¿Y si finalmente votaran a Hitler?
¿Qué hacer cuando la población de tu país, entre la locura, la inconsciencia o la desesperación, decide votar a un fanático que promete arreglarlo todo rápidamente? Ya ha ocurrido. Varios candidatos de eso que llaman ultraderecha, que sólo es una vuelta radical a los viejos privilegios de una élite gobernante excluyente, han conseguido, bien ser influyentes en los gobiernos, o incluso obtener la jefatura del Estado.
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