Lo de menos es lo que llaman “la divertida anécdota de Rajoy con el tapón de la botella de agua”. Forma parte únicamente del personaje que interpreta Mariano Rajoy. Algo simple y despistado, señor de derechas y con un peculiar sentido del humor que lo hace muy campechano a los ojos de quienes le aprecian. A veces actúa solo y otras acompañado de otro de los grandes jarrones chinos de nuestra reciente historia: Felipe González, quien, a su vez, comparte escenario en ocasiones con la tercera figura del cartel: José María Aznar. El objetivo común es cargarse al Gobierno de Pedro Sánchez y cada uno tiene su propio papel en el espectáculo. Es cuestión de apretar un poco más la argolla. Dicen que las encuestas dan al PP una ventaja cada vez mayor y que las derechas pueden entenderse para un cambio de gobierno, especialmente el Junts de Puigdemont. ¿Y para qué quieren La Moncloa? Para hacer lo que siempre han hecho.