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Macrorredada contra las bandas en La Cubierta de Leganés: 30 detenidos y 550 identificados

ABC acompaña a la Policía Nacional en una inspección a discotecas conflictivas, donde entre otros había un trinitario que fue tiroteado en agosto

Las reyertas y los tiroteos en la zona son una lacra. Los agentes se incautaron también de drogas y hallaron a menores de edad en los locales

Detenido el novio de la chica que recibió un disparo en la cara en Leganés: «Encontramos una pistola en la calle y jugamos con ella»

La Policía Nacional, el domingo de madrugada, en la discoteca Weekend de Leganés TANIA SIEIRA
Carlos Hidalgo

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La medianoche se ha cernido ya como un agujero negro sobre Leganés y sus calles parecen más vacías que cuando la pandemia del Covid. Sin embargo, como un oxímoron, al lado de la plaza de Joan Manuel Serrat truena el fatídico reguetón por todos los costados de La Cubierta. Es ya madrugada del domingo y los cuerpos más jóvenes lo saben. Entre la muchedumbre de chavales peinados como brócolis, un taxista asevera que aquello ya no es como antes (se refiere a unos años atrás): que sí, que hay cuchilladas, drogas, pandilleros y atracos, pero cualquier tiempo pasado fue peor. Las crónicas de sucesos dicen más bien lo contrario. En Halloween, una pareja se encontró, según dijo él, una caja, se la llevaron a casa y dentro descubrieron una pistola. La chica acabó con un balazo que le atravesó la cara cuando «jugaban» con el arma. Su novio, que la bajó a la calle y la dejó tirada y malherida, está ya en prisión.

La noche, fría y muy larga, terminará con 550 personas identificadas (muchas con antecedentes policiales); 30 detenidos (todos por vulneración de la Ley de Extranjería, excepto dos con reclamaciones judiciales); cuatro actas por tenencia de drogas, y tres sanciones de la Inspección de Trabajo. También encontrarán a varios menores.

Alrededor de 60 policías nacionales se juntan para recibir las últimas instrucciones bajo la tímida lluvia de finales de noviembre en el aparcamiento de la comisaría del municipio. A la una de la noche ha sido el 'briefing' de los mandos, donde ya cuentan con información desde dentro sobre cómo se encuentran los cuatro garitos donde planean irrumpir para realizar inspecciones. No van a ciegas: saben de buena tinta los problemas que dan todos los fines de semana. Siete furgones de las Unidades de Intervención Policial (UIP), algo más de cuarenta antidisturbios del Puma-30; junto a un vehículo de la Unidad Canina; otros del Grupo Operativo de Reacción (GOR), y un equipo de la Brigada de Extranjería se ponen en marcha hacia la plaza de toros, que ha visto más reyertas que medias verónicas.

A las 2.15, los antidisturbios suben la larga escalera que lleva a la puerta de la discoteca Weekend, en la planta alta de La Cubierta de Leganés. Suena 'Si antes te hubiera conocido', de Karol G. Mal presagio. En el local anejo, los porteros no reprimen una sonrisa mientras cachean a su clientela: «La entrada son 20 euros, pero las chicas no pagan», recita el que lleva la voz cantante. Mujeres jóvenes usadas como cebo, algo que no cambia.

Dos agentes de paisano buscan droga entre las pertenencias de los jóvenes de la discoteca TANIA SIEIRA

Arriba, los agentes ordenan que cese la música y se enciendan las luces. Hay más de 200 jóvenes, muchos sentados en mesitas bajo un techo de globos azules, con botellas de alcohol, cachimbas y en pequeños grupos. Al menos, se cuentan tres cumpleaños en distintos rincones. «Señores, vamos a realizar una inspección y esta noche el local no volverá a abrir. Conforme sean identificados, lo abandonan», avisa un mando del operativo. El disgusto es general en la clientela, latinoamericana casi al 100% y muy joven. La mayoría, con las botellas a medio empezar, comienzan a apurar el alcohol en los vasos para liquidarlas antes de que les echen de allí. Hay alguno que se quita la sudadera y la deja sobre uno de los sillones, como el que no quiere la cosa. Después descubrirán por qué.

Y comienza el desfile. Se organiza una cola, primero, con los que llevan encima el DNI o el NIE físicos. Los policías de Extranjería despachan en una mesa alta para ir filiando a uno por uno. Pasarán así horas, comprobando identidades por la base de datos, también antecedentes y requisitorias judiciales. Un antidisturbio es el encargado de ir preguntando a cada cliente, antes de que sean identificados, si ha estado detenido alguna vez. Y son abundantes los que responden afirmativamente.

Imagen principal - Los agentes, tras identificarlos, cachean a todos los asistentes. Vito, de la Unidad Canina, en busca de drogas
Imagen secundaria 1 - Los agentes, tras identificarlos, cachean a todos los asistentes. Vito, de la Unidad Canina, en busca de drogas
Imagen secundaria 2 - Los agentes, tras identificarlos, cachean a todos los asistentes. Vito, de la Unidad Canina, en busca de drogas
Los agentes, tras identificarlos, cachean a todos los asistentes. Vito, de la Unidad Canina, en busca de drogas TANIA SIEIRA

Uno de los jóvenes, con una estética de pandillero indisimulada (collares dorados, gorra calada de lado, un tatuaje que le coge medio cuello, pantalones con los bolsillos traseros a la altura de las pantorrillas...) dice con cierta chulería: «Sí, estuve detenido por robo con violencia. Pero hace ya mucho». No debió de ser tanto tiempo atrás. Se trata de Óscar R. S., vecino de Torrejón de Ardoz, de 19 años. Es un miembro de la organización criminal de los Trinitarios, una de las bandas latinas más activas. La madrugada del pasado 6 de agosto fue tiroteado en el parque del Agua, en la calle de Berlín. Se fue a esconder en el muelle de carga del centro comercial On Plaza. Explicó a los policías que acudieron esa noche que tres pandilleros de otra banda rival les dispararon dos veces a él y unos amigos cuando estaban en un banco. Otro de los agresores llevaba un bolomachete. Los agentes encontraron un casquillo de bala en las inmediaciones.

Uno de los identificados es un trinitario que fue tiroteado en agosto en Torrejón de Ardoz

El panorama en la discoteca Weekend se repite durante la redada: uno de los amigos que acompañan a Óscar reconoce también que estuvo arrestado por robo con violencia; más asistentes a la fiesta hablan de sus antecedentes «por peleas», «por salud pública», «por conducir sin carné»... Hasta que llega otro pandillero, con actitud muy sobrada, al que, tras preguntarle si ha estado detenido, responde: «Uf, un montón de veces». Antes de salir, coge una botella de whiskey que no es suya de una mesita, la esconde en el abrigo oscuro que lleva en las manos y la roba. Damos el aviso de ello a un agente: «No te preocupes, que ahora se la quitan».

Efectivamente, porque, después de las filiaciones, cada cliente pasa al pequeño espacio que hay entre la doble puerta de acceso, donde los cachean de arriba a abajo. A las chicas las obligan a quitarse hasta las botas, dejando a la vista enormes carreras en las medias que llevan. Nunca se sabe cómo puede acabar la noche, pero probablemente no se esperaban que así. «'Porfi', déjame que me lleve la copa», dice una joven a uno de los antidisturbios más veteranos, que hace gala durante toda la inspección de un trato exquisito y una paciencia tremenda, pero que le deja clara una cosa: «'Porfi', no. Vamos a llevarnos bien», le espeta a la muchacha, recordándole el respeto que le debe.

Los agentes preguntan a cada persona si ha estado detenida alguna vez. Muchos responden afirmativamente

Dentro, de nuevo en la sala, un español de unos treinta años, Juan Carlos, con los ojos como platos, no para de protestar: «¡Es la tercera vez que me pasa esto!», repite, una y otra vez. Su impertinencia le hace acabar de cara a la pared, con las manos en alto y las piernas abiertas, a punto de ser detenido. De nuevo, la paciencia policial.

CLAVES

Zona conflictiva

La Cubierta de Leganés es, desde hace años, un foco de delincuencia, sobre todo juvenil

550

Son las personas identificadas durante el operativo del domingo pasado

Drogas y bandas

El objetivo pricipal de estas acciones de seguridad ciudadana son las drogas, las bandas y las armas

60

Alrededor de seis decenas de agentes participaron en la redada, sobre todo, antidisturbios

La sudadera gris abandonada guardaba un secreto: dos agentes de paisano encuentran una bolsa con tusi, la mal llamada cocaína rosa, una potente mezcla de éxtasis con ketamina. En otra mesa, donde se celebraba un cumpleaños, le quitan a una persona una bolsita con marihuana. A las 3.30 horas, es el momento de Vito (por Corleone), un Springer juguetón que olfatea cada rincón del local en busca de más estupefacientes, también detrás de las dos barras y los baños.

La madrugada avanza y llega la Policía Local, que se encarga de la parte administrativa de la actuación. Dos chavales que acabarán de cumplir la mayoría de edad, ruegan: «Nos hemos gastado cerca de mil euros en botellas de alcohol. ¿No nos las podemos llevar entonces?». La negativa suena como una sentencia de muerte.

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