Fraga Iribarne y Fidel Castro, enemigos íntimos al calor de la queimada y el pulpo
Fueron apenas 48 horas, de la mañana del lunes 27 a la del miércoles 29 de julio de 1992. No era la primera vez, el gallego ya había visitado al cubano en la isla, pero sí la que acaparó más foco. Recorrieron juntos Santiago de Compostela, Boiro, Lugo y Láncara, donde se encuentra la casa natal de Ángel Castro, el padre del comandante. Comieron y bebieron y jugaron al dominó. También discutieron, señalan algunos cronistas. En todo caso aquel encuentro entre Manuel Fraga Iribarne y Fidel Castro Ruz, extravagante y floclorizado, nutrió a los cronistas de la época, enfadó a la cúpula del Partido Popular, molestó a los socialistas que entonces gobernaban el Estado y generó incluso, dos décadas más tarde, un documental. El historiador asturiano Pablo Batalla Cueto dedica ahora un libro de casi 250 páginas -más apéndices- a bucear en aquella historia en la que confluyen muchas historias, el siglo XX de fondo. “Siempre me han interesado los momentos equívocos, confusos, paradójicos, los umbrales de época”, indica a elDiario.es.
0