Trumpistas descolocados

FUTUROS IMPERFECTOS

Trumpistas descolocados
Consejero editorial

Estamos asistiendo a un fenómeno interesante tras la irrupción en el planeta de Trump, que es lo más parecido al posible impacto en la Tierra del asteroide YR4 dentro de unos años. La gente está desconcertada ante sus decisiones en cascada, en las que se salta las reglas del juego a su antojo, como si la geopolítica fuera un juego de mesa y como si las leyes fueran trajes a medida. Pero, como Ignacio Camacho reflexionaba en su columna en Abc, lo cierto es que muchos trumpistas españoles andan perplejos: les encantó el discurso de Vance, pero no entienden el entreguismo a los rusos en el conflicto de Ucrania. Convertir al agresor Putin en el agredido es una infamia, y tratar a Zelenski como un dictador por resistirse resulta una mezquindad. Los trumpistas de este país tragan con todo, pero no pueden comerse todo el menú de un bocado porque lo más fácil es que se ahoguen. Tamaños disparates imposibilitan la maniobra de Heimlich.

 

Alex Kent / AFP

Trump recuerda al reverendo Orize, protagonista de un cuento de Roald Dahl titulado El vicario que hablaba al revés. El sacerdote llega a la parroquia del pueblo de Nibbleswickle con la rara enfermedad de hablar al revés. El hombre invertía palabras y atar se transformaba en rata , subo en obús y notar en ratón . El vicario era un hombre que intentaba hacer las cosas a su manera, pero solo creaba conflictos por el uso trastocado de los vocablos, provocando enredos continuos. 

No es fácil comulgar con el sheriff, porque lee la realidad al revés, como el vicario de Dahl

Por suerte, el médico del pueblo le recetó que andara hacia atrás, eso sí, girando a menudo la cabeza para no tropezar e incluso poniéndose un espejo retrovisor en la frente. Aquello fue mano de santo: llegó a caminar de esa guisa con ­soltura, se le volvió a entender lo que decía e incluso fue querido y res­petado.

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Ya entiendo que Trump no aspira a ser querido ni respetado, sino temido y odiado. Pero cuando algunos de los suyos empiezan a no entenderle, es porque lee la realidad al revés. Lo de ponerse un retrovisor en la cabeza no sería una mala idea, pero su cabellera naranja difícilmente le daría una buena visión del entorno. La fábula de Dahl es una alegoría de cómo aceptar las diferencias y superar las dificultades. Y en eso tampoco tiene interés alguno el sheriff.

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“Estamos repitiendo el error que nos llevó al horror de la II Guerra Mundial”

¿Edad? Fui oficial británico; después historiador y seguiré siéndolo mientras los años me añadan lucidez y hasta que me la quiten. No historiaré la guerra de Ucrania, porque hoy ya no se usan papeles y la historia está en volátiles watsaps. Soy historiador británico, ergo narrador de hechos: la historia no es una ciencia. (Foto: Emilia Gutiérrez)

Antony Beevor,historiador; reedita ‘La Segunda Guerra Mundial’, en el 80.º aniversario

¿Franco fue producto de la historia o la historia, producto de Franco?

Los historiadores alemanes dicen que el origen de los grandes horrores del siglo XX estuvo en la Primera y no en la Segunda Guerra Mundial...

¿No está de acuerdo, sir Antony?

Yo creo que, en realidad, fue el tremendo trauma mundial de la revolución rusa con sus asesinatos en masa, el odio de clases, y el sadismo con que se ejecutaron el que engendró la división de Europa y, de hecho, aún la polariza...

¿Y propició nuestra Guerra Civil?

Claro, porque generó el ambiente fratricida que anticipaba la II Guerra Mundial y el choque de totalitarismos. En España, no fue
desdeñable tampoco la influencia de la demografía.

¿En la guerra civil española?

España, gracias a la prosperidad de sus negocios como país neutral en la I Guerra Mundial, experimentó un boom demográfico que hizo que en los años 30 miles de jóvenes no tuvieran oficio ni beneficio y se encuadraran fácilmente en grupos violentos.

¿Franco fue un genio o un mediocre?

Como militar, fue mediocre y oportunista; pero como político fue hábil aprovechando en su beneficio los giros de la geopolítica.

¿Primero, caudillo fascista; y después, autoritario católico desarrollista?

Pero siempre anticomunista, aprovechando el eco de la revolución rusa a través de todo el siglo XX y utilizándolo con habilidad como gran puente para unirle a EE.UU.

Fue represor, sobre todo contra el PCE.

Y al fin, España se unió con éxito a las democracias, modernizándose a una velocidad pasmosa hasta hoy, en que prospera más que los antes más prósperos de la UE...

¿Celebremos la muerte de Franco?

Yo no lo veo necesario. Por cierto, he sido citado de forma inapropiada e inexacta por un diputado de Vox. Yo nunca he apoyado o justificado la dictadura. Aprovecho esta entrevista para denunciarlo de nuevo.

¿Las guerras mundiales han dejado de vacunar a Europa contra el belicismo?

Peor aún: la diplomacia está dejando de funcionar y nadie, empezando por Trump, sabe dónde vamos. Los europeos hemos repetido el error del fin de la I Guerra Mundial...

¿La falacia del horror irrepetible?

La misma que llevó a Chamberlain a creer con la mayoría que nadie querría repetir la absurda masacre de la I Guerra Mundial...

Hitler sí quería.

Tanto, que se enfureció cuando Chamberlain aceptó sus condiciones humillantes para Gran Bretaña. Ahora, estamos haciendo lo mismo con Putin. Y yo me culpo...

Pero ha denunciado a Putin a menudo.

...Yo no vi venir que invadiría Ucrania ni he visto venir el autoritarismo que empieza a cuajar en toda Europa de la mano de una ultraderecha cada vez más empoderada por una generación de jóvenes que se creen postergados por el feminismo...

¿Las fake news siempre existieron, pero nunca su difusión fue tan efectiva?

Y los Musk no quieren que nadie limite su enorme poder tecnológico que, en las redes, se vuelve tóxico mientras propician una tremenda crisis geopolítica...

¿Los europeos debemos rearmarnos?

Por supuesto, pero pocos jóvenes británicos están dispuestos hoy a luchar por su país. Y en el resto de Europa no son más.

¿Por qué tantos jóvenes no quieren defender nuestras democracias?

Porque los partidos moderados prometen soluciones, pero carecen del poder de aplicarlas e influir en sus economías que ya están globalizadas. Nuestro bienestar no depende de ellos. Ya no mandan en su propio país.

Pues aún pretenden que mandan.

Y, ante la impotencia de los partidos, muchos jóvenes se cansan de la democracia y quieren mano dura. En Francia, un 24% de los jóvenes dicen preferir un dictador militar.

Pero la apuesta de Trump por la ultraderecha europea no parece tener futuro.

Porque la ultraderecha se pelea y se divide tanto como la extrema izquierda.

Alabado sea el Señor.

Eso es justo lo que no dice Musk cuando se pelea con los cristianos ultraconservadores que también apoyan a Trump. Afortunadamente, se pelean entre ellos y lo mismo sucede entre las ultraderechas europeas.

¿Tiene pronóstico como historiador para las elecciones alemanas del domingo?

La única lección de la historia es que nadie aprende de la historia. Y este domingo, Alemania va a votar olvidando que, si se convirtieron en el motor de Europa tras el desastre de Hitler, fue porque EE.UU. apostó por ellos y no por Francia, a quien aún le duele...

¿Y ahora?

Alemania no ha sabido modernizarse en la digitalización y está en decadencia. Los alemanes están perdiendo la confianza en sí mismos y la fe en su papel europeo. Va a ser interesante ver cómo votan.

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