Tema 31. La Comprensión y Expresión de Textos Orales. Bases Lingüísticas, Psicológicas y Pedagógicas

Tema 31. La Comprensión y Expresión de Textos Orales. Bases Lingüísticas, Psicológicas y Pedagógicas

TEMA 31. LA COMPRENSIÓN Y EXPRESIÓN DE TEXTOS ORALES. BASES LINGÜÍSTICAS, PSICOLÓGICAS Y PEDAGÓGICAS 1. COMPRENSIÓN Y E

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TEMA 31. LA COMPRENSIÓN Y EXPRESIÓN DE TEXTOS ORALES. BASES LINGÜÍSTICAS, PSICOLÓGICAS Y PEDAGÓGICAS

1. COMPRENSIÓN Y EXPRESIÓN DE LOS TEXTOS ORALES 1.1. Definición de comprensión lingüística 1.2. Definición de expresión lingüística 1.3. Géneros orales 2. BASES LINGÜÍSTICAS DE LOS TEXTOS ORALES 2.1. Niveles lingüísticos de la expresión y la comprensión lingüísticas 3. BASES PSICOLÓGICAS DE LOS TEXTOS ORALES 3.1. Procesamiento general 3.2. Procesamiento modular 4. BASES PEDAGÓGICAS DE LOS TEXTOS ORALES 4.1. Objetivos y características

BIBLIOGRAFÍA COMENTADA

1. COMPRENSIÓN Y EXPRESIÓN DE LOS TEXTOS ORALES La producción oral es una de las llamadas destrezas o artes del lenguaje; es uno de los modos en que se usa la lengua, junto a la producción escrita, la comprensión auditiva y la comprensión lectora. Este modo de usar la lengua, además, tiene una naturaleza productiva o activa, como la producción escrita, que se distingue del carácter supuestamente receptivo o pasivo de los procesos de comprensión. La estrechísima relación que las cuatro destrezas establecen entre si impide, sin embargo, el tratamiento aislado y autónomo de cada una de ellas: el hablar encuentra correlato tanto en el comprender como en el escribir. Por este motivo, el estudio de cualquier destreza siempre lleva, de una forma u otra, a la consideración de las demás. Moreno Fernández (2002: 9)

En la siguiente imagen se presenta la clasificación de las destrezas lingüísticas tradicionales señaladas anteriormente:

Imagen 1. Clasificación de las destrezas lingüísticas tradicionales Con la propuesta del programa de Principios y Parámetros de N. Chomsky se aceptó que los procesos de comprensión y producción se explicaban como el tránsito entre una Estructura Superficial y una Estructura Profunda (comprensión) o entre una Estructura Profunda y una Estructura Superficial (producción). En la última versión del generativismo de Chomsky, en el Programa Minimista (Eguren y Fernández Soriano 2004: 229-230), la facultad del lenguaje está compuesta por un léxico y una sintaxis autónoma (el componente computacional), por la que se combinan las piezas léxicas y

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así obtener expresiones lingüísticas complejas. A ambos se suman dos niveles de representación autónomos: la forma fonética y la forma lógica, en los que las mencionadas expresiones reciben interpretación fonética y semántica. Estos dos niveles de representación autónomos son de interfaz, pues a través de ellos la facultad del lenguaje entra en contacto con los sistemas de actuación articulatorio-perceptivo e intencional-conceptual. Como vemos, en la última versión de la gramática generativa, se mantienen respecto a las anteriores como componentes: el léxico, la sintaxis, que sigue siendo el componente generativo; el fonético y el semántico, estos últimos como componentes interpretativos (ver tema 10, § 1.3.2. Dominios lingüísticos).

Imagen 2. Componentes de la lengua según Chomsky (2000) 1.1. Definición de comprensión lingüística Á. López García (2002), siguiendo a Lederer, define la comprensión de la siguiente manera: en primer lugar, se identifican los sonidos de los vocablos y se atribuyen rasgos de significado o semas a dichos sonidos; en segundo lugar, se construye la significación lingüística de la oración, gracias a la contribución semántica de la estructura gramatical. Por último, se constituye el conjunto conceptual que denominamos unidad de sentido. Sigue apuntando López García que los conocimientos que entran en juego a la hora de comprender un mensaje oral son de tres tipos: a) Conocimiento del mundo referido, el cual permite entender el tema del discurso: saber enciclopédico. b) Conocimiento del cotexto verbal anterior, es decir, de lo que se ha dicho antes: saber lingüístico. c) Conocimiento del contexto situacional, esto es, de las relaciones personales entre los interlocutores, de los objetos presentes y de la posición que ocupan: saber socioobjetival. 1.2. Definición de expresión lingüística Por su parte, F. Moreno Fernández propone una definición de expresión lingüística que entiende como un proceso comunicativo en el que se construye y transmite un mensaje con una intención dada. En este proceso se requiere, pues, la realización de tareas diferentes, como son la decisión del contenido del mensaje, la formulación sintáctica y fonológica del mensaje, y la articulación fónica de la formulación construida.

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1.3. Géneros orales Para ofrecer una clasificación de los géneros orales tendremos en cuenta el número de personas que interviene, el grado de planificación y el de formalidad. La clasificación general que se desarrolla más adelante está compuesta por los monólogos, los diálogos y los coloquios. 1. Los monólogos: el emisor es una persona solamente que se dirige a una audiencia. Es frecuente diferenciar en el monólogo algunos subgéneros prototípicos como el discurso, la conferencia y el relato breve. a. El discurso: es una intervención oral en la que el emisor y su audiencia comparten el mismo espacio y, en principio, el público no puede intervenir, como por ejemplo, en los discursos que da una persona cuando recibe un premio, aunque existen casos en los que la situación concreta permite la intervención posterior, como en el caso del discurso sobre el estado de la nación que da un presidente de un gobierno. En cualquier caso, un discurso está previamente planificado y el emisor sabe lo que va a decir, incluso pueden estar previstos los rasgos no verbales. Esta planificación previa está exigida porque el discurso tiene un carácter formal, y se espera del emisor que ofrezca un discurso en el que se desarrolle un tema solamente o varios. Por estos rasgos, es frecuente reservar el término discurso para el ámbito institucional en el que están establecidas unas normas de actuación de cómo debe desarrollarse. b. La conferencia: es similar al discurso en la mayoría de sus rasgos. La conferencia es una intervención oral de un solo emisor que expone un tema (económico, científico, filosófico, religioso...) planificado, formal y de carácter público pero especializado. El emisor de la conferencia, que debe ser una persona experta, se dirige a una audiencia destinataria con la que comparte el mismo lugar y que no puede intervenir. El tema de la conferencia está previamente planificado e incluso anunciado con antelación. La diferencia con el discurso se encuentra en el carácter público, es decir, una conferencia no tiene un carácter institucional que desarrolla un emisor por el puesto que desempaña. c. El relato espontáneo: el emisor también comparte el momento y el lugar con su audiencia. Ahora, el tema no es especializado, es decir, puede ser, por ejemplo, una intervención oral de un capataz de una obra que se dirige a sus obreros para indicarles qué deben hacer o un comerciante que expone las cualidades del producto que quiere vender a un cliente. Tampoco esta planificado, comparado con el alto grado de planificación de un discurso o una conferencia y no se espera un alto grado de formalidad. Además de estas diferencias con el discurso y la conferencia, el relato breve se caracteriza por su carácter privado. En las situaciones utilizadas como ejemplo de relato espontáneo, un capataz se dirige a sus obreros y el comerciante a un cliente, no a una audiencia pública. 2. Los diálogos: son el modelo de expresión oral más frecuente. En ellos, dos o más personas interactúan con intervenciones relativamente breves de forma alternativa. Los subgéneros que corresponden al género dialogal son la conversación y la entrevista. a. La conversación: se conoce como conversación cara a cara aquella en la que emisor y destinatario comparten las coordenadas espaciotemporales, es decir, el mismo lugar en el mismo momento. Este hecho supone que la identidad de los interlocutores sea conocida y se utilicen, junto a la intervención oral simultánea, los rasgos no lingüísticos (paralingüístico, quinésico y proxémico, cronémico) (ver tema 4, § 3.2.

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Signos extraverbales). Una conversación no tiene una planificación previa porque, frecuentemente, no se decide quién será el interlocutor. Este hecho provoca, además, que una conversación tenga un carácter privado, en el sentido de que, como apunta López García (2002: 50) “el conocimiento de la situación precedente ayuda a una correcta comprensión oral. Sin embargo, no hay que olvidar que, cuando escuchamos, a menudo nos integramos en un grupo social en cuya constitución no hemos participado, es decir, abordamos una situación de habla in media res, cosa que no ocurre en la comprensión escrita”. Así entonces, se espera que tenga un carácter informal y que no se utilice un léxico especializado, sino piezas léxicas de carácter general que obtienen su significado completo a lo largo de la conversación. b. La entrevista: la mayoría de sus rasgos se oponen a los de la conversación. Una entrevista es un método de investigación para recabar información sobre un protagonista. Se caracteriza porque el tema está planificado previamente, incluso se espera que el formato sea de pregunta-respuesta (ver tema 4, § 2.2. Información en la televisión, la radio y la prensa hoy). Al contrario que la conversación, la entrevista tiene un carácter formal y público o institucional. Es decir, el hecho de que esté planificada, presupone cierto grado de formalidad, con la utilización de un léxico algo especializado. Comparte algún rasgo con la conversación como el hecho de la sin presencia simultánea del emisor y el destinatario, pero, dentro de este rasgo, los elementos no lingüísticos sí están predeterminados. c. Subgéneros sin presencia simultánea de los interlocutores: i. Conversación telefónica: la red digital Internet permite que cualquier persona mantenga una comunicación oral, no escrita, similar a la que se produce en una llamada telefónica. Ahora, se digitaliza la voz (ver tema 5, § 1.2. Rasgos de la radio hoy) y no es necesario un terminal de teléfono para comunicarse: puede que un ordenador tenga un micrófono incorporado o, en su defecto, el usuario puede utilizar un micrófono con auriculares incorporados. De esta forma, la red digital permite la expresión oral sin apoyo de la expresión escrita o visual, como se muestra en el tema 32. ii. Videoconferencia. su característica principal es la reproducción total, la imagen con sonido, sin compartir las coordenadas espaciales, esto es, el lugar. Dentro de la reproducción de la imagen se encuentra la expresión y la comprensión lingüísticas de los participantes, que suelen emplear este subgénero debido a la necesidad de interactuar oralmente con otra/s persona/s. 3. Los coloquios: la característica que se presenta en todos los tipos de coloquios es que aparecen tres o más interlocutores. Los tipos más frecuentes se denominan debate y tertulia. a. El debate: los participantes están presentes compartiendo las coordenadas espacio-temporales. Estos participantes son un moderador, que inicia el debate exponiendo el tema y presentando a los demás participantes que son personas que conocen el tema de que se va a tratar o tienen alguna relación con él. Es frecuente que las opiniones de los participantes sean opuestas y sea necesaria la intervención del moderador para controlar los turnos de palabra y las argumentaciones expuestas. Así pues, el tema es conocido para los participantes en el debate y, por lo tanto, planificado. Por el contrario, el público del debate puede no conocer el tema y esperar que el moderador lo exponga brevemente al inicio. Después de la exposición

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del tema y de la presentación hecha por el moderador, los participantes exponen brevemente su postura y, seguidamente, el moderador da paso al coloquio para que los participantes argumenten. Para terminar el debate, el moderador vuelve a tomar la palabra para resumir las líneas principales de las argumentaciones expuestas y si se ha llegado a una conclusión. b. La tertulia: se opone al debate en la mayoría de sus rasgos. Destaca, sobre todo, el alto grado de informalidad entre los contertulios y la nula planificación de sus intervenciones, que muchas veces no son argumentaciones sino opiniones personales. Es frecuente, pero no obligatorio, que aparezca un participante que dirige la tertulia y propone temas. 2. BASES LINGÜÍSTICAS DE LOS TEXTOS ORALES 2.1. Niveles lingüísticos de expresión y comprensión lingüísticas Para estudiar las bases lingüísticas de la comprensión y la expresión de textos orales suele diferenciarse entre el hablante nativo cuya lengua es materna (L1), el aprendiz de una lengua extranjera (L2) y, también, el traductor o intérprete de otra lengua. Además, existen varios niveles de enseñanza-aprendizaje que desarrollamos a continuación: 1. Nivel fónico: el nivel fónico constituye el ingrediente diferenciador más característico de la oralidad, pero no hay que equiparar los estudios realizados en fonética articulatoria, acústica o perceptiva (ver tema 11, § 1.3.2, Áreas de investigación de la Fonética) y los estudios de expresión y comprensión oral, donde intervienen otros muchos factores como se muestra en este apartado y se presentan en los siguientes. En la lingüística contrastiva ya se señaló que para una mayor facilidad de comprensión debían generarse estas similitudes en un grado alto: a) Mayor porcentaje de léxico compartido. b) Mayor proporción de estructuras gramaticales similares. c) Mayor número de sonidos con un origen común. Ángel López García (2002) destaca dos parámetros que determinan la comprensión oral en el nivel fónico: a) Por el grado de sencillez, absoluta y relativa de su inventario fonemático (ver tema 11, § 2. El sistema fonológico del español). b) Por los esquemas suprasegmentales, tanto acentuales como entonativos. 2. Nivel léxico: en el proceso de conversión del mundo en palabras y de estas en conceptos dentro de la mente del oyente, señala López García (2002: 57-59), se produce un doble proceso de categorización de límites difusos. Existen diferencias entre el vocabulario de las distintas lenguas porque cada una categoriza los elementos del mundo exterior de una determinada manera (categorización 1); y existen diferencias entre el uso que los hablantes de un idioma hacen de su vocabulario porque cada uno emplea las palabras de una manera peculiar (categorización 2). De la misma manera que el oyente tiene que conjugar los datos del mundo y los datos de la estructura gramatical para confeccionar la escena oracional, también debe armonizar esas dos categorizaciones, la categorización 1, que convierte el mundo en el léxico de una determinada

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lengua, y la categorización 2, que impone un cierto uso de dicho léxico por parte del hablante que le está dirigiendo la palabra:

Imagen 3. Comprensión del léxico y de la oración En la imagen anterior se presenta la comprensión del léxico y de la gramática que se produce de forma independiente, pero desde hace tiempo se advirtió la necesidad de vincular estas fases para explicar el proceso completo de la comprensión oral. En el caso del aprendiz de una lengua extranjera (L2), el procedimiento que sigue para la comprensión de un enunciado empieza con el reconocimiento del léxico (el vocabulario que conoce) y, a partir de ese momento, el aprendiz vincula esas palabras reconocidas en una estructura gramatical. Sigue indicando A. López García que es dudoso que los aprendices de español como L2 sigan este proceso para comprender una oración, aunque, como destaca, parece que estas estructuras denominadas predicativas, copulativas, intransitivas, transitivas... deben influir de alguna forma. Y, de manera similar, debe influir el sistema deíctico del español (ver tema 24 § 2. Deixis), que está organizado en torno a tres tipos de coordenadas: espacio, tiempo y personas que aparecen en la conversación (yo [emisor] y tú [destinatario]). 3. Nivel gramatical: se incluyen los niveles fónico, léxico, semántico y sintáctico. J. M. Igoa (1995: 362) señala que la sintaxis es el componente generativo del lenguaje. Con la representación sintáctica se pueden construir mensajes para ser expresados o comprendidos, frente al nivel fónico y semántico que son componentes interpretativos del lenguaje. Estos procesos están relacionados porque la sintaxis asigna una estructura a una cadena de palabras en la expresión lingüística y la fonética y la semántica asignan sus interpretaciones respectivas a esa estructura en la comprensión lingüística. 4. Nivel discursivo: sigue proponiendo Á. López García (2002: 18): “la comprensión oral de un discurso consiste en elegir algunos elementos lingüísticos del mismo junto con algunos elementos no lingüísticos para, a partir de ambos, elaborar un sentido nuevo. Este proceso es común a cualesquiera procesos de comprensión oral, tanto al del nativo como al del intérprete y al del oyente de L2. Sin embargo, los dos primeros tienen en común la maestría con que lo desarrollan y los dos últimos que se trata de un esfuerzo consciente. Precisamente, la enseñanza de la comprensión oral en L2 consiste en lograr que el proceso vaya siendo cada vez menos consciente para aproximar la comprensión del oyente de L2 a la del nativo. No obstante, esto no se logra de manera automática, sino siguiendo una estrategia muy parecida a la que sigue el intérprete”.

Imagen 4. Rasgos de la comprensión oral

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5. Nivel pragmático-comunicativo: el principio de cooperación, las máximas de H. P. Grice y algunos desarrollos posteriores más sugerentes, como la teoría de la Relevancia de Sperber y Wilson (1986), ofrecen unas explicaciones de la expresión y la comprensión humanas muy satisfactorias. Como señala López García (2002: 51): “Estos análisis resultan automáticos y la persona que comprende oralmente una lengua como el español llega a interiorizarlos. Lo importante es que la captación primaria del proceso de comprensión tiende al verbo y a sus morfemas, sirviéndose de ellos como de flechas que hacen explícita la naturaleza de los elementos situacionales que señalan el sujeto y los objetos circunstanciales”. 3. BASES PSICOLÓGICAS DE LOS TEXTOS ORALES En las bases psicológicas de los textos orales formularemos las explicaciones en términos de procesos de cómputo que operan sobre representaciones, es decir, operaciones que cambian las representaciones a las que se aplican. Las representaciones son símbolos con estructura y contenido: la estructura provoca que los procesos que se ejecutan sobre las representaciones sean su causa eficiente y el contenido es lo que se quiere representar. 1. El presidente llamó al ministro.

La proposición que transmite esta oración (Un agente humano, con el cargo político de presidente, causó la llamada de un paciente humano, con el cargo político de ministro) puede comprenderse su relación de causa gracias a su estructura. Este mecanismo es el que hace funcionar los procesos mentales que intervienen en la comprensión y expresión lingüísticas. Los dos extremos fundamentales que se destacan en la capacidad humana del lenguaje son los siguientes: un componente semántico o del significado, que se corresponde con aquello que queremos expresar cuando hablamos o que interpretamos al comprender. Y, en el otro extremo, un componente fónico, que se corresponde con los sonidos que utilizamos para procesar los mensajes. Además, se diferencia la comprensión de la expresión lingüística porque la unidad de análisis que emplea cada una es diferente: en la comprensión se utiliza una cadena de piezas léxicas identificadas y en la expresión, la estructura conceptual o proposicional (significado) del mensaje que se emite. 3.1. Procesamiento general Tanto para la expresión como la comprensión del lenguaje se acepta como general el procedimiento que propuso Levelt (1989) con estas tres fases: conceptualización, formulación y articulación.

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Imagen 5. Proceso de expresión y comprensión según Levelt (1989) 1. Conceptualizador: construye estructuras proposicionales que reflejan las intenciones comunicativas que el emisor quiere expresar. El resultado que genera es una representación de las relaciones temáticas que se localizan entre las entidades que forman el mensaje verbal (las proposiciones construidas). 2. Formulador: traduce el mensaje preverbal (el output generado en el conceptualizador se convierte en el input del formulador) a un sistema lingüístico concreto, es decir, asigna una estructura sintáctica al mensaje, selecciona e inserta los conceptos correspondientes a las piezas léxicas que forman la estructura sintáctica y, finalmente, codifica estas piezas léxicas en los fonemas del sistema fonológico de la lengua utilizada con la entonación correspondiente. 3. Articulador: su unidad de análisis es el output generado en el formulador, es decir, una estructura fonética que se traduce en un plan motor; se planifican y ejecutan movimientos articulatorios para producir la expresión oral (el habla manifestada según Levelt). 3.2. Procesamiento modular Además del modelo general de Levelt, y desde el enfoque generativo del lenguaje, se adoptó la propuesta de la modularidad de los sistemas cognitivos y, entre ellos, el del lenguaje, sin diferenciar entre expresión y comprensión de un texto oral o escrito (ver tema 32). El concepto de módulo (mental) fue propuesto por Fodor (1983) como un sistema de procesamiento de propósito específico, destinado a “traducir” la información proveniente del entorno a un formato de representación utilizable por los procesos de razonamiento y fijación de creencias. Apuntamos a continuación las características de la modularidad desarrolladas por Anula Rebollo y Fernández Lagunilla (1995: 41 y ss.):

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1. Especificidad de dominio: el módulo del lenguaje sólo puede analizar un tipo de información porque es la que ya conoce y la que espera recibir y no conoce ni puede analizar otro tipo de información. 2. Obligatoriedad en el funcionamiento: cuando el módulo recibe la información no puede evitar analizarla. 3. Limitación de acceso a sus representaciones por parte de otros sistemas cognitivos: el módulo es independiente de otros módulos y no puede acceder a otras representaciones generadas. De la misma forma que otros módulos no pueden acceder a las representaciones que genera éste. 4. Rapidez en los procesamientos que computan: cuando el módulo recibe la información la analiza rápidamente y, en condiciones normales, no puede detener el proceso. 5. Encapsulamiento informativo: cuando el modulo recibe la información, ésta no puede modificarse y se analiza según el diseño del módulo. 6. Superficialidad computacional: el módulo genera representaciones se salida preliminares, no exhaustivas, que posteriormente serán completadas. 7. Arquitectura neural fija y compacta: se cree que el módulo del lenguaje está localizado en una parte del neocortex cerebral (área de Broca y de Wernicke) y que, por tanto, está genéticamente determinado. 8. Presentar pautas características y específicas de deterioro: si se produce una lesión en el área de Broca, el paciente presentará un menor grado de fluidez en la expresión lingüística; si se produce una lesión en el área de Wernicke, aparecerán problemas de comprensión lingüística. 9. Innatismo: el módulo está determinado genéticamente y se activa por el influjo del entorno que rodea a una persona. 4. BASES PEDAGÓGICAS DE LOS TEXTOS ORALES 4.1. Objetivos y características Los objetivos de la enseñanza deberán ir en consonancia con el planteamiento pedagógico que se adopte y con el tipo de necesidades lingüísticas y comunicativas que se quieran satisfacer, que, a su vez, tendrán que ver con las expectativas de los aprendices. Retomando las propuestas de Littelwood, Moreno Fernández (2002: 67) diferencia entre las características de la enseñanza-aprendizaje para, por ejemplo, un inmigrante forzoso y para, por ejemplo, un estudiante de esa misma lengua. En el caso de un inmigrante forzoso, que debe aprender la lengua de la comunidad en la que se haya, se denomina aprendizaje por proceso natural: 1. Los hechos lingüísticos no se modulan ni ordenan; esto es, no se planifican las técnicas que se desea enseñar. 2. No existe más modelo de expresión que el que van proporcionando los sucesivos interlocutores en situaciones comunicativas reales. 3. No se realiza ninguna actividad de modo controlado ni se busca en cada caso la producción específica de un nivel de lengua determinado. 4. Los contextos de uso de la lengua son reales y vienen dados por las propias necesidades comunicativas. 5. Normalmente no se recibe más información sobre la calidad y la adecuación de la actividad que el éxito o el fracaso comunicativo. En el caso de un estudiante de esa misma lengua, el proceso de enseñanzaaprendizaje se logra como una técnica: 1. El profesor es el encargado de modular y ordenar, esto es, de planificar.

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2. El profesor es el que ofrece un modelo de expresión que ha de ser reconocido, primero, e imitado, después por los estudiantes; de hecho. la figura del profesor en sí ya es un modelo lingüístico y comunicativo. 3. El profesor organiza actividades para que haya oportunidad de practicar controladamente la expresión cuyo modelo se ha presentado; asimismo, puede buscar la producción específica de cada nivel de lengua. 4. El profesor es el encargado de crear los contextos adecuados para que las prácticas comunicativas se realicen con éxito. 5. El profesor es el encargado de proporcionar información a los estudiantes sobre la calidad y la adecuación del producto de sus actividades comunicativas, sea durante su producción, sea después de ella, sea centrándose más en cuestiones formales, sea prestando más atención al contenido y su intención comunicativa. En la enseñanza-aprendizaje como técnica, es decir, a un estudiante, el profesor puede plantear los siguientes ejercicios: 1. Nivel fónico: deben enseñarse tanto los aspectos segmentales (las articulaciones de los sonidos en su contexto inmediato) como suprasegmentales (la acentuación, la entonación) (ver tema 11, § 1.2.3. Conceptos básicos de la Fonología), sobre todo, en un nivel superior de aprendizaje de una lengua y teniendo en cuenta la heterogeneidad de la procedencia de los alumnos. Los ejercicios que se pueden plantear son los de análisis de errores, atendiendo especialmente a cómo se combinan determinadas palabras en una oración y la secuencia de tonos que se utiliza en la comunicación. Estos ejercicios serán repetitivos para que el alumno adquiera los hábitos articulatorios pretendidos, por lo que se caracterizarán por un enfoque de condicionamiento operante. 2. Nivel gramatical: en Principios de sintaxis funcional, Salvador Gutiérrez Ordóñez destaca que, cuando se preparan ejercicios para la enseñanza del español, hay que tener en cuenta el nivel de aprendizaje de los alumnos, su edad, su formación lingüística y sus intereses concretos. Los ejercicios que se pueden proponer se relacionan con diferentes situaciones: en los niveles iniciales de enseñanza es necesario que el profesor resuelva los problemas inmediatos en la comunicación diaria de los alumnos y no centrarse todavía en la enseñanza de la gramática. La forma de expresión de significados y funciones comunicativas, la sustitución de estructuras por cambios de contenido, producción de estructuras sinónimas y contrarias (ver tema 13) o la transformación de oraciones simples en complejas son ejercicios que se pueden proponer en al aula con diferentes grados de dificultad, dependiendo de las características de los alumnos. La asimilación de estructuras sintácticas mediante la práctica, variada y repetida que llevará a la automatización, es necesaria para la expresión con fluidez y la comprensión de los mensajes. 3. Nivel léxico: también es necesario conocer el nivel de conocimiento e intereses de los alumnos. Es posible que los alumnos sean los trabajadores de origen chino de una franquicia de una empresa china ubicada en España y que sus intereses no sean un aprendizaje exhaustivo de la lengua, sino el fin específico de las transacciones económicas con otras empresas españolas o clientes particulares españoles. En situaciones de este tipo, el aprendizaje del vocabulario (la selección léxica apropiada) es imprescindible. 4. Nivel pragmático-comunicativo: exige cierta habilidad del profesor para adaptarse al nivel de enseñanza requerido. Por una parte, en el nivel inicial donde, como ya se ha señalado, es necesario solucionar los problemas inmediatos de comunicación de los alumnos; por otra, en el nivel medio y superior el profesor debe presentar las características concretas de

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comunicación para que los alumnos puedan ponerlas en práctica (la forma de enlazar unas partes del discurso con otras). A pesar de la denominación tan generalista del este tema y de los contenidos desarrollados, la expresión y la comprensión de textos orales debe ser una tarea constante en la enseñanza de Lengua castellana y Literatura en la ESO y Bachillerato. Los alumnos ya han adquirido las destrezas básicas (leer, escribir...) en la educación primaria y, ahora, deben ampliar, adaptados a cada nivel educativo, esos conocimientos.

BIBLIOGRAFÍA COMENTADA Cassany, D. (1993): La cocina de la escritura, Barcelona: Anagrama. Escrito con un lenguaje ameno, casi divulgativo, es un libro de nivel universitario necesario para conocer los rudimentos de la redacción.

Cassany, D. (2005): Expresión escrita en L2/ELE, Madrid: Arco/Libros. Como indica el título de este librito, está dedicado al contenido que se desarrolla en el tema 32 “La comprensión y expresión de textos orales”, pero que ha sido necesario para elaborar este tema junto con la otra obra de este autor, referenciada en esta bibliografía.

Cortés Rodríguez, L. y Bañón Hernández, A. M. (1997): Comentario lingüístico de textos orales. I. Teoría y práctica (La tertulia), Madrid: Arco/ Libros. Este volumen contiene el apartado dedicado a la “Teoría” mientras que el volumen II está dedicado solamente a la práctica del comentario de textos orales. En el apartado de teoría es interesante el primer epígrafe: “Los estudios lingüísticos y la práctica docente”.

Igoa, J. M. (1995): “El procesamiento sintáctico en la comprensión y la producción del lenguaje”, en Anula Rebollo, A. y Fernández Lagunilla, M.: Sintaxis y cognición, Madrid: Síntesis, cap. 10. Este capítulo, de José Manuel Igoa -principal representante de la teoría modular de la mente en España-, se inserta en un manual de sintaxis con una perspectiva generativista y, por supuesto, modular, de nivel universitario.

López García, Ángel (2002): Comprensión oral del español, Madrid: Arco/ Libros. Claro y útil para conocer, sin profundizar, los rudimentos que intervienen en la comprensión oral. López García utiliza un análisis gestáltico para explicar cómo se produce la comprensión oral.

López Morales, H., Samper Padilla, J. A. y Hernández Cabrera, C. E. (2003): Producción y comprensión de textos, Netbibto. Es un libro dedicado a la expresión escrita, desarrollada en el tema 32, que no aporta información gramatical, sino una amplia variedad de ejercicios para desarrollar destrezas en los alumnos y ampliar su competencia en la expresión escrita.

Moreno Fernández, Francisco (2002): Producción, expresión e interacción oral, Madrid: Arco/ Libros. Propone las bases, lingüísticas, psicolingüísticas y pedagógicas de la producción oral y, además, crea un nivel más denominado “Bases comunicativas de la interacción oral” donde se apuntan algunos aspectos que ya se han desarrollado en otros temas de este temario.

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