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Las noches de verano suelen ofrecer una bóveda celeste despejada y temperaturas agradables, una ocasión inmejorable para contemplar los fenómenos de la astronomía, siendo las lluvias de estrellas uno de los espectáculos más esperados. Ahora, el calendario avisa de la llegada de las Delta Acuáridas de 2025.
Aunque no son tan populares como las Perseidas, las Delta Acuáridas destacan porque viajan a una gran velocidad, aproximadamente rondando los 15.000 kilómetros por hora, y se las reconoce porque dejan colas de gas tras de sí.
Se cree que estos meteoros provienen del cometa 96p/Machholz, que cada cinco años orbita alrededor del Sol, y deben su nombre a la constelación de Acuario, cuya estrella delta (Skat) es el radiante de la esta lluvia.
En esta época del año, la Tierra atraviesa una zona con fragmentos del cometa y cuando algunos de estos entran en contacto con la atmósfera, friccionan con el aire hasta calcinarse, dando lugar a ese resplandor que popularmente conocemos como estrella fugaz.
Cuándo se registra el máximo de actividad de las Delta Acuáridas 2025
Esta lluvia de meteoros nos visita cada año hasta el 23 de agosto, pero, como apuntan desde el Observatorio Astronómico Nacional, en 2025 el máximo de actividad se producirá en torno al próximo jueves 31 de julio, por lo que las noches del 30 y 31 julio y la del 1 de agosto, "serán adecuadas para su visión".
Atendiendo al calendario lunar de julio de 2025, la Luna estará en esas fechas del pico de las Delta Acuáridas muy próxima al cuarto creciente, circunstancia que "hará que las observaciones sean más propicias después de la medianoche, cuando además el radiante de la lluvia irá subiendo por el cielo", detallan desde el observatorio astronómico.
¿Cómo ver la lluvia de estrellas?
Lo más aconsejable es desplazarse hasta un punto alejado de los núcleos urbanos, en el que no haya contaminación lumínica y que, en la medida de lo posible, nos permita tener una vista despejada del cielo.
Se recomienda no utilizar instrumentos ópticos como prismáticos, ya que limitan el campo de visión. "Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza cuando esta esté presente. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad", aconsejan desde el Observatorio Astronómico.
En cualquier caso, el mejor momento para ver la lluvia de estrellas es después del ocaso de la Luna, de madrugada, con el cielo bien oscuro y protegidos de la contaminación lumínica.
El radiante de las Delta Acuáridas se sitúa por encima del horizonte a partir de la medianoche hasta el amanecer.
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