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bala perdida

Sobran viejos

Una sociedad que no acompaña a sus viejos es una sociedad que está ensayando su propio abandono futuro

Donald, el coreógrafo

El bulo de vivir

Ángel Antonio Herrera

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Narración por un asistente de voz

Puede leerse una sociedad desde el PIB o bien por la espuma de las reformas fiscales, pero en domingos como este, inaugural, o casi, del año, yo prefiero leerla según el trato a los viejos. Ahora los viejos auxilian con su pensión a la familia, y tienen a veces peor sitio que un galgo, y yo creo que viven orillados, salvo cuando toca que echen una mano en navidad, que no cae sólo en diciembre o enero. Quiero decir que el viejo estorba, en general. Quiero decir que el viejo quizá no existe, más allá del día en que es un chollo. Al viejo lo usamos, como el placer nos usa, según la iluminación del poeta. El viejo no entra en los PowerPoint del progreso ni en el escaparatismo digital de una época que confunde vivir con ser visto. Entre Instagram y la tontuna, el viejo no aparece. No interesa. No vota con entusiasmo la criatura, no consume con alegría, no produce titulares, salvo que lo estafen. Con suerte, estorba, insisto. Una sociedad que no acompaña a sus viejos es una sociedad que está ensayando su propio abandono futuro. Hablamos mucho de la soledad como si fuera una patología individual, una rareza del carácter. Y no lo es. La soledad es la soledad no deseada, naturalmente, o sea, un fracaso colectivo. Es la desembocadura de ciudades sin bancos, de familias exhaustas, de esperanzas desesperanzadas. Hablamos de una orfandad tardía, más cruel que la temprana, porque llega cuando ya no hay fuerza para echarle mano en la madrugada al frasco de las pastillas de la mesilla, o llamar rápido al 112. Claro que siempre hubo viejos solos. Pero nunca hubo tantos, ni tan invisibles, ni tan acorralados de tan poca alegría. He leído que hay viejos que llaman un rato al día a la atención al cliente de cualquier empresa al azar. Es el único momento que tienen de estar con alguien. Hasta que luego van y se mueren alguna tarde, acompañados por la televisión, que es la forma moderna de irse sin testigos. Entretanto, nosotros a lo nuestro: nos sobran viejos.

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Comentarios
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Manuel G.
5Hace 12 horas
La balada de Narayama. Tan vieja como la humanidad. Ley de vida. Hay que apechugar. Acostumbrarse a la soledad y sacarle partido: tiempo para leer y escuchar lo que no pudiste o no supiste apreciar cuando tus hormonas te llevaban por otros senderos. Si tienes la suerte de conservar vista y oído. No es tan mala la vejez con un poco de suerte y otro tanto de realismo. A condición de no perder el tiempo y la autoestima pidiendo peras a ningún olmo.
chesma
4Hace 12 horas
Como que sobran viejos? Quién reparte la extra de la pensión a sus hijos para echar una mano si puede? Quién cuidó a los nietos cuando sus padres no podían? De quién es el piso que los hijos se repartirán? Mientras tanto crece el negocio privado de las residencias, el Estado cree en la eutanasia, no en los cuidados al final de la vida. Creo que sobran muchas malas personas en las diferentes administraciones, viejos ni uno. Permítame recordarle al autor que para la inmensa mayoría de los jóvenes es un viejo si tiene más de 60. Y yo no creo que sobre.
Antedu
3Hace 13 horas
Yo tendria entre diez o doce años y era el encargado de afeitar a mi abuelo, y os aseguro que su piel era dificil de afeitar. Ahora todas las mañanas al afeitarme me miro al espejo y recuerdo, todavía no es tan dificil como con mi abuelo. El leía el ABC com gafas y lupa, yo leo en formato digital y me gusta opinar. Pero viendo como está el mundo me preocupo por mis nietos y es verdad, si ahora matamos a los no nacidos. ¿Qué harán en el futuro?.
Aden
2Hace 14 horas
Mucha verdad contiene este artículo. Pero también es verdad que nadie tiene la culpa de que muchos viejos no tengan inquietudes ni ilusiones por nada. Éstos últimos son los que sienten esa soledad no deseada. Pero no le echemos la culpa de todo a esta sociedad falta de humanidad, que de una forma u otra todos contribuimos a formarla. Así es la vida. Fuerza, y palante.
mrabogado_2197
1Hace 14 horas
¡Qué verdades como puños dice Ud!. Justo en estos días he vuelto a escuchar "Llegar a Viejo" del Maestro Serrat (de su LP Bienaventurados, 1987) y sigo asombrado por su letra. Recomiendo a todo el mundo su escucha.
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