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Sobre este blog

El Ojo izquierdo nació en El País en 2010 y prolongó su vida durante diez años en la cadena SER, con vivienda propia en el Programa Hoy por Hoy, primero con Carles Francino, después con Pepa Bueno y finalmente con Àngels Barceló.

Ahora se instala con comodidad en elDiario.es, donde es de esperar que se mantenga incólume la aviesa mirada de su autor, José María Izquierdo.

Collares distintos, pero los mismos de siempre

18 de noviembre de 2024 22:50 h

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Oí este fin de semana a un amigo de claro alineamiento con la izquierda decir en público que no era correcto calificar de fascista a Alberto Núñez Feijóo. De acuerdo, le dije después, no es esa la clasificación ideológica que corresponde a su filiación política. Pero entonces, ¿cómo calificamos a quienes se alinean, votan y gobiernan con la extrema derecha fascista, sea de su mismo país o de otro, cuando se juega en el parchís europeo? Quiere este siglo confundirnos a todos con sus estructuras líquidas, su destrozo de las normas y reglas que permitían transitar por un mundo acotado. Nos faltan las palabras exactas para definir esas acciones y, por tanto, nos faltan los conceptos precisos para defendernos de ellas. 

Ahí tienen a Donald Trump y su fantasmagórico gobierno, cada nombre que se hace público más excéntrico que el anterior, una auténtica pasarela de botarates indocumentados. ¿En qué cajetín, en qué gaveta, en qué carpeta colocamos entonces al terror naranja? Un tipo que ha decidido externalizar la acción del gobierno, haciendo ministros a otros locos como él, al tiempo que ordena al más desequilibrado de todos ellos, el fanático Elon Musk, que destroce la Administración Pública, que acabe con las estructuras que mantienen vivo un Estado entendido como tal, un tipo así, decimos, jamás podrá ser catalogado en la casilla de fascismo, definido en los textos clásicos como un movimiento totalitario que promueve la intervención del Estado en la economía, la política y la sociedad. Pues bien, Trump no quiere Estado. Como Milei. 

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