Todos los domingos, en el boletín ‘Política para supervivientes’, algunas de las historias de política nacional que han ocurrido en la semana con las dosis mínimas de autoplagio. Y otros asuntos más de importancia discutible.
Mazón, un personaje patético en mitad de una tragedia
Cuanto más corre Carlos Mazón, más se acerca al ridículo y quizá al fin de su carrera. Es imposible sentir compasión por él, porque es inevitable pensar en las vidas que se podrían haber salvado si el presidente del Gobierno valenciano hubiera estado en su puesto y tomado las medidas adecuadas a su debido tiempo.
Todas las grandes catástrofes dejan en mal lugar a los gobiernos. La ayuda nunca llega a la velocidad que necesitan los damnificados. Los daños se multiplican por errores de planificación de años o décadas anteriores. La destrucción de infraestructuras hace aún más difícil la llegada de la ayuda. Existen protocolos de emergencia que no siempre se ejecutan por completo. Y luego está la respuesta por defecto del mal gobernante que comienza a mentir cuando se estrecha el cerco. En esto último, Mazón se ha destacado sobre todos los protagonistas de la crisis. Después de muchas dudas, en el PP han decidido apoyarle por completo. Lo mismo terminan arrepintiéndose.
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