Generar alarma y desconfianza
Los maquinistas piden cautela; los investigadores, prudencia y los políticos se conjuran para mantener la institucionalidad y la cooperación. Los Gobiernos de España y Andalucía, de momento, van de la mano. Quizá sea porque Moreno Bonilla no es Carlos Mazón. Quizá porque de los errores siempre se aprende. O quizá sencillamente sea porque la tragedia exige mesura y responsabilidad.
Y, sin embargo, frente a la necesaria unidad política tras el accidente de Adamuz, ya hay una legión de voces que campan a sus anchas por las redes sociales, que tienen todas las claves y hasta los nombres de los culpables. La ultraderecha y su equipo sincronizado de pseudo periodistas no respeta ni vivos ni muertos, y en pocas horas ya han encontrado al responsable de que un tren Iryo con origen en Málaga descarrilara e invadiera la vía contigua, por la que circulaba otro tren, un Alvia. Un siniestro que, de momento, se ha cobrado 40 fallecidos y decenas de heridos.
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