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Arturo Fernández, fallecido la pasada madrugada a los 90 años, nunca tuvo problemas a la hora de hablar claro en las entrevistas. No solo opinaba del teatro, el cine y la televisión, los medios en los que trabajó y cosechó éxitos a lo largo de una trayectoria profesional de siete décadas. El intérprete asturiano, galán de la escena, seductor nato, regaló una serie de perlas sobre varios temas que no pasaron precisamente inadvertidas. Aquí seleccionamos unas cuantas frases polémicas:
No he visto gente más fea que en las manifestaciones”
No hay que salir a la calle y cuando se sale a la calle, hazlo con gente guapa”
Si hay que ser de derechas te diré que Franco a mi lado era un comunista. Nos hemos convertido en un país de cobardes, de ignorantes y, sobre todo, de analfabetos a la hora de votar”
No sé de dónde fueron a por estos, me fastidia, quiero lo mejor para mi país”
Dicen que salga la manada y ahí van”
Renuncio a llevar mi obra de teatro a Cádiz porque ahí está Podemos”
Richard Linklater ha citado a menudo al cineasta francés Jean-Luc Godard como uno de los directores que más le han inspirado. “Amo la época de la nouvelle vague y ha significado mucho para mi carrera”, dice el realizador texano, que en Nouvelle vague recrea cómo fue el caótico y experimental rodaje de Al final de la escapada (1960), el debut en la dirección de un arrogante Godard protagonizado por Jean Seberg y Jean Paul Belmondo que rompió por completo los códigos narrativos tradicionales imperantes en el séptimo arte hasta ese momento. Linklater, uno de los grandes exponentes del cine independiente estadounidense de las últimas décadas y autor de títulos emblemáticos como la saga Antes de..., Boyhood, Movida del 76 o la reciente Blue Moon, también ha experimentado mucho desde su primera película It's Impossible to Learn to Plow by Reading Books (1989), realizada con una super 8. Nouvelle Vague no es solo un sentido homenaje a los críticos de Cahiers du cinéma que reinventaron el cine de autor, es una auténtica celebración del proceso de la creación cinematográfica. La cinta, que se estrena este viernes en los cines españoles, aspiró a la Palma de Oro del festival de Cannes, donde La Vanguardia pudo hablar con Linklater, y está nominada al Globo de Oro como mejor película de comedia o musical.
La película refleja el deseo de Godard de gozar de libertad creativa para capturar la realidad con pocas tomas. ¿Le sorprende la confianza que tenía pese a no haber dirigido nunca antes?
Totalmente. Estudió crítica musical de cine, pero, ¡Dios mío!, llegó al rodaje con muchísima confianza. Y es algo necesario y con lo que me identifico. Godard tenía esa confianza arrogante, basada únicamente en la idea de que podía hacerlo. Eso es lo que intenté capturar, esa euforia de tener todas esas ideas cinematográficas, tu propio deseo de hacer algo que, personalmente, sabes que funcionará. Tienes esa sensación, algo revolucionario que hacer, pero nadie a tu alrededor se lo cree necesariamente. La película refleja eso. Por eso me fascinó tanto Guillaume Marbeck, que interpreta a Godard. Era su primera película y apareció con esa peculiar arrogancia. Pensé que era bastante bueno. Un chico joven con algo especial.
El actor francés Guillaume Marbeck, el director Richard Linklater y la actriz Zoey Deutch durante el photocall de 'Nouvelle vague' en el festival de Cannes
AFP
Es abrumador lo mucho que se parece a Godard. Con Zoey Deutch ya trabajó en Todos queremos algo. ¿Siempre la vio en el papel de Jean Seberg? Dullin también es un perfecto Belmondo...
Me siento muy afortunado de haber podido contar con un gran elenco de jóvenes actores, todos franceses excepto Zoey, claro. Ella tenía un gran parecido y le dije: “Podrías imitar a Jean Seberg”. Ya estábamos pensando en hacer esta película hacía años. Más tarde le aseguré que iba a hacer la película y que ella tenía que ser Seberg. “¿Qué tal tu francés?”, le dije. Y ella respondió: “Oh, no sé”. Así que le respondí: “Bien. Seberg estaba aprendiendo francés por aquel entonces. Tú también lo harás”. Y se lanzó. Es increíble todo lo que ha hecho. Cortarse el pelo y conseguir ese look es tan solo una pequeña parte. Y Aubry tenía una sonrisa fácil y muy natural. Muchos actores franceses jóvenes son más serios. Les encanta Belmondo. Para ellos es un icono, y yo no quería que lo vieran así. Aubry me dijo que había oído hablar de él pero que nunca había visto Al final de la escapada. Lo ha bordado.
De hecho todos los actores de su película son un calco de los originales. Como secundarios vemos a Rivette, Truffaut, Varda, Rossellini...
Sí, hemos tenido mucha suerte con todos los actores. Admiramos a todos esos cineastas y queríamos que aparecieran en la pantalla. Mi intención fue siempre homenajear a los integrantes del movimiento en su conjunto.
El objetivo era colocar al espectador en aquel momento del rodaje como si fuese un viaje en el tiempo y sin caer en la nostalgia”
¿Cómo fue el proceso de recrear de forma tan meticulosa el rodaje de Al final de la escapada en Francia y en francés?
Bueno, el objetivo era recrear el aspecto que tendría una película en 1959, colocar al espectador en aquel momento como si fuese un viaje en el tiempo y sin caer en la nostalgia. Toda la película es un gran truco. Filmamos en Francia pero para las grandes escenas en exteriores utilizamos material de archivo que limpiamos. El blanco y negro es muy tolerante, así que se veía bien. Teníamos muchísima documentación, entrevistas, documentales, fotos... Sabía cuántas tomas hicieron de cada escena que rodamos. Era como hacer una tesis o una especie de inmersión académica profunda. Por otro lado, el guion estaba en inglés y lo tradujimos, pero el idioma nunca fue un obstáculo. No estaba entre mis principales preocupaciones. Tenía una extraña confianza en que esto podría funcionar. Y mis productores franceses se sumaron también por completo. Todos con los que trabajé entendían el 85 o el 90% de lo que decía, ensayábamos en inglés y luego pasábamos al francés.
Su filme es una carta de amor a esa época en particular y al séptimo arte, en general. ¿Recuerda cuándo vio por primera vez Al final de la escapada y cuál fue su impresión?
Sí, fue poco antes de los 20 años y estaba descubriendo el cine. Quería ser dramaturgo, novelista. Había terminado la escuela. Yo quería ver películas, así que empecé a ir solo. Veía a otras personas, muchos cinéfilos. Eran los bichos raros del mundo que aman las películas. Veía unas tres películas al día. Recuerdo que mi padre me recomendó que la viese. La verdad es que me desconcertó. Me llamó la atención su originalidad y su elegancia, pero aún no era capaz de procesarla y entender su relevancia, hasta qué punto lo que hizo fue una ruptura radical con todo lo anterior. Con el tiempo la he ido redescubriendo y cada vez me fascina más. Fue un innovador. Y acabé empapándome de su cine en los años ochenta.
Zoey Deutch como Jean Seberg y el debutante Guillaume Marbeck como Godard
Elastica films
¿Siente que los directores de la nouvelle vague le han inspirado más que sus compatriotas del Nuevo Hollywood?
Me encanta el cine de Hollywood en los setenta, es una época interesante. Pero yo era demasiado joven. Vi muchas de esas películas en el cine, pero no sabía nada de cine. A mí siempre me ha interesado más la idea de la película personal. Poder hacer una película sobre un viaje que hiciste, un evento de tu infancia o simplemente un momento en el tiempo. Todo eso es muy nouvelle vague. En el Nuevo Hollywood, la mayoría de las películas son de género. Son bastante grandes y ambiciosas. La época de la nouvelle vague me inspira mucho más.
Los grandes estudios los dirigen hoy abogados y contables, solo quedan estos piratas”
¿Cómo ve la situación de la industria cinematográfica en estos momentos?
La he visto cambiar mucho desde que trabajo en ella. Los estudios son los que más han cambiado. Antes hacían todo tipo de películas. Ahora hacen un solo tipo de película. Pero hay mucho más cine internacional y, ya sabes, distribución independiente. Siempre está cambiando, siempre está en peligro. Y siempre es extraño. Así que, volviendo al Nuevo Hollywood, hay un artículo de Pauline Kael que dice: 'El cine está bastante muerto ahora'. Las corporaciones se han apoderado de los estudios. Los dirigen abogados y contables. Los verdaderos cineastas, Louis B. Mayer o Darryl F. Zanuck, ya no están. Solo quedan estos piratas. Hay un par de buenas películas, pero la mayoría son una porquería.
Conocí a gente que conoció a Godard. Yo sé que no lo habría molestado. Nunca busqué a nadie. Aunque sí me carteé con Robert Bresson”
No conoció a Godard en persona. ¿Le hubiera gustado conversar con él?
Conocí a gente que lo conoció. Sé que hizo una gira universitaria por Estados Unidos a finales de los 60. Pero básicamente solo estuvo en Suiza, así que sé que no lo habría molestado. Nunca busqué a nadie. Aunque sí me carteé con Robert Bresson a finales de los ochenta. Eso moló mucho. Creo que era una carta de seis páginas. La traduje pero ahora mismo no sé dónde la guardé.
Marbeck en el papel de Godard y Aubry Dullin como Belmondo en 'Nouvelle Vague'
Elastica films
¿Considera la ola indie de los noventa, de la que obviamente forma parte, igual de importante que la nouvelle vague o el Nuevo Hollywood?
No sé cómo lo acabará tratando la historia, pero para nosotros lo fue. Recuerdo tener conversaciones con amigos tipo: “Sí, sí, estamos contando películas”. Cuando haces una película tienes que sentir que hay algo nuevo y que formas parte de ello. Yo no he intentado jamás hacer películas que ya hubiera visto. Así que, en gran medida, sí. Es interesante haber vivido esa época, pero viéndola en retrospectiva en ese momento simplemente estás luchando. Porque hacer tu próxima película siempre es difícil y te sientes un poco abrumado. Si echo la vista atrás, me siento muy agradecido de haber nacido cuando debía.