La evolución de la capital aragonesa
El bastión comercial del barrio más poblado de Zaragoza planta cara a su abandono
La limpieza y la seguridad son las dos cuestiones en las que vecinos y comerciantes ponen el acento
Multitud de personas transitan la calle Delicias, este sábado, en Zaragoza. / Rubén Ruiz
Es sábado por la mañana y por la calle Delicias hay un continuo trasiego de personas que recorren su trazado, compran en sus tiendas o toman algo en alguno de sus bares. Quizá el Black Friday haya animado todavía más la jornada, pero lo cierto es que la arteria comercial del barrio más populoso de Zaragoza derrocha actividad. Sin embargo, no es todo de color de rosa, pues no son pocos los locales cerrados y la suciedad y el desgaste de algunos de sus elementos saltan a la vista. En definitiva, hay claros síntomas de abandono que tanto vecinos como comerciantes quieren atajar para que este espacio recupere el esplendor de antaño.
El presidente de la asociación de vecinos de Delicias Manuel Viola, José Luis Zúñiga, así lo ve: «Está en una situación de dejadez. Hay una sensación de falta de limpieza en la calle, de abandono». Bajo su punto de vista, «ya no es la calle tranquila que a las diez de la noche hace unos años rebosaba paz y calma» ni «la calle comercial por excelencia que era antes».
A su juicio, la configuración de su entorno también ha cambiado con los años «y no se invierte en lo que se debería invertir», en referencia a actuaciones como las que se llevaron a cabo hace dos años con el plan local de comercio, que define como «un tremendo fracaso». Según señala, hacen falta consenso y «medidas concretas que lleguen a los ciudadanos».
La presidenta de la asociación de comerciantes de Delicias, Sandra Sanz, aunque coincide en el diagnóstico general de la calle, discrepa en lo que concierne a estas actuaciones. «De esas medidas ha habido muchas que han sido positivas», afirma.
Sanz destaca que los cimientos de la recuperación de esta vía pasan por la limpieza y la seguridad. Sobre la última, aunque cita los informes policiales que reflejan la delincuencia en el entorno, también considera que la situación no es «tan exagerada». Destaca cómo se ha intensificado la presencia policial y recuerda que se han tomado medidas como la instalación de cámaras de vigilancia. «Las partes interesadas creo que están todas aunando esfuerzos», juzga.
Sobre este asunto, Zúñiga mantiene un punto de vista similar: «Hay delitos, pero el hecho de que sea una calle por la que pasa tanta gente, en la asociación defendemos la teoría de que cada uno de ellos se convierte en diez, se van exagerando».
El presidente del colectivo vecinal, en definitiva, señala que la calle, actualmente, es «un quiero y no puedo, o un quiero pero no quiero invertir, o es un quiero y no sé qué hacer». Por ello, aboga por «invertir en cosas útiles» y «en fomentar la calle de verdad».
La presidenta de los comerciantes considera que hay que tratar de recuperar el estado que la calle mostraba hace algo más de una década, cuando había muchas más persianas levantadas. «Se trata de volver a eso porque se ha ido perdiendo un poco, ya no tanto por la degradación como por las nuevas formas de consumo». «El sábado por la tarde era lo que es hoy Puerto Venecia», zanja.
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