Refugiados climáticos, los refugiados invisibles: “El mar se lo llevó todo; irme era mi única salida”
Una delgada línea de arena era lo único que separaba la casa de la familia de Sin Seck, conocido como Baye entre sus amigos, del océano. De su infancia en Senegal recuerda los días acompañando a su padre a pescar o las tardes improvisando partidos de fútbol en la orilla. También guarda en su memoria a sus abuelos, siempre elegantes, caminando hacia la costa para recibir a los pescadores cuando el sol empezaba a caer.
Año tras año el nivel del mar iba subiendo. Hasta que un día se tragó su hogar y se llevó también su vida en el barrio de Guet N'dar, situado en la ciudad de Saint Louis, Senegal, y con él, el sueño que había heredado de generaciones: ser pescador. Ante la devastación, no tuvo más opción que dejarlo todo atrás. Una noche, se embarcó en una patera, sin saber si lograría llegar a destino y mucho menos si alguna vez volvería a pisar su país.
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