Los restos de sangre hallados en una calle de Puente de Vallecas pertenecen a un hombre que se hizo una brecha
Durante horas, el grupo VI de Homicidios de la Policía Nacional cogió las riendas del caso dada la posibilidad de que se tratara de un parto o un aborto. Hasta que el individuo se presentó en el lugar acordonado para revelar lo ocurrido
El joven que atacó a la Policía al grito de 'Allahu Akbar' acuchilló a tres personas horas antes en una plazuela de Vallecas
El macabro hallazgo registrado a primera hora de la mañana por la Policía Nacional en el barrio de San Diego (distrito de Puente de Vallecas) ha tenido un final totalmente inesperado. Por suerte, las mantas, toallas y dos almohadas totalmente manchadas de sangre pertenecen a un hombre de unos 45 años, de origen español, que el día anterior había sufrido una brecha. Ha sido el propio individuo el que se ha presentado minutos después de las 13 horas en el enclave, acordonado por el Grupo VI de Homicidios y la Policía Científica, para revelar lo ocurrido.
Aunque en un primer momento, su testimonio resultaba poco creíble (dada la excesiva cantidad de manchas de sangre), los funcionarios presentes le han acompañado hasta su domicilio, donde se han entrevistado con sus compañeros de piso y estos han refrendado la versión aportada. Tras completar las averiguaciones, Homicidios se ha retirado del caso y la investigación se ha dado por cerrada.
Para entender la sucesión de lo acontecido hay que remontarse a las 8.20 horas de este jueves, cuando un operario de limpieza ha llamado al 091 tras observar una bolsa sospechosa junto a unos contenedores y descubrir su contenido. Dentro, había varias mantas, toallas y dos almohadas totalmente manchadas de sangre. Los agentes han acudido al aviso y se han topado, en la confluencia de las calles de Martínez de la Riva y Puerto de la Bonaigua, con lo que en un primer momento parecían ser los vestigios propios de un parto o un aborto practicado en un domicilio.
De inmediato, el Grupo VI de Homicidios se hizo cargo de la investigación, mientras la Sección de Delitos Violentos (DEVI) de la Policía Científica peinó la zona durante horas con el objetivo de encontrar más pruebas, sin descartar la posibilidad de que el cuerpo pudiera estar en las inmediaciones. La búsqueda, como es lógico, resultó infructuosa, aunque lo que sí que encontraron fue un gran coágulo de sangre.
En paralelo, el juzgado de guardia solicitó a los servicios funerarios «el traslado de restos de placenta» al Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Madrid para ser sometidos a la correspondiente autopsia, lo que provocó que los servicios funerarios se presentaran allí antes de volverse de vacío, como pudo confirmar este periódico. Su llegada coincidió prácticamente en el tiempo con la del dueño de los enseres, quien relató que el día anterior se había hecho una brecha en la cabeza, por la cual fue atendido en el hospital. Un final surrealista, pero en cierto modo, agradecido por todos.
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