Sentar cátedra

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Como creo que en general en la vida no hay que hacer trampas, y menos todavía dejarlas por escrito, vaya por delante una advertencia que es también una confesión, pues hoy vengo a hablarles del último libro publicado por el profesor Enric Ucelay-Da Cal y que es alguien al que tengo no sólo por conocido desde hace muchos años, sino por amigo, uno de esos amigos que, aunque pase un lustro sin vernos, uno sabe que, con el reencuentro, todo volverá a ser como antes, es decir, todo seguirá siendo. 

A mayor abundamiento, hemos compartido algunas aventuras editoriales, desde la revista de historia L’Avenç , en la que ambos estuvimos algo más que involucrados, hasta un grueso volumen suyo, El imperialismo catalán. Prat de la Riba, Cambó, D’Ors y la conquista moral de España , que le edité en Edhasa en el año 2003. Y aquí, segunda confesión y reconocimiento de culpa, violo otro mandamiento autoimpuesto, que era el de no escribir nunca de libros que haya dado a imprenta en mi actividad profesional. Pero rompo mi voto por una vez porque el autor creo que se lo merece y porque glosar su importancia en la historiografía catalana y española me exime de que me alcance alguna parte de su brillo y su carrera…

Si el profesor Ucelay no lo ha leído todo, absolutamente todo, pues se le acerca bastante

Enric Ucelay-Da Cal, catedrático emérito de la Universitat Pompeu Fabra, nació en 1948 en New York, hijo de Ernesto Guerra Da Cal y de Margarita Ucelay, dos figuras de la intelectualidad republicana exiliada. Su madre ejerció sobre él una influencia directa y decisiva en un hombrón alto y bien plantado que pronto, en la Columbia University, empezó a centrarse en temas de la Segunda República española y los años previos a la Guerra Civil. Con Robert O.Paxton primero y de forma más sólida con Edward Malefakis, que le dirigió su tesis doctoral, empezó a trabajar sobre el nacionalismo catalán de antes de la guerra y durante la guerra civil. Revolución y separatismo comenzaron a formar parte de sus intereses –que luego han sido muchos y variados– y le trajeron, por hacerlo corto, a Barcelona durante el penúltimo año de vida del dictador.

Aquí fue pronto un excéntrico o, si se quiere, un outsider . El americano que venía a estudiarnos. Un profesor de New York que reconectaba, tal vez, con sus raíces hispanas (que le deberían haber llevado a Galicia, pero eso sería otra historia) y que abrumaba porque, claro, no sólo hablaba y escribía inglés como el nativo que era, sino que tenía una bulimia bibliográfica compulsiva. Si el profesor Ucelay no lo ha leído todo, absolutamente todo, pues la verdad es que se le acerca bastante. Y sus notas y bibliografías son legendarias incluso entre los historiadores –colegas al fin y al cabo– que no le perdonan su erudición.

Resumo: se doctoró también aquí, con Josep Fontana (lo que daría para otro largo relato) y obtuvo plaza en la Universitat Autònoma de Barcelona, donde siguió siendo un espíritu libre y crítico. Ya no era el americano joven que pronto entabló relación con Pasqual Maragall, sino que muy rápidamente fue un historiador catalán de tomo y lomo, que a lo largo de su vida ha escrito numerosísimos artículos y papers y que además ha dejado su impronta en un nutrido grupo de jóvenes –o casi todavía– historiadores, si no discípulos suyos, sí muy estimulados y espoleados por él. Xavier Casals, con el que el año pasado publicó en Pasado y Presente El fascio de Las Ramblas. Los orígenes catalanes del fascismo español . O bien Steven Forti, Arnau González i Vilalta, Susanna Tavera, Núñez-Seixas, Joan Esculies, Plàcid Garcia Planas et alii, sin olvidar sus colaboraciones y a veces discrepancias con otros dos historiadores de primera fila como son Josep Maria Fradera y Borja de Riquer.

Enric Ucelay-Da Cal rodeado de libros en su casa

Mané Espinosa

En cualquier caso, y vamos a lo que íbamos, en 1982 Ucelay-Da Cal publicó su primer libro en catalán, que editó La Magrana: La Catalunya populista: Imatge, cultura i política en l’etapa republicana (1931-1939) . Y ahora mismo lo ha reeditado en español Taurus con alguna ligera pero meditada ampliación, como acusar sin medias tintas a Jordi Pujol de haber intentado silenciar este libro, que nunca se había vuelto a reeditar en catalán y tampoco se había traducido al español. Hay que decir que, en honor a la verdad, Ucelay llevaba décadas planeando una reedición del libro muy ampliada y mucho más contundente, pero al final ha salido el libro originario cuando, tal vez, ya haya el público para leerlo y comprenderlo, más incluso en el resto de España que en esta Catalunya nuestra que sigue, en buena parte, ensimismada.

Releer ‘La Catalunya populista...’ es necesario porque arroja una potente luz sobre el presente

El libro, era bastante evidente incluso en aquellos años ochenta, no podía gustar a un catalanismo que llegaba a tildar casi casi de peronista y que, además, dejaba claro que la Barcelona de los años treinta del siglo XX ya no existía. Y que el liderazgo y la superioridad económica y/o moral de Catalunya era una ensoñación ya en aquel lejano 1982. Macià fue un populista de manual, nos vino a decir Ucelay en este libro. Y la superioridad industrial catalana era más de taller y fabriqueta que de gran industria. Ucelay siempre fue lúcido y atrevido. Y su primer libro fue un aldabonazo a contracorriente en aquella Catalunya de entonces. Hay que decir que desde esta obra iniciática suya hemos sido muchos los que lo hemos seguido y también bastantes los que lo han considerado un anticatalanista. Que no lo es, de eso estoy convencido, pero lo que tienen las sectas es que no entienden de matices. 

Releer hoy este volumen, que sigue siendo un ensayo de historia y no un alegato político, en plena semidescomposición de ERC, alumbra de nuevo el pasado sin dejar de arrojar una potente luz sobre el presente. Y me atrevo a decir que sienta cátedra.

A Companys mejor lo dejamos para otro día…

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OCO, THE SHOW vuelve a Madrid con Chanel Haynes y Estrella Morente para mezclar rock y flamenco

Música

A partir del 25 de octubre se representará en el Callao City Lights, en pleno centro de la capital española

La bailadora Belén López es una de las grandes protagonistas de 'OCO, THE SHOW'

OCO, THE SHOW

Tras el éxito obtenido la temporada pasada, este próximo viernes, 25 de octubre, regresará a Madrid OCO, THE SHOW -acrónimo de ONE CHANCE ONLY-, una creación del promotor musical Pino Sagliocco y que combina el rock con el flamenco.

Según un comunicado, el espectáculo, “que rompió moldes la temporada pasada por su garra, potencia y esencia”, incorpora este año nuevos talentos en su elenco, entre los que destacan  Chanel Haynes, corista de los Rolling Stones; el saxofonista Tim Ries y el músico Bernard Fowler, que también acompañan a la mítica banda londinense; y nombres nacionales como Estrella Morente, Belén López y Antonio Carbonell. 

“La impresionante potencia de Chanel Haynes completará a la perfección, la fuerza sin igual de Belén López al baile y la majestuosidad de Estrella Morente. Un trío femenino muy poderoso que defenderán números espectaculares”, destaca el escrito remitido a los medios de comunicación. 

Habrá 23 artistas en el escenario que mezclarán los dos estilos contrapuestos

En total, habrá 23 artistas en el escenario que mezclarán los dos estilos contrapuestos “que se hacen uno a través del intercambio de fuerzas”. “Juntos hacen desaparecer los límites artísticos interpretando melodías conocidas a nivel mundial”, también reza el comunicado.

El saxofonista Tim Ries, de los Rolling Stones, también participa en el espectáculo

OCO, THE SHOW

Además, para esta nueva temporada, se incorporarán en el repertorio “temas legendarios” como Proud Mary y Gimme Shelter, que se unirán a otros clásicos del rock como Voodoo Child o Satisfaction, este último siendo un guiño a la gran representación de los Rolling Stones en el show. En definitiva, sonarán melodías universalmente conocidas, recorriendo sutilmente la historia del rock: desde sus inicios hasta los tiempos más actuales. 

'Proud Mary' y 'Satisfaction' son algunos de los temas que sonarán

“OCO es un viaje hacia la comprensión y la conexión, una plataforma para la creatividad y la expresión”, ha destacado  Pino Sagliocco. “Es amor por la música, el arte, uno mismo, los demás y la vida”, ha continuado, para concluir: "Es un recordatorio de que el amor es lo único que realmente importa”.

El espectáculo, que se representará en el Callao City Lights, en pleno centro de Madrid, cuenta con el apoyo de los patrocinadores Estrella Galicia y Santander UMusic, “que han apostado por esta colaboración como una relación genuina y apasionada entre la marca y la música”.

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Annie Clark, sofisticada en Razzmatazz (★★★✩✩)

Crítica de rock

La artista ahora convertida en St. Vincent es una adalid del art-rock

Annie Clark en el concierto de St. Vincent en Razzmatazz el pasado viernes 

Christian Bertrand

★★★✩✩

St. Vincent
​★★★✩✩
​Lugar y fecha: Razzmatazz (18/X/2024)

Desde su debut en nuestros escenarios, como telonera y miembro de la banda de Sufjan Stevens, en el Casino l’Aliança del Poblenou, en el ya lejano 2006, mucho y bien ha llovido para Annie Clark que, convertida en St. Vincent, es a sus 42 años una adalid del art-rock, con una carrera que incluye siete álbumes y colaboraciones con David Byrne, Taylor Swift o Gorillaz. Vino a presentar un nuevo disco, All born screaming, que ha regrabado en castellano en una versión, a editar el 15 de noviembre, titulada Todos nacen gritando

Según explicó, la decisión la tomó tras actuar en el Primavera Sound, en agradecimiento a unos fans hispanos que abarrotaron Razzmatazz, en el primer bolo de una gira española que concluirá el lunes en el Museo del Prado, en la sala de las Pinturas negras de Goya que han inspirado el arte del álbum.

Annie Clark dejó constancia de su liderazgo en las tablas 

Christian Bertrand

Cantante, guitarrista y compositora, dejó constancia de sus sofisticadas canciones desde la inicial Reckless, al frente de un quinteto con el que viaja de la oscuridad hacia la luz. El rescate de Fear the future, con una opresiva atmósfera sintética, lo enlazó con Los Ageless, juego de palabras entre Los Angeles y sin edad, que le sirve para sugerir juventud eterna y falta de crecimiento personal, en una melodía que alterna el sabor pop con sus riffs de guitarra, escuetos y contundentes.

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Una gran influencia es Prince, algo evidente en Big time nothing , con un logrado trabajo de guitarra sintetizada. Y por momentos hasta parece una guitar-hero , hincando las rodillas en el suelo en el aparatoso solo de Marrow. En el extremo opuesto, la balada Violent times le sirvió para preestrenar algunas estrofas en castellano. Los dos singles previos no faltaron; primero sonó Pulga , llena de tersas guitarras y lirismo vocal, y luego Hombre roto , cuyo inquisidor estribillo “¿qué estás mirando?” se convierte en un momento álgido del concierto, junto con el rescate de Birth in reverse , rítmico y deconstruido a la vez, el guiño a Talking Heads que supone Sugarboy o la titular All born screaming , a modo de cierre, resumiendo lo mejor de su art-rock, con una mezcla que se desliza del pop a lo bailable para terminar en modo coral casi litúrgico.

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