Como ha escrito Rafael Rojas, gracias a instituciones académicas como la UNAM, El Colmex y el CIDE, a editoriales como el Fondo de Cultura Económica, y al patrocinio a revistas literarias y otras forma de expresión cultural, el apoyo del Estado mexicano permitió que a lo largo de un siglo se generara en nuestro país una tradición intelectual que resultó en una de las políticas culturales más sólidas de América Latina.