron la liberación de Maduro al tiempo que velan por sus activos entre deuda e inversiones petroleras.