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El paraíso nazi en Argentina, al descubierto

El Gobierno de Milei desclasifica documentos secretos con todos los detalles de la alucinante vida de los nazis en el país

Ficha de inmigración de Joseph Mengele al entrar en Argentina en 1949.
Ficha de inmigración de Joseph Mengele al entrar en Argentina en 1949.Gonzalo Martínez
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Argentina como paraíso nazi es un viejo asunto, pero sumergirse en los detalles de aquellos años en que el país se convirtió en cómodo y amable refugio de varios de los peores criminales de guerra de la historia es toda una novedad. El Gobierno de Javier Milei decidió en los últimos días hacer públicos los documentos secretos con todos los detalles de la alucinante vida de los nazis en el país.

Josef Mengele, el médico apodado Ángel de la muerte que realizó aberrantes experimentos con prisioneros durante el nazismo en Alemania, vivió en Argentina tan apaciblemente que, seis años después de instalarse en el país, decidió abrazar su verdadera identidad: pidió que cambiaran el nombre falso que figuraba en su documento, Helmut Gregor, y recuperar el verdadero, Josefg Mengele. Que ese nombre figurara en una lista de criminales nazis buscados en todo el mundo no era un problema para los gobiernos autoritarios argentinos, que en aquellos años oscilaban entre Juan Domingo Perón y las asonadas militares.

"Causa horror la simple relación de algunos tipos de experimentos, como probar métodos de esterilización masiva, provocar heridas o infecciones a prisioneros y prisioneras para estudiar los efectos y probar tratamientos, realizar cirugías innecesarias e incluso asesinar y diseccionar a prisioneros con fines de investigación o para capacitar a personal sanitario", señaló en un informe Amnistía Internacional.

"Las víctimas de aquellos experimentos pertenecían sobre todo a dos grupos étnicos, romaníes y judíos, a quienes la ideología nazi consideraba "subhumanos" y una amenaza para la "raza superior" alemana", añadió la organización de defensa de los derechos humanos.

Los detalles de las vidas de los nazis en Argentina quedaron al descubierto por la decisión del gobierno de Milei de quitar todas las restricciones para el acceso al resultado de las investigaciones realizadas entre 1960 y 1980 por la Dirección de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y la Gendarmería Nacional. El Gobierno de Carlos Menem había desclasificado esos archivos secretos en 1992, pero hasta ahora solo podían ser consultados en una sala especial y de acceso restringido en el Archivo General de la Nación (AGN). Ahora están publicados en la web, en un gesto de Milei hacia el Gobierno del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, con el que mantiene una estrecha alianza. "Mi política exterior es Estados Unidos e Israel", suele decir el presidente argentino.

"Los documentos desclasificados muestran que las fuerzas de seguridad argentinas empiezan a buscar datos sobre Mengele recién a fines de 1959, y piden prohibirle salir del país en junio de 1960", destacó recientemente Héctor Gambini en Clarín. "Un año antes, la Justicia argentina había denegado un pedido de extradición de Alemania -donde Mengele había sido juzgado y condenado en ausencia- por razones formales, aunque los informes secretos desclasificados ahora dicen que extraoficialmente las autoridades argentinas consideraban que los delitos atroces atribuidos a Mengele son de carácter político", añadió.

Mengele vivió entre 1950 y 1960 en Vicente López, un suburbio acomodado limítrofe con la capital argentina, y se integró en la sociedad argentina sin dificultades. "Allí, a veces usando su propio nombre, atendió pacientes y practicó abortos", señaló Gambini.

Otro connotado criminal de guerra nazi, Adolf Eichmann, vivía de forma muy diferente. Tras unos primeros años de vida similar a la de Mengele, se instaló en una casa sin pretensiones en San Fernando, 15 kilómetros al norte de Vicente López. Eichmann, ideólogo de la solución final, el exterminio masivo de los judíos, usó durante algunos años el nombre falso de Riccardo Klement. Diez años después de instalarse en Argentina, los servicios secretos israelíes lo secuestraron y llevaron a Israel, donde fue juzgado y condenado a muerte: ahorcado.

Mengele ya había llegado a la conclusión de que debía abandonar Argentina. Huyó a Paraguay, donde gobernaba el dictador de origen alemán Alfredo Stroessner, y, ya rebautizado como Wolfgang Gerhard, se instaló en Brasil, donde en 1979 murió ahogado nadando en una playa del Estado de Sao Paulo.

Mengele y Ecihmann no eran los únicos nazis refugiados en Argentina, pero sí los más connotados.

Los vínculos entre el peronismo y los ex jerarcas nazis existían al más alto nivel, según se deduce de una extensa entrevista que Tomás Eloy Martínez le hizo a Perón en los inicios de los años 50, recuperada por Gambini. "Algunas evidencias indican que Mengele se habría reunido con Perón en la Quinta de Olivos [residencia presidencial] a principios de los 50, cuando aún usaba su nombre falso. Perón le mencionó a Martínez haber hablado con un genetista alemán y recordaba el nombre Gregor.¿Perón fue engañado por su invitado alemán? ¿Se hizo el distraído? ¿Supo su verdadera identidad después de recibirlo en Olivos?".

La comunidad alemana es amplia en Argentina, un país con una gran cantidad de colegios en los que se enseña ese idioma. Entre los alemanes con los que se relacionaba Mengele figuraba Robert Mertig, que había hecho fortuna con una fábrica de calefones y cocinas, Orbis. Tras la desclasificación de los documentos nazis, actos cotidianos como ducharse con agua caliente o cocinar la cena pueden tornarse incómodos para muchos argentinos.


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JeanMoulin
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El Papa Francisco y las dictaduras latinoamericanas: ambigüedad en Venezuela, liberaciones en Cuba y pelea frontal con Ortega

El diálogo con Maduro es lo que más factura ha pasado al Pontífice en su relación con Latinoamérica

El Papa Francisco recibe a Nicolás Maduro, en El Vaticano, en 2013.
El Papa Francisco recibe a Nicolás Maduro, en El Vaticano, en 2013.GETTY
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"Nuestro comandante ha ascendido a esas alturas y está frente a frente a Cristo. Alguna cosa influyó para que se convoque a un papa sudamericano, alguna mano nueva llegó y Cristo le dijo bueno, llegó la hora de América del Sur". Así recibió Nicolás Maduro el nombramiento del argentino Jorge Bergoglio como primer Papa latino de la Historia, empujado por el primer milagro de Hugo Chávez ocho días después de su muerte.

Maduro trató desde el primer día a Francisco como "uno de los nuestros". En la Patria Grande (que reúne a izquierdistas, revolucionarios y populistas) era tratado como uno más, lo que provocó una larga controversia en Venezuela, Cuba y Nicaragua. "Mi sentimiento es que nunca se mojaron lo suficiente (cuando le pidió ayuda con Venezuela)", se quejó recientemente Felipe González.

Un sentimiento compartido por buena parte de los venezolanos. "Se fue con muchas deudas con Venezuela, aquellas que son producto de su gran y permanente ambigüedad: decir que está con los pobres y los sufrientes, pero no condenar abiertamente a los causantes de los sufrientes. Ser claros y directos con algunos y con otros dejar muchas zonas grises", resumió para EL MUNDO Alexander Campos, director del Centro de Investigaciones Populares y católico practicante.

El Vaticano participó en primera línea en las negociaciones entre Gobierno y oposición de 2016, realizadas en parte en el Hotel Meliá de Caracas. Pietro Parolin, convertido ya en secretario de Estado de la Santa Sede pero que había fungido durante años como nuncio del Vaticano, soportó el peso de la negociación.

Como hace con todas las negociaciones, el chavismo no cumplió lo pactado, y Francisco se lo echó en cara a Maduro en una carta personal, filtrada posteriormente. La revolución bolivariana evitó la pelea directa con el Santo Padre, pero arremetió con todo contra Parolin, a quien acusaron de militar en la "escualidez" (oposición) y de ser un infiltrado del imperio. "Respete, nosotros no nos metemos con sus asuntos, no nos metemos con los padres acusados de pedofilia", disparó entonces Diosdado Cabello, número dos del oficialismo.

El Pontífice junto a Fidel Castro, en La Habana.
El Pontífice junto a Fidel Castro, en La Habana.REUTERS

"Si se dejó engañar no fue porque no tuviera la información necesaria. Siempre ha tenido buena información, pero siempre le han podido sus predisposiciones ideológicas en lo político, mientras en lo moral, teológico y espiritual parecía más abierto, creativo y disruptivo. En eso no fue entero", reprochó Campos, que recoge buena parte del pensamiento nacional.

Pese a los disparos de la artillería pesada del chavismo, Maduro sostuvo públicamente una cercanía con el Papa, lo que le llevó a Roma en 2013 y 2016. Sólo con el paso de los años, y tras el megafraude electoral y la represión salvaje del año pasado, Francisco deslizó unas palabras críticas ante los periodistas. "Las dictaduras no sirven y terminan mal antes o después, leyendo la historia", certificó el papa.

"Un tema espinoso", resumió el historiador católico Leonardo Fernández Otaño. "Intentó mediar en el caso venezolano, pero no obtuvo los efectos deseados, al igual que con Nicaragua, que finalmente dio vida y oxígeno a la autocracia y la represión. No obstante, demuestra el intento de buscar horizonte, medios y modos para una resolución pacífica, aunque sabemos que las autocracias de izquierda no deseen ningún cambio en pro de la democracia".

El deshielo de Cuba con EEUU (viaje incluido a la isla de Barack Obama), en el que también participó el Vaticano, "permitió cierta dinamización de la economía, pero resultó a la larga un retroceso autocrático", señaló el historiador cubano, quien consideró positiva la visita del papa a la isla. En cambio, pocos olvidan el impacto causado al escuchar a Francisco asegurar que mantenía una "relación humana" con Raúl Castro semanas después del estallido social del 11 de Julio.

El Papa durante su visita a Cuba, en 2015.
El Papa durante su visita a Cuba, en 2015.ABACAPRESS.COM

En varias ocasiones, y de forma muy discreta, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) trabajó en Roma para que Francisco intercediera por los presos políticos cuando otros, como la Comisión Europea y la ONU, miraban a otro lado. Fundamental fue la postura del Vaticano en el minideshielo con el que se despidió la administración de Joe Biden, que incluyó la excarcelación de más de 200 prisioneros políticos.

"Entendemos que algunas expresiones del Papa causaron malestar entre muchos cubanos, incluso católicos, pero es justo agradecerle habernos escuchado. Es cierto que se consiguió una muy parcial excarcelación de presos políticos, pero aún así agradecemos al Papa sus gestiones en favor de los cientos de cubanos y familiares que sufren. Exigimos al régimen cubano que el deseo del Papa sea respondido a cabalidad y no se prolongue la injusticia", desveló a EL MUNDO Yaxis Cires, director de estrategia del OCDH.

"¿Quién elige al Papa y a los cardenales? ¿Cuántos votan, quiénes se los dan? Si van a ser democráticos que empiecen a elegir con el voto de los católicos al Papa", despotricó el comandante Daniel Ortega, al frente de la tercera dictadura del continente, la mejor forma de demostrar cuál es la relación actual de Nicaragua con el Vaticano.

Ortega conquistó la Presidencia nica por la fuerza, tras un gran fraude electoral y tras encarcelar a siete precandidatos democráticos e imponer partidos satélite como rivales electorales. Para entonces, año 2021, el enfrentamiento del poder sandinista con los obispos locales se había trasladado hasta la Santa Sede, sobre todo desde 2018, cuando los prelados emergieron como los grandes emblemas democráticos tras la sublevación popular de abril.

"La tensión constante llegó al más alto nivel con el Vaticano, que a través de su representante intentó mantener un canal de negociación, sobre todo con los presos políticos. Hasta que en 2022 Ortega rompe el vínculo y expulsa de manera intempestiva al nuncio en Managua. Y se expresó de manera despectiva contra Francisco y el Vaticano", recordó para este periódico Elvira Cuadra, directora del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica.

El Papa no tardó en responder para hacer historia, al definir al régimen de Ortega como una "dictadura grosera", comparable con las comunistas o con la hitleriana.

La venganza sandinista prosigue hoy: deportaciones de sacerdotes y religiosas, persecución de católicos, prohibición de las procesiones, confiscación de centros y universidades vinculados a la Iglesia... Eso sí, desde el Vaticano se consiguió la libertad de monseñor Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa, tras 17 meses encarcelado y víctima de malos tratos.

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