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RESEÑAS DE LIBROS Nancie L. Gonzá\ez,Dollar, Dove andEagle. One Hundred Years ofPalestinian Migration to Honduras, Ann Arbor, The University of Michigan Press, 1992,228 pp. (apéndice, biblio-grafía e índice). Los estudios sobre los inmigrantes han adquirido recientemente un gran interés en el ámbito mundial, dado que con más frecuencia se observan grandes movimientos de población de un país a otro. Los emigrantes usualmente buscan mejores condiciones de vida, libertad de practicar algún culto religioso, o bien, huyen de una guerra o de la represión política. Desde las épocas más remotas el hombre se ha trasladado de una región a otra; ha cambiado de residencia; ha con-quistado territorios; ha fundado nuevos reinos e imperios, y se ha asentado en otras tierras. En cada una de estas nuevas latitudes ha dado su aporte cultural y ha recibido también numerosas influencias de las poblaciones locales. Más recientemente, en los siglosxix y xx, muchos árabes, sobre todo de Líbano, Siria y Palestina, se han trasladado a distintos países y han logrado asimilarse y dar su aporte cultural en los países de acogida. Algunas instituciones, como lauNESco, en el proyecto ACALAPI (Aporte de la Cultura Árabe a Latinoamérica a través de la Península Ibérica), estudian las migraciones de árabes a América La-tina y su aporte cultural, político y económico; o como El Colegio de México, en donde un grupo de profesores investiga las migracio-nes asiáticas y africanas a México. En este trabajo de El Colegio de México se han planeado dos grandes secciones sobre los inmigrantes árabes en este país. El libro que se reseña en esta oportunidad es sobre los inmigrantes palestinos en Honduras, desde finales del siglo xixhasta el presente. Esta obra estudia los procesos de inmigración, el aporte económico y cultural, así como la adaptación y asimilación de los palestinos a la sociedad hondureña. La obra de la profesora Nancie L. González intenta reconstruir desde el punto de vista antropológico la llegada, aporte y asimila-ción de los inmigrantes palestinos en Honduras. La obra está dividi-da en 8 partes. Una de ellas constituye la introducción y la última hace un breve resumen-conclusión. Las dos primeras partes confor-man el marco metodológico de la obra, con la definición de térmi-nos y algunas discusiones sobre los alcances de la investigación; sin [769]
770 ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA XXXI: 3, 1996 embargo, es precisamente en estos dos capítulos donde se observan los más serios problemas de la obra, tanto por las contradicciones como por las repeticiones innecesarias y por las definiciones de tér-minos que resultan vagas y carentes de contenidos académicos. La autora hace referencia a muchos otros pueblos que han emigrado o han practicado una diàspora, sin mención expresa de lo que se in-tenta explicar en el libro, es decir, el proceso de la inmigración de palestinos en Honduras. La tercera parte intenta reconstruir la historia de Belén y sus alrededores, con el propósito, vagamente expresado por la autora, de explicar las causas de la emigración de los palestinos de esta área de Efrata. A pesar de la importancia de un capítulo de tales dimen-siones que abarque estos aspectos, la profesora González no tiene ni una clara metodología histórica, ni un uso adecuado de las categorías históricas, por lo que este capítulo adolece de grandes generalizacio-nes y contradicciones. A ello hay que agregar también que la autora tiene poca experiencia en el tratamiento de la historia y los aconteceres del Medio Oriente. Quizá por ello existen algunos errores de percep-ción histórica. Aun cuando parezca insignificante, por ejemplo, se-ñala que el mismo san Francisco de Asís fundó una escuela en Belén en el sigloxrv. Esto constituye un error histórico, pues san Francis-co vivió en el sigloxm. Por otro lado, la afirmación de la profesora González de que los palestinos cristianos preferían la presencia del Mandato Británico en Palestina, más que los otros grupos religiosos, es del todo discutible. La autora presenta este asunto en su obra como un hecho; sin que ello sea totalmente cierto. Esta opinión de la profesora González constituye una peligrosa generalización. Bien es sabido que muchos cristianos palestinos también participaron en la lucha contra la presencia británica, y luego también contra el domi-nio sionista, lo Que la. autora desconoce, o, por lo menos, no lo consisna en su libro Al respecto la obra de Fouzi El Asmar es fun-damental, pero la profesora González no hace uso de este libro. La autora señala que los inmigrantes palestinos en Honduras empezaron a llegar hacia finales del sigloxix, registrándose el primer caso en el año 1899. Después de algunos casos aislados, los palestinos, principalmente de Belén y de las aldeas de Beit Sahur y Beit Jala (la región de Efrata) arribaron a Honduras en mayor número y en for-ma más sistemática, coincidiendo con el hecho de que en 1906 el gobierno hondureño aprobó una serie de leyes que resultaron favo-rables para los inmigrantes, tal como lo afirma la profesora González. El periodo de mayor inmigración de palestinos en Honduras fue el de 1922-1931. Poco después va a decaer debido a la depresión de los años treinta, aunque el proceso de inmigración en este país nunca se
RESEÑAS DE LIBROS 771 detuvo. Algunos llegaron a Honduras con el propósito de visitar parientes y trabajar por algún tiempo, con la idea de regresar ricos a Palestina. A raíz de la Depresión de 1929, y paralelamente a estas dificulta-des económicas se promulgaron varias leyes en Honduras, en 1929 y en 1934, tendientes a restringir la llegada de inmigrantes extranjeros, incluidos los palestinos. Aquellos que arribaron durante la vigencia de estas leyes tuvieron que pagar elevadísimas tasas de inmigración y a muchos, como parte de las nuevas políticas migratorias, se les obli-gó a dedicarse a la agricultura o a crear industrias nuevas.1 Por otro lado, el Mandato Británico de Palestina estimulaba el retorno de los palestinos emigrados y restringía el éxodo de muchos más. Para ello las autoridades británicas crearon nuevas oportunidades de empleo, tal como lo revela para esos añosThe Statistical Abstract ofPalestine.2 Para el periodo 1933-1934 había en Honduras 592 palestinos docu-mentados como residentes extranjeros. La cifra ascendió a 812 en 1936-1937, a lo que hay que agregar la inmigración clandestina.3 La mayoría de estos inmigrantes eran cristianos, practicantes de los ritos ortodoxos, aunque algunos estudios señalan que entre 15 y 20% eran musulmanes. Debido a la escasez de registros que los ins-cribieran como musulmanes, es posible pensar que, o bien salieron silenciosamente sin manifestar su religión, o bien, se convirtieron al cristianismo después de su llegada a Centroamérica.4 La autora afir-ma que sólo se ha podido detectar el reducido número de 17 familias palestinas musulmanas en Honduras. Sin duda, los palestinos mu-sulmanes se mantienen como un grupo completamente aparte de 1 Ya para entonces se sabía que algunos árabes habían iniciado ciertas industrias nuevas desde principio de siglo, como el caso de la primera fábrica de cigarrillos que un árabe (cuyo origen se desconoce, pero se menciona que pudo haber sido libanés, sirio o palestino) fundó en 1914 en San Pedro Sula. Asimismo, se sabía que fueron los árabes, tal vez de origen palestino, los primeros en vender café molido por las calles de San Pedro Sula. Para más información véase: Nancie L. Gomá\<ti,Dollar, Dove and Eagle. One Hundred Years of Palestinian Migration to Honduras, The University of Michigan Press, Ann Arbor, 1992, p. 93. 2 Véase:The Statistical Abstract ofPalestine, 1944-1945. 3 Para más información véase: William K. Crowley, "The Levantine Arabs: Diaspora in the New World",Proceedings of the Association of American Geographers, vol. VI, 1974, pp. 137-142. 4 Para más información véase: Gonzá\ez,Dollar,passim, en especial pp. 23 y ss. y pp. 54 y ss. Véase también Kemal H. Karpart, "The Ottoman Emigration to America, m0-\9U",enInternationalJournal of Middle East Studies,vo\.XVll,m5,rip. 175¬209, en especial p. 180 y 188-189. En relación con los porcentajes de palestinos musul-manes véase: Karpat, "Ottoman Emigration",passim, en especial p. 180.
772 ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA XXXI: 3, 1996 sus otros compatriotas y no comparten con ellos ni la familia ni los lugares de origen ni la religión. Es posible pensar que las cifras de palestinos musulmanes en Honduras se hayan incrementado con la llegada de muchos otros, pero los datos son inciertos. La costa norte de Honduras experimentó enormes transforma-ciones económicas a partir de la década de 1870 con la producción de banano. Debido a que el país requería en esta zona de un gran núme-ro de servicios, y debido a su rápido crecimiento económico, esta provincia atrajo inversionistas, productores y comerciantes, entre los que se encontraron los palestinos, además de muchos otros ex-tranjeros.5 En esta zona los palestinos empezaron importantes acti-vidades comerciales. El estudio de estos aspectos económicos es uno de los asuntos más importantes que cubre esta obra. Muy pocos palestinos se dedicaron a la producción del banano o trabajaron en las compañías bananeras.6 En los primeros años de su arribo a la costa norte de Honduras, muy al principio del sigloxx, los palestinos se asentaron cerca de los puertos La Lima, El Progreso y Puerto Cortés, donde había gran flujo económico.7 Por esta razón los primeros inmigrantes palestinos no invirtieron en los primeros tiempos mucho dinero en casas gran-5 Se han señalado muchas razones para que estos palestinos, en su mayoría cris-tianos, emigraran hacia nuevos rumbos. Uno de los más convincentes motivos parece haber sido el hecho de que por primera vez, en 1909, los otomanos establecieron el servicio militar obligatorio para los cristianos. Este servicio militar realmente signifi- que los cristianos tenían que ir a los frentes de guerra. Muchos emigraron para evitar esa experiencia militar. Véase: Philip Hitú,Arabs. A Short History, Macmillan, Londres, 1965, p. 242. Con frecuencia se asegura que muchos palestinos emigraron sin rumbo cierto. Inclusive se cita el caso de un levantino que después de estar dos años en Australia se dio cuenta que realmente no estaba en Nueva York. Para el caso de Honduras, las entrevistas a los más ancianos de los inmigrantes palestinos señala que la gran mayoría de ellos tenía en mente llegar a este país, fuera para unirse con sus parientes, o para iniciar nuevas experiencias comerciales, de las que esperaban obtener grandes ganancias. Al respecto véanse: R. B. Houghton,Ceníra/ Americans from the Arab World, US Department of State, Washington D.C., 1969-1970 (inédito). González,Z>0Í/í¡r,p. 64. 6 Para más información véanse: Nellie Ammar, "They carne from the Middle EtvA" Jamaica Journal, vol. IV, núm. 1,1970, pp. 2-6, especialmente p. 4. González, Bollar, p. 69. 7 Desde un principio la costa norte de Honduras se convirtió en un verdadero enclave bananero, más relacionado con el exterior que con el interior del país. A principio de siglo, por ejemplo, un viaje de La Ceiba a Nueva Orleáns duraba tres días, y para la misma época, de La Ceiba a Tegucigalpa podía demorarse una semana, o más, si se hacía a lomo de muía. Para más información véase: Mario Posas, "La plantación bananera en Centroamérica (1870-1929)", en Víctor Hugo Acuña,Histo-ria general de Centroamérica, tomo IV (Las repúblicas agroexportadoras), Flacso, San José, 1994, pp. 111-165, en especial, pp. 111-112.
RESEÑAS DE LIBROS 773 des, cómodas y lujosas, y más bien vivieron en una forma humilde, tal como lo consigna la autora en su libro. Los hombres solteros, cuando salían a las zonas rurales a vender sus productos en forma itinerante, alquilaban un cuarto y con frecuencia rentaban solamen-te una cama. La profesora González estudia estos asuntos detallada-mente. Este comercio itinerante lo observó ya desde 1928 el viajero Karl Sapper.8 Después del matrimonio los palestinos obtenían una casa para su familia, la que ubicaban casi siempre arriba o detrás de sus tiendas. La autora pasa luego a estudiar el hecho de que los inmigrantes palestinos empezaron a asentarse en muchos otros pueblos y ciuda-des, principalmente en San Pedro Sula, que ha sido, sin duda, uno de sus centros de actividades más importante. También se asentaron en La Ceiba, Trujillo y, desde un principio, contribuyeron al progreso de la costa norte hondurena. La profesora González no aclara si la ciudad de San Pedro Sula creció tan rápidamente debido a la labor de los inmigrantes palestinos que crearon grandes negocios, o si su cre-cimiento fue la razón fundamental que atrajo a estos inmigrantes a radicar en esta ciudad y en sus áreas cercanas. Los palestinos también se ubicaron en un gran número de pe-queños poblados, sobre todo en los distintos ramales del ferrocarril, adonde llevaban muchos productos como alimentos, ropas y herra-mientas necesarias para la producción del banano. Entre los poblados más importantes que se pueden mencionar están: Santa Rita, Villa Nueva, Pimienta, San Manuel, El Porvenir, Olanchito, El Urraco, Chamelecón, Cofradía y Choloma. El hecho de que se hubieran asen-tado en poblados no descartó su actividad del comercio itinerante, que siguieron practicando, sobre todo a larga distancia. A principio de siglo, las dificultades de comunicación hacía que muchos palestinos tuvieran que caminar grandes distancias, luego emplear canoas para llegar a ciertos destinos, muías para otras direcciones y finalmente también trenes donde éstos existían. Estas dificultades de transporte encarecían notoriamente los productos que los comerciantes palestinos transportaban con lo cual las ganancias nodían lleear a ser aún mayores»Todavía para 1988 y hasta la fecha hay evidencia de algunos palestinos que practican el comercio itinerante y trans-8 Para más información véase: Karl T. Sapper,México, land, volk und wirtschaft, Viena, L. W. Seidel, 1928, pp. 429-430, citado por González,Do//ar, pp. 70-71. 9 Para más detalles, véanse: González,Bollar, passim, en especial las pp. 93-95. Ramiro Luque, "Memorias de un sanpedrano" (inédito), p. 16, citado por González, Do//ar,p.93.