Escucha este artículo
Israel ya mata en todos los rincones de Líbano y está desempolvando un viejo conocido en el país: el sectarismo y la división interna en momentos de miedo y crisis. “Claro que tengo miedo, claro que siento dolor, pero nuestra alma es la resistencia”, decía Hasán Hiyazi entre las ruinas del edificio en el que se había refugiado con su familia tras huir de los bombardeos en la zona fronteriza con Israel. Veintiún personas murieron en el ataque del pasado 14 de octubre. Él perdió de golpe a seis familiares.
“Somos resilientes y no importa cuál sea el precio, regresaremos a nuestras casas y nos levantaremos”, insistía sin dejar claro si hablaba de la población libanesa o su comunidad, de mayoría chií. Aquella masacre llevó el olor de la muerte por primera vez al distrito de Zgharta. El Ejército israelí aseguró que un comandante del partido-milicia chií Hezbolá había pasado por el bloque en el momento del ataque. Hubo conmoción en la región del norte de Líbano, en un área cristiana y, por tanto, considerada segura.
Días antes, en la mayor matanza en más de un año de guerra, 71 personas fueron asesinadas en Ain el Delb, en el distrito de Sidón. También eran familias del sur que buscaban refugio de los bombardeos. Esta vez no hubo excusa para lanzar el misil, y los vecinos entendieron el mensaje: “Es un castigo contra los desplazados y quienes les acogen”, denunciaba un residente del pueblo, mezcla entre población cristiana y suní y donde hasta el momento tampoco había llegado la guerra.
La guerra psicológica es parte de la maquinaria bélica de Israel. Los ataques ya no ocultan su objetivo de dividir a la población y generar desconfianza hacia la población desplazada. “Cada uno de vosotros puede dar un paso hacia el futuro”, pronunciaba el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en un discurso dirigido al pueblo libanés. “Liberad a vuestro país de Hezbolá” para que no “acabe como Gaza”. O Hezbolá o el caos que esconde un genocidio, y un mensaje entre líneas: pel...
Si quieres seguir leyendo este artículo, suscríbete a EOM. Lo que pasa en el mundo te afecta; comprenderlo es más necesario que nunca.


