A sus 37 años, Aaron Krause no se imaginaba, ni de lejos, que acababa de crear un producto que lograría generar ganancias de 220 millones de dólares en un año. En 2006 desarrolló una espuma de polímero de alta ingeniería para intentar quitar la grasa restante de las maquinarias con las que trabajaba. Sorprendido por la funcionalidad, decidió patentar el producto, pero en aquél entonces no se hacía una idea a lo que vendría años más tarde.
Después de que nadie apostara por él, decidió desechar la esponja. Años más tarde, el redescubrimiento de su producto y una gran financiación dieron lugar a la consolidación de Scrub Daddy, uno de los productos más exitosos de Shark Tank que se vende alrededor del mundo. Descubre cómo lo hizo y qué tiene de especial esta esponja.
¿Cómo empezó todo?
'Scrub' hace referencia al acto de fregar o tallar, y la historia de esta marca, que generó 220 millones de dólares el año pasado de acuerdo con Reuters, es bastante peculiar. Según explica la propia página web de Scrub Daddy, en 2011, Aaron accidentalmente arañó la pintura de uno de sus muebles al intentar limpiarlo. Fue cuando intentó buscar un método alternativo de limpieza que recordó aquella esponja que había patentado años antes. Mucho había cambiado desde entonces: Aaron había vendido su empresa de discos pulidores a 3M y éstos decidieron llevarse todo menos la caja que contenían las esponjas de Krause, pues consideraron que no tenían valor aparente.
220 millones de dólares y un imperio por delante
Así pues, sin nada que perder, Aaron desempolvó la caja y usó aquel polímero inicial de forma circular y hendiduras en los bordes. El resultado fue sorprendente. Asombrado por la falta de arañazos que estaba dejando al limpiar, el inventor siguió experimentando con su creación. Fue ahí cuando se dio cuenta de que, extrañamente, con las temperaturas frías, la estructura de la esponja parecía cambiar al punto de parecer casi rígida, lo que le permitía luchar con los elementos más adheridos. Sin embargo, se trataba de un cambio temporal, pues al sumergirla en agua templada, la esponja volvía a ser como cualquier otra.
Aaron sabía lo suficiente de negocios como para poder comprender el potencial que tenía la esponja. Se puso manos a la obra y decidió comenzar a promocionar este polímero que, según anuncian, "cambia textura, no absorbe malos olores durante 8 semanas y no hace daño a las superficies".
Shark Tank y la financiación esperada
No obstante, aunque logró que algún periódico escribiese sobre Scrub Daddy, seguía sin consolidarse como marca. Por otro lado, Shark Tank, acudió a un programa televisivo de ABC que se encarga de publicitar las creaciones de emprendedores para intentar que uno de los 5 inversores decida emplear sus fondos en financiar el proyecto. Tras estudiar otras presentaciones y ver los errore que habían cometido otros participantes logró triunfar.
Después de diversas audiciones, Lori Greiner, una de las inversoras principales, también vio el potencial del producto y, accediendo a invertir 200.000 dólares, se quedó con un 20% de la empresa. El resto fue historia. Scrub Daddy no tardó en volverse viral. El producto ha causado tal impresión en los clientes que ha logrado asegurar colaboraciones con Wal-Mart, Home Depot, Target y más.
Las claves del éxito
El éxito de Scrub Daddy no solo fue producto de un buen diseño y una gran idea, sino que los factores que intervinieron en el proceso de creación de la marca (como la exposición mediática gracias a Shark Tank o la financiación de Lori Greiner) causaron que se convirtiera en el éxito que es hoy en día, logrando alcanzar presencia internacional incluyendo España.
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