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El casco será obligatorio en Barcelona para patinetes eléctricos a partir del 1 de febrero
Movilidad
La primera teniente de alcaldía, Laia Bonet, avanza que próximamente habrá que cambiar la normativa y los vehículos de movilidad personal deberán incorporar también el seguro
Un hombre circula con patinete eléctrico por Barcelona
El casco será obligatorio para conducir patinetes eléctricos en Barcelona a partir del 1 de febrero, día en que entrará en vigor la nueva Ordenanza de circulación, peatones y vehículos, según ha anunciado este martes la primera teniente de alcaldía, Laia Bonet.
La Comisión de Ecología, Urbanismo, Movilidad y Vivienda ha dictaminado a favor de la aprobación definitiva de la modificación de esta ordenanza, lo que está previsto que suceda en el plenario de este mes de noviembre.
La modificación ha salido adelante con los votos del gobierno municipal del PSC y los grupos de BComú y ERC, que suman 24 de los 41 concejales.
Los grupos de Junts-Trias per Barcelona y Vox han votado en contra y el del Partido Popular se ha abstenido.
La teniente de alcaldía Bonet ha explicado que la previsión es que la modificación de esta ordenanza entre en vigor el 1 de febrero -casi dos años después de su aprobación inicial- porque “comporta cambio de hábitos en el uso la movilidad y sobretodo en los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) en la ciudad” y hay que prepararlo.
Bonet ha avanzado que en un futuro no muy lejano habrá que hacer nuevas modificaciones para adaptar la normativa barcelonesa a los cambios que se haga en la estatal, entre los que ha citado que los VMP deberán incorporar el seguro.
Los principales cambios
En esta nueva ordenanza, los patinetes y resto de VMP pasan a definirse como vehículos unipersonales, por lo cual solo podrá circular en ellos una persona sola.
Por seguridad, se obliga a los conductores de VMP a usar casco y a que los vehículos dispongan de luces delanteras y posteriores.
Además, se prohíbe a los VMP circular por las aceras y cuando lo hagan por un carril bici que esté en una acera, no podrán sobrepasar los 10 kilómetros por hora.
Las bicicletas tampoco podrán circular por las aceras, excepto cuando las lleven menores de 14 años o personas adultas que les acompañen o que transporten menores de edad con sistemas homologados (remolques o sillitas), con el objetivo de proteger a los menores.
Otros cambios destacados que llegarán a Barcelona en febrero del año próximo con la entrada en vigor de la nueva ordenanza son la prohibición de aparcamiento de motos a la acera de entornos escolares y de centros hospitalarios y la prohibición explícita para cualquier vehículo de hacer la carga y la descarga en un carril bici.
La carpeta económica es una de las primeras a las que se ha abocado Salvador Illa, el nuevo president de la Generalitat, tras asumir el cargo. En parte porque el pacto para su investidura negociado con ERC tiene como elemento principal conseguir una nueva financiación singular para Catalunya; en parte porque Illa y su equipo sobre esta materia, encabezado por la consellera Alicia Romero, achacan al procés ser la causa de un profundo estancamiento de Catalunya que se han propuesto revertir lo más rápidamente posible.
Illa se reunió al poco de asumir el cargo con la cúpula de la patronal catalana Foment, que preside Josep Sánchez Llibre. Pero el dirigente socialista también pretende explicar su punto de vista y sus objetivos en política económica a los empresarios del resto del Estado. El objetivo, restablecer la confianza, afianzar la seguridad jurídica y captar inversiones españolas e internacionales.
Este pasado miércoles, aprovechando que acudía a Madrid para su audiencia con el Rey y celebrar la Diada en la capital, el president se reunió con un grupo de ellos. En ese encuentro, desgranó algunos elementos más concretos de esos objetivos económicos.
Entre los asistentes se podían distinguir dos grupos. Por un lado, los catalanes presidentes de empresas en las que el sector público juega algún papel y han tenido alguna vinculación con el PSC. Se trata de Antoni Llardén, presidente de Enagas, en la que el Estado solo tiene un 5%; Maurici Lucena, de Aena, en este caso ya empresa pública tiene la mayoría; y Marc Murtra, de Indra, en una posición intermedia. Con todos ellos, Illa mantiene relaciones de estrecha confianza política y personal desde hace años. Participaban en la reunión porque su centro operativo está en Madrid. No era un encuentro de catalanes.
El rey Felipe VI con Salvador Illa esta semana
Dani Duch
El otro grupo es el que pertenece directamente al sector privado. Estuvieron, además del ya mencionado Sánchez Llibre, José Bogas, presidente de la eléctrica Endesa; José Antonio Jainaga, presidente de Sidenor; Manuel Manrique, presidente de Sacyr; Gonzalo Sánchez, presidente de PwC consulting; Jaime Pérez Renovales, secretario general y del consejo del Santander; Demetrio Carceller, presidente de Damm y de la petrolera Disa; Jorge Villavecia, director general de la misma cervecera; Juan Carlos Ureta, de la sociedad de inversión Renta 4; Luis Cortés, del bufete Cortés abogados; Meinrad Spenger, consjero delegado de MásOrange; Luis Hernández de Cabanyes, responsable de Renta Corporación; Elena Tejedor, directiva de Mercadona; José Aljaro, consejero delegado de Abertis; Daniel Cuevas, Philip Morris España; Íñigo Sánchez, presidente del fondo Portobello y Óscar Pérez, directivo del fondo Qualitas. Algo de Ibex 35, el núcleo duro del capitalismo español, pero no todo, cinco. Seis habrían sido si hubiese asistido la presidenta de Bankinter, María Dolores Dancausa, pero problemas de última hora se lo impidieron.
El almuerzo tuvo lugar en la planta 50 de la sede de PwC, desde que se pueda otear completa la almendra central de la capital, rodeada por la M-30, donde se conciben cada día toda clase de crisis y conspiraciones y cuya sombra se proyecta sobre todos los territorios del Estado. Unas vistas que sin duda empujaban a la ambición.
Illa presentó un sucinto resumen de sus ideas y objetivos al frente de la Generalitat, en línea con lo que ha estado explicando desde que se instaló en Palau y se ha mencionado más arriba. Dejó claro que su primera opción de alianza fue con Junts, el partido de Carles Puigdemont, pero que como este no quiso salvo siendo suya la presidencia de la Generalitat, la opción elegida, a la vista de la imposibilidad de hacerlo también con el PP, fue el pacto con ERC y los Comunes.
El president dijo que si tuviera mayoría absoluta, habría ido “más tranquilo” con la financiación
En el diálogo desarrollado durante el almuerzo, se abordaron casi todos los temas sobre los que Illa ha centrado su atención desde su acceso a la presidencia. Pero el que más tiempo ocupó fue el de la financiación singular de Catalunya. Alguno de los empresarios planteó al president que tenía un problema en ese expediente debido a que en la opinión pública española habría calado la idea de que la mejora de las finanzas para Catalunya implicará más impuestos y menos servicios para el resto.
Illa explicó que el nuevo modelo de financiación pretende acabar con los problemas económicos para la prestación de servicios básicos que tiene la Generalitat y que afectan también a otras comunidades autónomas, sin romper el compromiso con la solidaridad y la igualdad en la prestación de los servicios públicos.
Y deslizó que él no contrapone la bilateralidad a la multilateralidad. Y por eso, recordó, piensa visitar al resto de presidentes autonómicos para explicar el modelo catalán. Y, como colofón, se mostró encantado de que otras comunidades se planteasen también recaudar impuestos, en línea con la propuesta del pacto PSC-ERC.
También deslizó que si el hubiera tenido mayoría absoluta en el Parlament, probablemente habría planteado un cambio de modelo de financiación “más tranquilo”, pero que ahora había un pacto de investidura al que debía dar cumplimiento. Y dejó claro que el nuevo modelo no rompe España, como no lo hicieron ni los indultos ni la amnistía, como auguraban los críticos de esas medidas. En este punto, Sánchez Llibre recordó que el había participado en tres de los cuatro grandes cambios del modelo de financiación autonómica y que siempre el partido, de los grandes, PP y PSOE, que estaba en la oposición, había augurado el fin de España, sin que tal cosa haya sucedido.
Los empresarios interpelaron a Illa por otros temas. Comenzando por los impuestos, más altos en Catalunya. El político compartió con los presentes que conocía muy bien esa inquietud pues se la había explicado sobradamente Sánchez Llibre, pero que en su opinión España tiene margen en comparación con Europa, donde son aún más altos. Se mostró dispuesto a alguna modificación técnica de menor entidad en el impuesto de sucesiones. Y recordó que los beneficios empresariales deben también compartirse con la sociedad. Aquí explicitó su orientación socialdemócrata y de humanismo cristiano.
Se comprometió a llevar adelante la ampliación de El Prat, pese a las dificultades políticas
El president de la Generalitat explicitó que Catalunya arrastra grandes retrasos en el ámbito de la gestión del agua, de las energías renovables y de algunas grandes infraestructuras. Y entre estas últimas, se encuentra la ampliación del aeropuerto de El Prat. Respecto a este, Illa se comprometió a llevarla adelante “cueste lo que cueste”, debido a que consideraba que era una necesidad ineludible de Catalunya. También le recordaron que la comunidad lleva años sin planificar y construir ningún nuevo gran hospital.
Algunos de los presentes quisieron ver un Illa más convergente que socialista, a la luz de sus propuestas de gestión económica, sus promesas de ayudar a las empresas y de ofrecerles seguridad jurídica; así como de volver a situar a Catalunya como motor de la economía española. La pieza musical que siempre suena de fondo cada vez que se reunen varios empresarios catalanes y españoles para hablar de política.
Por lo que pueda ser, conviene tener en cuenta que la víspera de ese almuerzo en el cielo de Madrid, Puigdemont y los suyos tocaron la campana en el Congreso votando en contra de la ley que pretendía regular los alquileres de viviendas. Una decisión que, una vez más, fue muy bien recibida en los sectores empresariales tan bien representados en ese encuentro.