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Rachele Mussolini: de 'nieta Miss' a la edil más votada del ayuntamiento de Roma

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La nieta de Mussolini es la concejal que más apoyan los romanos, con más de 8.000 votos a favor.

Rachele Mussolini en una rueda de prensa.GETTY

"Si un partido nomina a una persona llamada Mussolini y es nieta de Mussolini lo hace para atraer los votos de quienes añoran a Mussolini. Punto". La frase, del columnista Massimo Gramellini en el Corriere della Sera sintetiza uno de los extremos del debate en el que hoy se mueve la política municipal de Roma, la capital en la que el apellido del dictador vuelve a sobrevolar. Lo hace encarnado en su nieta, la política Rachele Mussolini (47), que en las últimas elecciones locales ha logrado ser la edil más votada en Roma. ¿Nostalgia o superación del pasado? ¿Ventajismo electoralista o victoria a pesar de la carga que supone llevar el apellido Mussolini? Son dos de las preguntas que hoy se hace el pueblo romano.

Primero hay que aclarar que Rachele Mussolini sea la concejal más votada no significa que vaya a ser alcaldesa de Roma y que ni siquiera va a pasar a la segunda vuelta de las elecciones que se celebrarán la próxima semana. El peculiar sistema electoral municipal italiano permite el voto dual con listas abiertas, en el que existe la opción de marcar quién es tu candidato favorito aunque no sea el cabeza de lista de la coalición o el partido al que has votado. Gracias a este sistema, Rachele Mussolini ha obtenido más de 8.000 votos de sus acólitos, cifra con la que alcanza récord de apoyo. "El apellido no ha tenido nada que ver. Es una recompensa por mi compromiso con Roma", declaró en La Repubblica tras el escrutinio y para reivindicar el trabajo que desde las elecciones de 2016 ha desarrollado en el consistorio romano como vicepresidenta de la comisión de Transparencia y cara visible de su partido, los Fratelli d'Italia (Hermanos de Italia), en su ciudad natal.

¿FASCISMO? NI SÍ NI NO

Pero... ¿tiene Rachele conexiones con el fascismo más allá de la consanguinidad? ¿Las tiene el partido al que representa? En sus declaraciones, la nieta de Mussolini nunca ha renegado ni de su apellido ni de dónde viene a la vez que pasa de puntillas a la hora de calificar el fascismo. "Es un tema demasiado largo para responder en una entrevista", contesta cuando le preguntan. Su partido, los Fratelli d'Italia, verso de su himno nacional, es un grupo en el extremo derecho del espectro político dirigido por otra mujer, Giorgia Meloni, y heredero en primer término de los pupilos políticos de Silvio Berlusconi. Un Movimiento (la mayúscula es de ellos) basado en "el respeto a la soberanía, la independencia y la unidad nacional". El partido, al igual que Rachele, se mueve en el alambre: temerosos por un lado de su identificación con el fascista Movimiento Social Italiano y de perder, por otro, un importante caladero de votos nacido del descontento generado por la pandemia y que tiene como gran adversario al gobierno de unión de Draghi. Una importante ola que en estas elecciones municipales les ha hecho superar a la Liga Norte de Matteo Salvini y en la que está subida Rachele Mussolini, más allá de un apellido y un nombre que no se pueden desligar de su éxito político.

Un nombre, Rachele, en honor a su abuela, la segunda esposa de Mussolini y viuda oficial del dictador, aunque los partisanos colgaran al lado de Benito a su amante favorita, Claretta Petacci. De ese segundo matrimonio nacieron cinco hijos, uno de ellos el padre de Rachele Mussolini, Romano, músico de jazz que se casó en primeras nupcias con Anna Maria Scicolone, hermana de Sophia Loren, y en segundas con la madre de Rachele: Carla Maria Puccini, que pese a su operístico nombre fue una actriz de la televisión y el cine italiano de los años 60.

Rachele Mussolini posa en la preselección de Miss Italia.

Rachele, quién sabe si siguiendo primero los genes maternos, hizo sus pinitos en el mundo de la imagen y el modelaje y fue una de las preseleccionadas de Miss Italia en 1996, con 22 años. Después siguió su formación académica y se licenció en idiomas (habla inglés y alemán) y sociología. Además, tiene un máster en comunicación que le valió para trabajar durante un tiempo en la RAI, la televisión pública italiana, como redactora en un programa de entrevistas. En el plano más personal es madre de dos hijos y está divorciada.

SUS POLÉMICAS

Su vinculación con la derecha de la derecha y su apellido son los dos ingredientes de un cóctel llamado a ser un generador de polémicas. La más reciente con los antivacunas italianos, asunto que su partido vadea con la defensa de la libertad de elección, pero sin identificarse con las posturas extremistas de los partidos neofascistas, como Forza Nuova, que el sábado pasado se manifestaron en Roma contra la política de vacunación obligatoria del país. Hace dos años, ya en el Ayuntamiento, dio la campanada el 25 de abril, el aniversario de la liberación de Italia, cuando dijo que ese día "sólo festejo San Marco". Luego aclaró que su ex y padre de sus hijos se llama así, de ahí la confusión...

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1 Comentarios

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A ver si se presenta pronto a las elecciones un nieto del Caudillo Franco, que yo le votaré sólo por su apellido.

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Historia

Salen a la luz los diarios de Unity Mitford, la amiga inglesa de Hitler que se enamoró de él: "Fue el día más feliz de mi vida"

La publicación de los diarios de la menor de las Mitford sigue sin desvelar el misterio de su relación con el dictador nazi. "Me invitó a su mesa y la camarera me dijo que nunca hacía cosas así".

Unity Mitford con Fritz Stadelmann, ayudante de Hitler, en Berlín en 1933.GETTY
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"Él se da cuenta de que tengo tos y se ocupa de que me tome un Schnapps [un aguardiente] y un vaso de Gluhwein [vino caliente y especiado]. Acabo un poco borracha". Los diarios de Unity Valkyrie Mitford, la amiga inglesa de Hitler que quizá-fuese-su-amante, han salido de la nada de la Historia hasta aparecer publicadas en las páginas de un periódico inglés, el Daily Mail, que no es el más prestigioso de ellos pero que los ha presentado avalados por varios historiadores como un documento real. ¿Qué decir de sus entradas? Que los textos de Unity están llenos de escenas así, de páginas que retratan el alma de una chica de 22 años, platónicamente enamorada (de Hitler, no banalicemos) y un poco cabeza de chorlito.

Unity veía a Adolf y sentía la presencia de lo sublime en lo vulgar. Escribía cosas como "me invitó a su mesa y luego la camarera, Rosa, me dijo que nunca hace cosas así"; o "me regaló un disco de Wagner"; o "lo vi un poco enfermito pero de buen humor" o "fue el mejor día de mi vida" (escrito en mayúsculas enfáticas). Cuando se refería a Hitler con un pronombre, Unity escribía también en mayúsculas Él, Suyo, Su...

¿Fueron amantes? Esa es la pregunta que todo el mundo espera ver respondida en un documento así y la respuesta oficial es que seguimos sin saberlo con certeza. Pero eso, seamos sinceros, más bien significa que no lo fueron. Unity era una diarista lenguaraz que difícilmente habría dejado pasar el detalle de un encamamiento con el hombre al que idolatraba, el más famoso del mundo. Bueno: también hay relatos que retratan a Unity como a una depredadora sexual de oficiales de las SS en Múnich y eso tampoco aparece en sus diarios. Eva Braun también escribió sus cuadernos y se refirió a Unity como una competidora que le era especialmente antipática, pero en realidad, no está claro que Braun y Hitler llegaran a yacer en su largo y extraño noviazgo.

Una frase de Oscar Wilde inspiró a la generación y a la clase social de Unity (1914-1944) y de sus hermanas, las famosas Mitford (nacidas entre 1904 y 1920): lo que importa en la vida no es ser bueno o malo, lo que importa es ser encantador o tedioso. Durante los últimos 85 años, medio mundo ha considerado la infamia de Unity Mitford como la consecuencia de esa renuncia ética. En el afán de no ser aburrida, Unity habría pasado a la historia como la chica que se suicidó por amor por el Führer y que avergonzó de la peor manera posible a aquellos que la quisieron. Esa, más o menos, es la versión oficial que se ha hecho de su figura desde 1939, el momento en el que se quitó la vida porque la guerra inminente entre Alemania y el Imperio Británico la ponía en una situación imposible (Unity tardó cinco años en morir por las heridas). En paralelo, otra versión romantizó a Unity, la presentó como a una criatura frágil que nunca encajó en el mundo y que fue víctima de sí misma, más que otra cosa.

Para saber más

¿Qué dicen sus diarios de esa ambigüedad? Que las dos cosas son compatibles, que la imagen de Unity en Múnich en 1936 es igualmente odiosa por su frivolidad y desgarradora por su soledad. Unity fue el patito feo en una familia de mujeres muy encantadoras y nada tediosas cuya historia está ampliamente narrada desde dentro. La familia Mitford legó a la historia 1.200 cartas de su correspondencia privada y dejó diarios y libros, entre los que destacan, obviamente, los de Nancy Mitford, la hermana que supo tomar distancia y contar su vida desde la autoparodia. ¿Qué gente guarda una cantidad de cartas así si no espera ser narrada? De modo que los diarios de Unity son, en realidad, una pequeña extensión del gran collage literario de las Mitford con sus personajes fascinantes: Diana, la guapa fascista; Deborah, la pequeña que se empeñó en sobrevivir; Jessica, la antifascista que fue a luchar por la II República Española; Nancy, la escritora que ennobleció lo ridículo con la literatura, Pamela... A Unity, en cambio, le tocó el papel de la niña de no muchas entendederas que siempre se quedó atrás entre las bromas de sus hermanas.

En todas partes hay historias así, ¿verdad? Pero a la gente no le da por hacerse nazi como consecuencia de tener hermanas listas y guapas. De modo que la historia de las Mitford y la figura de Unity también se han leído en términos socio-políticos. Su tiempo fue el de los flappers y el de Regreso a Brideshead, el final de la era de la aristocracia, las mansiones y la vida regalada. Tras la I Guerra Mundial, el servicio que mantenía los manors descubrió que le iría mejor en las ciudades, en las industrias.

David Freeman-Mitford, su mujer y sus hijos en una imagen de 1928.EM

Los señores como los Mitford se quedaron sin criados que sostuvieran su juego de arriba y abajo. Una reforma fiscal terminó de hacer inviable su modo de vida que, en el fondo, empezaba a ser un poco vergonzoso. Los hijos de la aristocracia se iban a los internados. A las niñas las abandonaban en sus cuartos, fiados al servicio, sin más educación que unas pocas clases de francés. Algunas niñas se convirtieron en autodidactas geniales como Nancy Mitford y otras, en criaturas odiosas y, a la vez, merecedoras de nuestra compasión, como Unity.

Pobre Unity, a la que sus padres pusieron el segundo nombre de Valkyrie y de la que contaron con jolgorio que fue concebida en un lugar de Canadá llamado Svastika. ¿Quién cuenta cosas así? El padre de las Mitford, David Freeman-Mitford, fue un personaje casi contemporáneo nuestro en su ambigüedad. Se dio cuenta de que el mundo de los aristócratas se acababa y decidió exponerse ante el mundo como un performer bufonesco, como un vendedor de sí mismo que parodiaba a su mundo porque ese fue su negocio. También se empeñó en ganar dinero y por esas dos decisiones fue muy criticado entre sus pares.

Las seis hermanas Mitford en una imagen de la época.EM

Sus hijas crecieron como náufragas en una isla desierta. Desarrollaron un dialecto privado, el honnish, que era una mezcla del habla del servicio y del de sus padres, y que tenía subdialectos aún más privados. El hen era el honnish que hablaban Unity y Jessica, por ejemplo. Evelyn Waugh conoció a las niñas Mitford y se quedó fascinado con su solipsismo, que acabó por empapar al personaje de Lord Sebastian Flyte en Brideshead. Para aquel personaje, el abismo que lo atraía era el de la depravación sexual y etílica. Para Unity, Alemania tuvo ese papel. En 1933 viajó a Múnich, escuchó por casualidad un discurso del líder del NSDAP y se quedó prendada. Cuando volvió a Alemania conspiró para entrar en su mundo. Según sus diarios, se vieron 138 veces. ¿Y, entonces, se vieron 138 veces y no se acostaron nunca? Hitler también tenía sus issues, que se dice ahora.

6 Comentarios

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bonham60

Delataba todo lo que veía a su paso a la mínima sospecha. Por ella muchos cayeron en los campos de concentración¿en fin. Sin comentarios.

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azelastina

Ella tenía una ilusión y hay que respetarla. No veo nada de sororidad en este artículo. El führer era un cacho pan. Se comportaba mejor que Errejon con las mujeres.