La estafa por $4 mil millones pergeñada por la autodenominaba “cryptoqueen” -la reina de las criptomonedas- Ruja Ignatova tiene su primer culpable: un socio suyo, llamado Karl Sebastian Greenwood, fue condenado en Estados Unidos a más de 20 años de cárcel por lavado de dinero y “fraude masivo”.
La promesa era tentadora pero concretó poco: nunca existió, porque los socios no contaban con la tecnología blockchain para crearla. Después de la hazaña, la reina de las criptomonedas desapareció, pero las autoridades judiciales pudieron seguir la pista del dinero y reconstruir el robo.
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