Daniel Domscheit: "Assange está loco, es un megalómano, una estrella pop"

El ex portavoz de Wikileaks narra la deriva de la idea que quiso cambiar el mundo

Domscheit cree que un mundo transparente es sinónimo de un mundo mejor: "El consumidor y el votante tomarán buenas decisiones si están bien informados", dijo ayer

Propias

La meteórica carrera de Wikileaks, contada por el que hasta septiembre pasado fuera su portavoz, Daniel Domscheit-Berg, parece un remake del guión de Aaron Sorkin para La red social –o del libro que lo inspiró, Multimillonarios por accidente, de Ben Mezrich– en el que Daniel Domscheit- Berg, por entonces usuario del alias Daniel Schmitt, sería una suerte de Eduardo Saverin, mano derecha de Mark Zuckerberg, que acabó fuera de Facebook, como a Domscheit le ha pasado con Julian Assange. Es una historia de traiciones y deslealtades en el camino del éxito súbito que sólo proporciona internet.

Como su modelo, Dentro de Wikileaks (Roca Editorial en castellano, La Campana en catalán) es la crónica de una amistad rota por el triunfo, pero la diferencia con el filme de David Fincher es que aquí había en juego algo más que dinero: la ruptura entre Assange y Domscheit –fundador de la alternativa Openleaks– la propiciaron diferencias sustanciales sobre la ética, la política y la finalidad última del mayor proveedor público de secretos oficiales de la historia. “La cuestión clave es si puede funcionar de forma opaca una organización que promueve la transparencia”, explicaba ayer Domscheit en Madrid. Las primeras suspicacias de este informático alemán las causó la falta de cuidado de Assange en la protección de los nombres de los civiles inocentes que aparecían en los cables sobre Afganistán. “Julian tenía que haberlos eliminado como nos comprometimos a hacer, pero dos días antes de publicarlos no había editado los documentos y demostró no tener ningún interés en hacerlo”. Entonces el amigo leal empezó a inquietarse por la falta de control real que había en Wikileaks sobre lo que tenían entre manos. “Había un problema de escala, la organización no tenía el tamaño para controlar el material, y Julian no tenía ningún interés en que lo tuviera porque todo lo manejaba él”. Llegó a decir: “Yo soy el alma, el espíritu y el contable de Wikileaks”, relata Domscheit, cuando fue requerido para que rindiera cuenta del destino de las cuantiosas donaciones recibidas o de la negociación de exclusivas con medios de todo el mundo. El primer encontronazo grave lo causó precisamente la idea de Julian Assange de vender a CNN un vídeo de Afganistán que bautizaron como asesinato colateral. Alarmados, cuando Assange negociaba con diarios de medio mundo, le preguntaron a qué clase de pactos estaba llegando. “No te interesa; siguiente cuestión”, fue la respuesta.

"Domscheit sostiene que Wikileaks opera hoy en tres mercados: "El normal; un mercado gris, con acuerdos de exclusividad millonarios, y un mercado negro" en el que negocia "con Rusia y Bielorusia" y con personajes "como el escritor Israel Shamir y su hijo, Johannes Wahlström", vinculados con "conocidos grupos antisemitas". "Julian se ha convertido en una estrella pop, un megalómano y un paranoico", dice, y poco después, añade: "Era mi mejor amigo". En Hollywood deben de estar frotándose las manos."

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Regreso al futuro

Como las elecciones presidenciales de los EE.UU. se celebran cada año múltiple de cuatro el primer martes tras el primer domingo de noviembre, esta vez los norteamericanos votarán el 5 de noviembre. No es un día cualquiera. Coincide con la fecha de 1955 en que quedó programado el viaje de la máquina del tiempo de Regreso al futuro , la misma en la que el excéntrico científico Emmett Doc Brown inventó el condensador de flujo. Esta coincidencia no debe haber pasado desapercibida a algunos de los cofundadores de PayPal, como Peter Thiel y Elon Musk, que, por distintas razones, se han convertido en personajes destacados de la campaña electoral y que, de jóvenes, como explica el primero en Zero to one , eran una pandilla de “ nerds ” que compartían el gusto por la ciencia ficción y la preferencia por la “capitalista Star wars ” en detrimento de la “comunista Star Trek ”.

Thiel cita a menudo en sus escritos e intervenciones las películas de Back to the future . Hace poco más de una década, se convirtió en meme una frase suya que, evocando la segunda entrega de la serie de Robert Zemeckis y Steven Spielberg, afirmaba: “Queríamos coches voladores y, en vez de esto, hemos obtenido 140 caracteres”. Con este lema, el fundador de Palantir quería describir el estancamiento tecnológico de los EE.UU., que, para él, era el síntoma más visible del declive de la civilización occidental moderna. 

Christopher Lloyd y Michael J. Fox, en 'Regreso al futuro', de Robert Zemeckis  

Universal Pictures

Según su relato, 1969, el año en que, tres semanas después de la llegada de los humanos a la luna, se celebró el festival de Woodstock, podría simbolizar el inicio de este ocaso. A partir de entonces “los hippies tomaron el control del país” y, como consecuencia, acabaron desapareciendo los políticos dispuestos a “recortar el gasto en atención sanitaria para liberar dinero para la investigación biotecnológica” o a “hacer recortes drásticos en el estado del bienestar para liberarlos para grandes proyectos de ingeniería”. El fin del programa espacial Apolo y el colapso de la ciencia ficción como género serían signos del fin de un tiempo mejor.

Peter Thiel sitúa el inicio del ocaso de EE.UU. en 1969, cuando “los hippies tomaron el control del país”

A lomos de la ex red de los 140 caracteres y de la mano de sus futuristas proyectos empresariales que buscan alimentar una imaginación libertaria postliberal articulable con la reintegración conservadora de la religión en el orden político, Thiel y Musk se venden como la encarnación de la capacidad de volver a poner en la agenda el retorno a un futuro, a un concepto no “progresista” de progreso, que se habría perdido al coger un camino equivocado. El 5 de noviembre se verá si el condensador de flujo del artefacto ideológico que han lanzado al aeroespacio político y que ahora tripulan Trump y J.D. Vance consigue el plutonio o atrapa el rayo que deberían hacer posible este paradójico viaje en el tiempo que tanto hace pensar en las escalofriantes especulaciones sobre la tecnología y el cesarismo que Oswald Spengler desgranó en La Decadencia de Occidente en otra época convulsa.

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El Liceu eleva la apuesta del mecenazgo

Nuevos retos en la ópera

Dos mujeres lideran la captación de fondos privados en el teatro barcelonés: Helena Guardans y Cucha Cabané

Helena Guardans, nueva presidenta del Consell de Mecenatge, y Cucha Cabané, presidenta de la Junta de Benefactors, posan en el Liceu

Ana Jiménez

Han trascurrido 25 años desde que el Liceu renació con la ayuda de las administraciones y la sociedad civil. Aquel Liceu de Tots lanzó un programa de mecenazgo que, tras su primera reunión en octubre del 95, tuvo buena respuesta empresarial. Había un objetivo claro: reconstruir y ampliar el teatro. Tres décadas después, el apoyo empresarial es más diverso, con la participación de muchas pymes. Además, el programa de benefactores, creado en 2007 para amantes del Liceu, es la segunda fuente de fondos privados, solo superada por el sector de la banca.

El teatro eleva la apuesta por el mecenazgo. No en vano los miembros de su patronato han alcanzado un consenso impulsado por el presidente de la Fundació, Salvador Alemany, para que los fondos públicos no superen el 50% del presupuesto: cada euro extra de la administración ha de suponer un incremento de recursos propios.

A este reto se enfrenta la institución con dos mujeres liderando por primera vez en su historia la captación de fondos privados: Helena Guardans, nombrada este enero presidenta del Consell de Mecenatge del teatro, y Rosario Cabané, más conocida como Cucha, que desde 2021 preside la Junta de Benefactors creada entonces para impulsar las contribuciones individuales. “Tras el covid, la sociedad necesitaba reconectar, la gente estaba más abierta a ayudar al teatro”, apunta.

Vamos por los 8,3 millones de euros de mecenazgo; el año próximo han de ser 8,7”

Helena Guardanspresidenta del Consell de Mecenatge del Liceu

Nombradas bajo el liderazgo de Alemany, ambas representantes de la burguesía barcelonesa suman experiencias: la emprendedora Guardans preside Concentrix España, así que conoce cómo piensan tanto la pequeña empresa como una multinacional; Cabané, cofundadora de la Fundación Quiero Trabajo, pasó siete años involucrada como benefactora a la Ópera de París: es sensible a los intereses de un expat y sabe llamar a la contribución individual.

Pero ¿qué motiva a los donantes del Liceu? ¿Qué valores y ventajas encuentran en esta institución?

A las empresas les interesa una Barcelona con cultura si quieren atraer talento”

Helena Guardans

“Cuando una empresa, ya sea local o extranjera, decide instalarse en Barcelona, el factor cultural es clave –explica Guardans–, pues uno de sus mayores retos es atraer talento, y para eso debe vender la ciudad. El buen clima, las playas y la montaña son atractivos para el turismo, pero para vivir se necesita más: una ciudad con cultura. Además, hoy en día, en las entrevistas de trabajo son los candidatos quienes preguntan qué compromiso tiene la empresa con la sociedad y el entorno. Por eso donar al Liceu ya no depende tanto de que el empresario sea amante del arte, sino de su obligación de involucrarse con la comunidad”.

Tras el covid la gente estaba más abierta a ayudar, a convertirse en benefactor”

Cucha Cabanépresidenta de la Junta de Benefactors del Liceu

Lo primero que ha de entender una nueva compañía en Barcelona, advierten, es que el Liceu es un proyecto compartido, con una participación privada crucial, y que ella también forma parte de ese ‘todos’. Es una forma de integrarse, incluso para una tecnológica del 22@: se puede ir al Sónar y a la ópera, no son excluyentes...

Por otra parte, también ha habido un cambio sustancial en cuanto a las ventajas prácticas de estar presente en el Liceu: si antes una empresa quería tener representatividad e invitar a la ópera a clientes importantes, ahora, prosigue Guardans, busca también reforzar su imagen interna, mostrando preocupación por Barcelona y haciendo partícipes a los empleados con invitaciones.

Como indica Cabané, en Barcelona siempre ha habido una parte de la sociedad civil que ha estado implicada en la creación de instituciones culturales. Y hoy el Liceu ya no solo llama a la burguesía.

“Exacto. Estos benefactores se acercan al teatro porque están interesados en la cultura, este es el target. Y desde aquí podemos explicarles los proyectos a los que contribuyen con su donación. Creo que les resulta interesante que haya un Liceu Apropa, un Liceu Aprèn, un Under35... todos esos proyectos inclusivos y colaborativos y que hacen que se abra a públicos más jóvenes. Pero también el saber que acuden a un lugar en el que encontrarán a gente que comparte sus intereses culturales y recibirán un trato exclusivo: visitan los departamentos del teatro, se les ponen dos sillas en el escenario para ver una producción, cenan con artistas, asisten a conferencias sobre filantropía...“

Ellos mismos hacen de embajadores: en tres años los benefactores han pasado de 73 a 254”

Cucha Cabané

”Al final, ellos mismos hacen de embajadores. En solo tres años la gráfica se ha disparado y hemos pasado de 73 a 254 benefactores, que ahora mismo aportan medio millón de euros”, afirma Cabané.

El objetivo inmediato en valor absoluto es pasar de los 8,3 millones de euros de mecenazgo previstos este año a 8,7 el próximo, concluye Guardans.

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