El director de la Vuelta a España ha calificado como “violencia” la pacífica interrupción de la carrera realizada por unos activistas justo en el momento en que pasaba el equipo de Israel. Los acusados portaban únicamente una bandera de Palestina y una pancarta en la que denunciaban el genocidio que el gobierno israelí perpetra con la complicidad de muchos poderes económicos y políticos. Por suerte, la acción en cuestión tuvo un amplio eco mediático, lo que prueba que fue efectiva y útil.